4 de febrero de 2017

El No Premio Nacional de Educación

Algunas pocas personas saben que éramos finalistas en el Premio Nacional de Educación. Ayer lo vi en la web: no nos lo han dado. Al menos dejaré de recargar compulsivamente la página del Ministerio, como he estado haciendo hasta ahora, desde que antes de las navidades se me notificara  que éramos finalistas. En lugar de decir aquí, públicamente, que no volveré a creer en la honestidad de un jurado a menos que el premio sea para mí, se me ha ocurrido contar lo que pensábamos hacer con el premio, porque lo habíamos hablado en un claustro. Volveríamos al Zoo. Lo mismo que hicimos con el Premio Crearte.

Aquella vez, en el 2011, una mañana nos montamos en al autocar hacia el Zoo de Madrid. Todo el cole; los pequeños, los medianos y los mayores. Los pequeños volverían al cole por la tarde, pero los medianos y los mayores no. Nosotros llevábamos sacos de dormir, porque íbamos a dormir bajo los tiburones.

Al caer la tarde, en un magnífico día de primavera, se escuchó un mensaje por megafonía pidiendo a todos los visitantes que se dirigieran a las puertas de salida.; el zoo cerraba hasta el día siguiente. Pero nosotros no éramos unos visitantes cualquiera, y en vez de salir, seguimos paseando y ayudamos a dar de comer a los lémures.

Por la noche, cenando en el restaurante, Álex, un boliviano estupendo que teníamos, se acercó a la mesa de los profes y nos dijo: "Profes, estoy tan emocionado que creo que esto no se me va a olvidar en mi vida".

29 de enero de 2017

Y tú, ¿de quién eres?

Eso era lo que preguntaban —y  me siguen preguntando— algunas personas cuando visito el pueblo de mi mujer.  Hace años que aprendí a contestar: "yo soy trapero", puesto que ese es el mote, o el apellido, que da nombre a una casa. A una casa del pueblo.

Todos, de una manera o de otra, sentimos la necesidad de conocer a otras personas, de saber de quién son. Si esta necesidad, que la hemos tenido siempre, la trasladamos a nuestros días, a los días de las redes sociales, vemos que las cosas son más o menos lo mismo, solo que mucho más grandes.

Yo no tengo Twitter (bueno, sí tengo, pero no lo uso), ni mucho menos Facebook (odio facebook), pero sí leo -y de vez en cuando escribo- en internet. Y creo que los que escribimos en internet, que somos muchos, somos la mayoría. La minoría es la que ha sido siempre. Desde que el mundo es mundo. Quieren llamar la atención, y por eso gritan, e insultan, pero son muy pocos.

Hay cosas, muy pocas, que nos definen como seres humanos. Y todas ellas son irrenunciables. No hay otra forma de decir de quién eres. Yo soy de un sitio donde si maltratas a las mujeres eres un cobarde. En mi pueblo, —que es Madrid— no se le impide la entrada a los extranjeros. En mi pueblo se respetan otras lenguas, y hacemos un gran esfuerzo por aprenderlas. En mi pueblo conocemos nuestra historia, y hacemos todo lo que podemos por no cometer los mismos errores. En mi pueblo la tortura es un delito.

No pasa nada por decirlo. Es más, mal que les pese a los malintencionados de Twitter, conviene que lo digamos, porque somos la mayoría en todo el planeta.

14 de enero de 2017

Stephen Hawking y The Galaxy Song

Hace muchos años que me llamó la atención este señor. Compré su libro, y juro que traté de leerlo, pero fue inútil, no entendía nada. Aún así, no me importó, porque yo ya sabía que no lo iba a entender; yo solo quería tener su libro. Algunas personas, muy pocas, tienen el libro firmado. Él los firma mojando su dedo en tinta y dejando su huella dactilar.

También leí hace años que la gente que se dedica a la tecnología —a los que admiro y envidio—, le han propuesto mejorar su voz, y hacerla más humana. Él sigue contestando que no, que con esa voz liga un montón, y por eso hay tantas chicas siempre escuchándole.

Me encanta verle contanto chistes sobre los agujeros negros y los calcetines. Siempre me han llamado mucho la atención las personas con sentido del humor. Un humor que yo no sé definirlo, pero que me hace conectar con ellas a otro nivel, en otra galaxia.

A Steven Hawking le debo mucho, aunque no entienda su libro. Gracias a él, y solo a él, tengo ya hace años una respuesta preparada si algún día alguien me pregunta si creo en Dios: yo creo en Stephen Hawking. Así de simple.

Bien, pues vayamos ahora al otro plano: lo de la canción de la galaxia. La primera vez que la escuché no la disfruté tanto, porque la vi dentro de la película. Cuando comencé a incluirla en mi lista de canciones preferidas lo hice porque me encantó la letra. Para mí las letras de las canciones son las canciones (pero con la música). La letra de The Galaxy Song, es como las tablas de multiplicar, todo el mundo debería aprender cantando, hasta aprenderlo de memoria.

Hace pocos años, tratando de pensar qué canción me gustaría cantar en el Festival Familiar de Nochevieja, la elegí. Traté de cantarla lo mejor posible, pero es mejor que busquéis por ahí vosotros si queréis escucharla. Hay mucha gente en internet que la ha dejado gradada, con guitarra, a dúo, al piano... Basta con escribir en Youtube "galaxy song cover".

Y aquel día, buscando versiones, me encontré al señor Hawking cantándola. Buscad el video, veréis. Una maravilla de ser humano.

4 de enero de 2017

El sueldo del maestro

Buenas. Feliz año. No os escrito desde que nació mi nieta; supongo que por dos razones, porque he estado atento a otras cosas, y porque no tenía nada que deciros. Ademas, yo sólo escribo en vacaciones. Siempre me acuerdo de lo que decía Javier Krahe cuando le preguntaban por qué no daba conciertos en verano: "yo no trabajo en verano".

Pues hoy me ha dado por hablar del sueldo del maestro, incluido todo, las vacaciones de maestro también. Pero tranquilos, esto no va del rollo "ganas menos que un maestro de escuela" ó "¡qué bien viven los maestros!" (ambas frases las escuchamos los maestros con frecuencia). Cuando ya estoy más cerca de la edad de jubilarme que de cuando empecé, y teniendo en cuenta los veinte años que me pasé fuera del cuerpo —me encanta esta expresión, siempre la uso cuando cuento mi historia—, he llegado a ciertas conclusiones, o al menos a adoptar un criterio propio, al respecto del sueldo de los maestros de la pública (que se dividen entre interinos y funcionarios).

En la nómina, hay conceptos que no salen reflejados, porque son cosas de Photoshop, no de Excel. Los maestros, —me niego a escribir "los maestros y las maestras"; como dice mi compañero, yo tampoco tendría ningún problema en escribir las maestras, si todo el mundo me entendiera—, funcionamos casi todos por un mecanismo conocido como "hago lo que puedo, pero nunca es suficiente." Supongo que eso es lo que nos mantiene atentos y concentrados. Lamentablemente, nunca es suficiente se traduce, con los años, en "y además, nunca lo sabrás".

Quizá un día cualquiera vendrá a saludarte una antigua alumna. Ese día, te irás a casa tan contento, porque, aunque sea sólo muy de vez en cuando, sabes que aquella vez sí fue suficiente.

El reconocimiento no es una moneda. Forma parte de otro universo.  Es el sueldo del maestro.

Sólo somos finalistas, no quiero hablar de eso.

29 de septiembre de 2016

He salido en la prensa

No es trending topic, pero estoy muy contento. Una maravillosa noticia.

23 de septiembre de 2016

El acoso escolar

A las cosas hay que llamarlas por su nombre, y si no existen, o existen pero aún no tienen nombre, hay que ponérselo, porque es la única forma de entendernos, de saber de qué estamos hablando. De nada sirve, y mucho menos a los que nos dedicamos a esto de la educación,  escuchar lo de "eso ha pasado en el cole toda la vida". Es posible que tengan razón. Posiblemente haya pasado en la escuela toda la vida, pero, para la supervivencia de nuestra especie, convendría hacer lo posible para que no siguiera pasando. Los maestros no tenemos la clave del problema, pero forma parte de nuestro trabajo. Enseñar el mapa de España (hasta ahora, con Cataluña), pero también estar atentos y saber qué está pasando. Forma parte de nuestro trabajo.


Todo esto no lo digo aquí, públicamente, porque yo no tenga ningún problema en este aspecto y además me permita hablar de ello.  No quisiera dar la impresión de que sé de lo que estoy hablando, y dar consejos sobre cómo resolver el problema. Tan sólo quiero expresar públicamente mi opinión, porque, escribiendo sobre esto, sé que queda escrito. Y de eso se trata, de distinguir lo que se dice, de lo que se escribe. Cuanto antes entendamos la diferencia, mejor para todos. La escuela debe asumir esa idea, e incorporarla a sus objetivos pedagógicos.

En el acoso escolar, además del nombre, deberíamos ponernos de acuerdo en su clasificación, porque cuanto más lo conozcamos, y lo clasifiquemos, más fácil será detectarlo, que es el primer paso para tratar de impedir que siga creciendo. Aunque hay otros, yo estoy hablando aquí del acoso digital, y usando la misma herramienta, o parecida, que usan los acosadores/as: internet. (whatsapp es internet, "va por internet"). 

Los romanos, de los que en España aún conservamos muchas cosas que podemos ver en muchos pueblos, escribían sobre piedra para que lo escrito perdurara en el tiempo, y no se perdiera. Para que todo el mundo lo leyera, generación tras generación. En los Toros de Guisando aún se puede leer lo que escribieron.

Escribir aquí, en internet –o en el guapap–, es lo mismo. Es escribir en piedra. A las palabras no escritas se las lleva el viento.

Prohibir el uso de móviles es parecido a prohibir el uso de ordenadores, o de calculadoras. Antes de prohibirlos, tenemos que aprender a usarlos.




30 de agosto de 2016

La carpintería

Este año he conseguido, por fin, aprobar el examen de habilitación lingüística (y sigo sin saber cómo se dice eso en inglés) gracias a la carpintería. Por tercer año consecutivo, me presenté al examen oral, para ver si el tribunal me aprobaba. Como había suspendido las otras dos ocasiones anteriores, lo primero que hice mientras esperaba mi turno fue preguntar en el wordreference (una de las miles de joyas que tiene internet) cómo se dice en inglés  "a la tercera va la vencida", porque eso era lo primero que pensaba decir, después de "good afternoon". Lo solté, y al final aprobé. No lo sabía, pero ahora ya no se me va a olvidar (third time's charm).

Pero, ¿por qué gracias a la carpintería? Pues eso es lo que voy a intentar explicar, porque hay varias razones:

1 Hay un montón de gente en internet que tienen canales en youtube;  hay canales para todo el mundo, para todas las edades y para todos los gustos. Gente que pone en marcha la cámara, y se pone a hablar y a hacer cosas. En mi caso, a hacer cosas con madera. Los woodworkers. Como Youtube, que es muy listo (era ya muy listo antes de Google, o sea que ahora...) , sabe lo que me gusta, cuando abro el Safari ya tengo el menú de lo que ponen esa noche. Basta con elegir un vídeo, y disfrutar.

No todos son americanos, hay ingleses, alemanes, australianos, mexicanos, y también españoles. Y todos, sin excepción, hablan en inglés (y sin subtítulos). A unos los entiendo mejor, y a otros peor, pero, como se trata siempre de cosas relacionadas con la carpintería, resulta algo más fácil. Suelen ser de unos 20 minutos de duración, y yo llevo ya algo más de un año viendo un video diario. Me quedo dormido pensando cómo hacer un corte perfecto a inglete.

2 Hay una relación en mi cuerpo, en concreto en la parte del sentido del tacto, relacionada con la madera que sólo la mística puede explicar. No sé si puede hablar en este caso de la idea del contacto con la naturaleza, porque se trata de naturaleza muerta. Más bien creo lo contrario. Ese árbol, convertido en cuna, va a sobrevivirte. Tú ya no estarás, pero quizá la cuna tenga varios usos, porque, en el fondo, con esa intención lo haces. Para perdurar.

3 Mi abuelo era carpintero. Sí, como el abuelo de Heidi. Y sí, también, como San José. Durante muchos años se conservó aquel arcón gigante de madera, donde guardaba sus herramientas –aunque desgraciadamente se ha perdido–. Para mí, que contaba entonces unos seis años, aquel arcón era el arca perdida ( y yo, Indiana, claro).

Un día, con ocho años, mis padres me regalaron un banco de carpintero. No un banco de plástico, sino uno de verdad, con herramientas de menor tamaño, pero de verdad. Lo pusieron en mi habitación de aquel piso, y mi madre me dijo:

– Aquí lo tienes. Y no te preocupes por el serrín, tú juega todo lo que quieras.


28 de agosto de 2016

Mi opinión sobre Europa

En mi opinión, y teniendo en cuenta que escucho a Sabina desde los años de La Mandrágora hasta el día de hoy, hablar de Serrat es hablar de palabras mayores. No se trata de comparar o decidir a quién quieres más, sino que es algo mucho más sutil, muy difícil de explicar. Aunque quizá sólo lo explica -como todo- el paso del tiempo. Al fin y al cabo, Serrat lleva contándome cosas mucho más tiempo que Sabina. Si lo pienso, desde el come-discos con Tío Alberto, hasta el casete del dos-caballos, con Calle Melancolía... yo era otra persona. El primero, un adolescente, el segundo, alguien que aún se parece a mí (aunque cada vez menos).

La cuestión está en que yo siempre pensaré como él. Fue el primero que me contaba cosas que él mismo escribía, y que también las cantaba. Y además en la playa, y con el pelo largo. Un adolescente, que descubrió gracias a él por dónde había que tirar. El tío que me enseñó a Miguel Hernández (autor de unos versos omnipresentes en la pared de mi aula). El menda que un día me presentó a Antonio Machado. Yo había oído algo de ambos en el cole, me sonaban esos nombres, pero ni por lo más remoto tenía interés alguno por saber de qué iban los poetas.

Gracias a él, comenzó mi interés por Latinoamérica. Podía haber sido de otra manera, pero fue así. Aute cantaba en Madrid "mis amigos, Silvio, Teddy, Pablo y Joan..." Borrad a Teddy de la lista. Entonces Serrat ya había cantado "yo pisaré las calles nuevamente...". Y a través de algún amigo común, un día coincidimos los dos (Serrat y yo) con Pablo Milanés. Pablo hacía la segunda voz con Silvio. Y los demás, en las casas de los amigos,  y en los coches con el motor parado, hacíamos la tercera voz. Pasé a formar parte del grupo que hacíamos la tercera voz, pero que éramos imprescindibles cantando Ojalá. Un día, tomando una caña en un bar de Huertas con Luis Pastor, y diciéndole que Metro del lunes es lo mejor de lo mejor, coincidimos con Carlos Cano. Es curioso, porque un día en casa de un amigo, un compañero de Magisterio, también estaba Carlos Cano (esta vez de verdad).  Carlos vino un día a darnos clase en Magisterio. Dijo que él sólo quería leernos Nanas de la Cebolla, y escuchar la canción de Serrat, nada más. Eso era todo lo que tenía que decir sobre cantar y escribir canciones. Jamás olvidaré aquel momento.  Gracias a él, supe que había llegado la hora de posicionarte. De responderte a ciertas cosas, de tratar de buscar en tu interior algún criterio propio y firme por algunas cosas. Una opinión sobre las cosas importantes.

Fue aquel año que Serrat dijo que él quería cantar su canción en catalán, porque había sido creada  en catalán, porque era su lengua. Anda que no ha llovido. Aquella vez supe que había que organizarse, de alguna manera. Yo no iba a renunciar a saber qué quería decir con La Tieta. Quería saberlo todo sobre la tieta en catalán. Quise saber inmediatamente si tenía algo más que decir sobre el mar, después de tantos años. Y no paré, sin internet, hasta que lo entendí todo, palabra por palabra, verso por verso de Plany al mar.

Yo no canto en la ducha, pero sí lo hago dentro del casco, donde nadie me oye, (ni me ve) cantando. Realmente no canto, me sale solo. Es una especie de emisora interna, que sólo pone trocitos de canciones, versos sueltos que vete tú a saber por qué, salen solos del cerebro, con música y todo:

Es algo más o menos así:

Y bajan las escaleras como quiereeeen...
Uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia....Ella le pidió que la llevara al fin del mundo... ¡Asturias si yo pudiera, si yo supiera cantarteee! También habrá que saltar a la pata coja, oa oa, y habrá que coleccionar sellos de Nigeria,  gitano o payo pudo ser,.... y bajan las escaleras como quieren, pero puestos a escoger, soy partidarioooo, de un buen polvo a un rapapolvos, y un bombero a un bombardeo.... un lunar de tu cara a la pinacoteca nacional, y la revolución a las pesadillaaaaaas.. ...si te quiero es porque sos mi amor, mi cómplice y todo, y en la calle codo a codo, somos mucho más que dos... mis amigos son unos atorrantes, se exhiben sin pudor, beben a morro, se pasan las consignas por el forro, y se mofan de cuestiones importanteeeees...Tienen doble vida, son sicarios del mal, entre esos tipos y yo, entre esos tipos y yooooo, (a veces se engancha, como si fallara la Wifi), entre esos tipos y yooooooo, hay algo personal...el sacristán ha visto hacerse viejo al cura, el cura ha visto al cabo, y el cabo al sacristán. Y mi pueblo después vio morir a los tres. Y me pregunto por qué nace la gente, si nacer o morir es indiferenteeeeee... un día de estos he de plantearme muy seriamente dejar de fumaaaar (si estoy en la terraza, pausa para una calada) con esa tos que me entra al levantarmeee... pero cómo explicar que me vuelgo vulgar al bajarme de cada escenarioooo... hace algún tiempo, en ese lugar, donde hoy los bosques se visten de espino, se oyó la voz de un poeta gritar, caminante no hay camino, se hace camino al andaaar. Esto es la murga, los currelantes, que al respetable buenamente va a explicar, el mecanismo tira palante, de la manera más bonita y popular, sacabe el paro y haiga trabajo, escuela gratis, medicina y hospital, pan y alegría nunca nos falte, que vuelvan pronto, los emigrantes, haya cultura y prosperiáaaaaaa... saca de paseo a tus instintos y ventílalos al sol, y no dosifiques los placeres, si puedes, derróchalos... nos empeñamos en dirigir sus vidas, sin saber el oficio, y sin vocación, les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones, con la leche templada, y en caaaada canción..... por cierto al techo no le iría nada mal, una mano de pinturaaaaa...  Niño, deja ya de (con una jota muy pronunciada), joder con la pelotaaaa, niño... de vez en cuando la vida, toma conmigo café, y está tan bonita que da gusto verla, se suelta el pelo y me invita  a salir con ella a escenaaaaa
Ni a quien sirven cuando alzan las banderaaaas...

Mi curro consiste, entre otras muchas cosas, en explicar qué es Europa. No porque yo me empeñe en explicarlo -que no es el caso-, sino porque lo dice la ley.

No sé si Serrat quiere ser de otro país. Lo que diga él, estará bien dicho. La última vez que recuerdo que había que organizarse, se crearon las autonomías. Cataluña ya existía, y Madrid no. No, al menos, como comunidad autónoma. A mí no me parece que les quedara bien el mapa, pero bueno, es lo que hay. Además, a mí los mapas que me gustan son los que tienen dibujitos, no rayas.






27 de agosto de 2016

Para septiembre

Esta es la primera vez que te escribo.

Espero ver tu cara cuando leas esto, pero no sé si aún estaré aquí llegado ese momento. Quiero que sepas que ya hace tiempo que estás en mis sueños.

Llevo meses caminado por la calle y viendo mujeres embarazadas, y mujeres con bebés en brazos. Sólo me interesan cosas como el foulard porta-bebés, la maxicosi, y una Yamaha de madera que he visto. Pero no es de eso de lo que quería hablarte.

Sólo quiero que sepas que desde el instante que supe que ibas a existir, justo en ese instante, te espero con impaciencia. Pienso contarte muchos cuentos, todos lo que me sé de memoria, y todos los que me inventaré para ti.

Te quiere tu abuelo.

13 de julio de 2016

Mensaje de un aladroque

— Gobierno de Murcia, Gobierno de Murcia, Gobierno de Murcia, ¿me recibe?, cambio.
— Aquí gobierno de Murcia, adelante, cambio.
— Aquí el Pepita de Oro, navegando entre la Perdiguera y el Barón. Se ha levantado un fuerte leveche, así que imagino que ahí fuera, al otro lado del Tomás Maestre, la cosa se estará poniendo difícil, cambio.
— A ver, Pepita de Oro, este canal es para emergencias, le ruego lo deje libre si no es una emergencia. Repito, este canal es sólo para emergencias. Cambio, y quedo a la escucha.

Esto es un mensaje de auxilio, una emergencia. Gobierno de Murcia, el Mar Menor se muere. Ya sabemos todos que estaba muy malito hace años, pero ahora se muere. Su responsabilidad, como gobierno autónomo de esta región, es proteger su tierra: el interior y la costa. La tierra murciana.

La primera noción que tengo de ser nacionalista, no es de Usera, donde nací, ni siquiera es de Madrid. Es de Cartagena. Desde que tengo uso de razón, he convivido con cartageneros y murcianos, y yo no tuve elección. Mi familia es aladroque, Los Nietos son —eran—aladroques, yo soy aladroque, en todos los significados de la palabra.


Durante este mismo mes de julio, pero en el 2006, se me ocurrió crear un blog, para escribir lo que se me fuera ocurriendo. Lo llamé así, Mújoles de la encañizá (sé que es un título difícil, la primera esdrújula y la última aguda), pero ya conté en su momento que eso fue lo primero que escuché. Pescadores vendiendo puerta a puerta sus capturas: mújoles que quedaban atrapados en unas trampas hechas de cañas en La Manga. Sí, mucho antes de que existiera el Entremares.

No sé cuál puede ser la solución, ojalá lo supiera. Hace diez años, cuando ya el número de medusas era muy preocupante, una chica muy amable del Museo de Cabo de Palos, me explicó que el problema venía de las filtraciones de la huerta. La huerta murciana. La que da de comer a todos los murcianos: a los aladroques, y a los barrigas verdes.

Sólo entre todos nosotros, y me refiero a todos los partidos políticos, podemos intentar lograr una solución de emergencia. Una solución urgente, por muy extrema que sea. Hay que ponerse de acuerdo en eso.

Esta es la primera canción que aprendí, y que cantaba desde que íbamos por Ocaña, hasta que al fin llegábamos a Los Nietos, siete horas después.

Este mar que nos baña,
rinconcito de España,
yo quisiera tener,
y guardarlo en silencio,
muy dentro de mi alma,
para estar siempre con él.

En sus cálidas aguas
se ha bañado la luna,
los luceros y el sol.
Te aseguro que no hay en el mundo
lugar más hermoso que este mar menor,
te aseguro que no hay en el mundo
lugar más hermoso que este mar menor.


Por favor, hagan algo. Ni por lo más remoto pensé entonces que aquello era una advertencia: guardarlo en silencio, muy dentro de mi alma, para estar siempre con él.

Aquí Pepita de Oro, cambio y corto.







30 de junio de 2016

El Cubo de Rubik

Esto es una mierda de blog, en el que nunca hay nada, porque lo tengo abandonado. Este año, yo creo que ni los dos interinos que he tenido de compañeros se han enterado de que yo tenía (tengo) un blog. Ni siquiera cuando el otro día, ya con calor, me puse mi camiseta.

Pero eso da igual. Quizá es que no tenido hasta ahora nada que decir.

Se ha terminado, por fin, el curso. Hoy es día... bueno, en el día de la fecha, que luego lo pone Google por mí.

En el día de la fecha, quiero contar que yo, maestro de Primaria, que curro en un pueblo, no sé hacer el cubo de Rubik. No tengo ni idea. Hace unos meses, mi sobrina de cinco años se quedó un fin de semana conmigo. Con esta edad, tienes que ser rápido y simple. Quiero que me quieras, y te lo voy a demostrar. Vamos ahora mismo a los chinos, que es lo único que está abierto el domingo, y te compro una cosa. La que yo quiera.

En los chinos, cada vez que entro, hay dos niños de la edad de mis alumnos, sentados al lado de su madre, que está en la caja, haciendo deberes chinos. Sí, escribiendo caracteres preciosos, uno detrás de otro, con un aspecto caligráfico que te dan ganas de hacer una foto y colgarla en la pared. Pero nunca lo hago, sólo me acerco, sonrío y digo Ni hau, y miro con envidia sus cuadernos. No sé qué pone, pero es precioso. Ellos saben que yo no sé lo que pone, pero me sonríen y siguen trabajando. Su madre me cobra y me despide en un perfecto español: "buenas tardes".

Bueno, pues entré con mi sobrina, con la vaga esperanza de encontrar algo mínimamente interesante. Por supuesto, como en todos los chinos, en el polígono Cobo Calleja no hay nada interesante. Nada de nada. Así que, harto ya de mirar, y con mi sobrina pacientemente esperando (uno de los objetivos era ese, ten paciencia y espera, porque yo soy el que decide, y el que paga...), me encontré colgando un cubo de Rubik.

Cecilia, toma, esto es para ti. Yo no sé hacerlo, es una cosa muy difícil. Mira a ver si en la familia hay alguien que sepa hacerlo, pero yo creo que no. Quizá, pregúntale a Diego. No es que sea para mayores, es que es una especie de mensaje. Hay gente que lo entiende, y gente que no. Yo no lo entiendo, pero sé que merece la pena. Por eso me gusta que lleve su nombre, para que nadie se olvide. Se llama Ernö Rubik.

No me siento nada orgulloso de no saber hacerlo, y me encantaría aprender. No aspiro a hacerlo como en los concursos, me conformaría aunque me costara horas. Pero no sé ni por donde empezar.

A todos los maestros, y especialmente a los interinos (a ver si lo de cobrar el verano es verdad), os deseo unas muy felices, y merecidas, vacaciones.


12 de enero de 2016

Carnavales 2016


No soy muy partidario de Halloween, pero en mi cole los carnavales son muy importantes (lo pone en la PGA).

Ah, feliz año a todos, y que la fuerza os acompañe.

6 de diciembre de 2015

La camiseta verde

Domingo, pero mañana es fiesta. Y el martes, también. Mola. Luego os pongo una foto de cómo está el pantano ahora mismo.

Antes, una batallita de las mías.

Me ha dicho Lucio, el del Snoopy, que quiere que conozca a un señor, vecino del El Tiemblo, que fue director del Carlos Ruiz en los años setenta. Respondí inmediatamente que me encantaría conocerlo. Mientras se produce ese encuentro, que espero que sea pronto, se me ha ocurrido que la mejor forma de presentarme, de identificarme con un compañero de trabajo, que tuvo el mismo trabajo antes que yo (mucho antes que yo, yo tendría entonces unos trece años), es tratar de explicar por qué llevo, los viernes, la camiseta verde (en verano, camiseta, en invierno, sudadera con capucha, que está muy bien, y es muy calentita.).

Yo estoy convencido de que no es una cuestión política, porque no me gusta hablar de política públicamente. No pasa nada porque lo explique aquí. ¿Qué pone en la camiseta? Escuela pública, de todos para todos. Eso es lo que pone. ¿Quién no puede estar de acuerdo con eso? ¿Es una postura política ponérsela? Si lo es, que insisto en que yo creo que no, no debería tener ningún problema en contarlo, porque no hay nada que me avergüence. Me tomo muy en serio mi trabajo.

¿Y por qué los viernes?

Porque es mi día preferido. Hasta mis alumnos lo saben.


17 de noviembre de 2015

A Manuela Carmena

Un madrileño ha muerto este verano,
colegio del Pilar,  Marqués de Urquijo,
la maternidad de O'Donnell tuvo un hijo
y un tipo de Jaén tuvo un hermano.

La Prospe, Malasaña, el Galileo,
los chulos de Madrid son diecisiete.
Debemos conseguir que se respete
la memoria de un genio tan ateo.

Una estatua, un homenaje, una glorieta
una placa delante del Café
un gesto de Madrid para el poeta

nuestra triste ciudad está incompleta,
Villatripas no entiende bien por qué,
Manuela, queremos que te comprometas.