17 de abril de 2008

Empanaos

Hoy estaban empanaos. Como quizá da la impresión de que estamos todo el día leyendo poesía y prestando el máximo de atención, tal vez también sea bueno contar que no siempre es así. Aunque no lo recuerdo exactamente, no creo que ninguno de los grandes pedagogos a los que leí cuando era joven utilizaran este término para referirse al estado de ánimo y nivel de atención de los alumnos. Tampoco creo haber leído nada sobre la influencia de la climatología en la atención en clase. Pero hoy llovía -hemos tenido que quedarnos en clase durante el recreo- y estaban empanaos. El empanamiento se contagia rápidamente de unos a otros, de manera que, aunque resulte difícil creerlo, basta que tres o cuatro de los que normalmente prestan atención tengan una actitud desganada para que lo hagan todos los demás. Y así surge el empanamiento global. Casi todo lo que he tratado de explicar tendré que repetirlo.

Aunque quizá, no lo sé, el que estaba empanao era yo.

8 comentarios:

mjq dijo...

Lo mejor sería que aunque no pudieran salir al recreo, estuvieran dando vueltas por la clase durante la media hora, ya que les serviria para concentrarse mejor el resto de las clases. Aunque el lío íba a ser monumental. Lo suyo sería que el gimnasio estuviese en el mismo colegio y pudieran usarlo en estos casos; pero ¡que se le va a hacer!.

con Ka dijo...

Pobres, si es que no se puede estar todo el día encerrado, seguro que en ese aula faltaba oxígeno y se estaban durmiendo.
La próxima vez ventílalos un rato, aunque llueva.
Por cierto ¿Llovía? Yo pensaba que de eso ya no pasaba ahí.

Chedor dijo...

La verdad es que sí, que estaban "empanaos" (¿cómo era, sleepers?).
Y lo cierto es que cuando llueve y no pueden salir al patio, se mueven mucho por la clase, hay que decirles que no corran porque se pueden dar con el pico de una mesa, hay que estar mandándolos entrar para la clase porque se salen al pasillo, etc, etc, etc.

PD: Un día de estos, Ángel nos va a hablar de un tal Murphy y unas leyes suyas que le traen de cabeza. Lo presiento.

Mújol dijo...

Jejeje, Chedor lo dice porque sólo llueve cuando no me toca cuidar el patio (y tengo que quedarme con ellos en clase, intentando en vano que no se muevan tanto). Murphy, sí, que me acompaña siempre.

Irreverens dijo...

¡¡Pues menos mal que no lleváis 10 días con lluvia, como en Galicia, que si no, ni te cuento!!
:)

cat-a dijo...

Creo que todos estábamos cansados por la lluvia. Quiero decir que siempre que el día está oscuro se tienen más ganas de dormir.

esther dijo...

Pues seguro que tu también estabas empanao, como ell@s, lo que pasa es que a ti te toca explicar (y te espabilas a la fuerza incluso) y a ellos atender (¿? nada mas fácil que no prestar atención). Por cierto, tengo un libro "Las leyes de Murphy para niños", de Arthur Bloch, con ilustraciones muy chulis de Teresa Novoa, ed. Susaeta, que sería un puntazo para ti, tus alumn@s y etc. Muy facilito de leer.

Rodros dijo...

Pues si la lluvia empana, aquí en Berlín estamos todos requetempanados. Menudo mesecito gensanta.