7 de marzo de 2008

El autor

Hace días escuché a Iñaki Gabilondo -veo y escucho con atención lo que dice y muestra- contar una noticia emocionante. Metidos en una lata, habían aparecido varios carretes de fotografías valiosísimas. Fotografías de nuestra guerra civil. Fotografías, no historias, sobre nuestra vergonzosa guerra, de hace tanto tiempo. Digo que hace tanto tiempo, porque -ya os lo he contado- mis alumnos dicen que Franco es un personaje de... la palabra prohibida (Presin Cach).

Un día, alguien metió en aquella lata los carretes. Metió en una lata a alguien que quiso contarnos algo, y que no se perdiera. Pudo pintar un cuadro para que recordáramos el horror, y también simplemente pudo escribir su propia historia; pero lo que hizo fue hacer fotos. Hacer fotos de la gente. Sólo eso. De gente desconocida. De nosotros. Utilizó la tecnología que tenía a su alcance para contarnos lo que pasaba, lo que pasaba en aquellos momentos, hace ya tantos años. Puso a su favor a la tecnología. Votó por la tecnología, por el progreso. Y también nos dijo claramente, con aquellas fotos, que uno no puede aprender del futuro. Sólo puede aprender del pasado.

¿Quién fue aquel hombre? No lo sabremos (o tardaremos en saberlo infinito tiempo). Como en otras ocasiones, sólo nos queda su obra. Alguien le obligó a elegir, y él eligió su obra.

Ahora está en una exposición. Espero verla pronto por aquí, porque aquí es donde debería estar. Para que se copie en todos los discos duros (y la SGAE saque pasta) de todos los ordenadores del mundo. Para que se copie la obra. Se copie y se pase gratis. En discos duros, en CD's, en MP4's, en lo que sea. Si viéramos las obras de arte como una especie en extinción, lo mismo nos iba mejor a todos.

El autor de este artículo.

6 comentarios:

Cat-A dijo...

Dime alguna pag. web para ver las fotos. Jope... Acabo de venir de Madrid y tengo un dolor de cabeza... Infinito... Ya te cuento el Lunes lo que hice en Madrid.
Nos vemos el Lunes

Mújol dijo...

A cenar y a dormir! (leyendo un poco antes...)

esther dijo...

Sí, lo escuché también. Incluso salió un señor muy mayor, a quien entrevistaban, porque se había reconocido en una de las fotos cuando era un chaval, subiendo a un camión con otros niños... alucinante documento, si. Yo también espero verlo por aquí.

Paco Bernal dijo...

Hace años, El País publicó un reportaje que me heló la sangre: a doble página, en el suplemento dominical, las fotografías que Robert Capa tomó en el Madrid sitiado por los nacionales. Unas fotos en las que la Gran Vía de mis amores, la calle más hermosa del mundo, aparecía desierta, a media mañana, llena de cascotes, después de un bombardeo. Las fotos me hicieron pensar, y llegué a la conclusión de que me habían impresionado más porque me habían enseñado el horror en un escenario cotidiano para mí. Pero exactamente lo mismo que pasó en España no hace tanto tiempo está pasando hoy, ahora, en multitud de sitios del planeta. Lo que pasa es que nos hemos acostumbrado. Porque les pasa A OTROS. A gente cuya raza nos es ajena (cada día menos) o que hablan una lengua extraña, vágamente emparentada con la que hablan los nativos en las pelis de Tarzán. A lo mejor también habría que pensar que hay una guerra civil en una veintena de sitios aquí y ahora...Nussé.
Perdón por la parrafada.
Saludos desde Viena.

Antonio dijo...

Tenemos fotos y películas, para que nadie olvide. Y tenemos libros, estremecedores testimonios históricos, pero también novelas que ponen los pelos de punta. Recomiendo vivamente la lectura de las novelas de Max Aub sobre la guerra civil: Campo abierto, Campo cerrado, Campo de sangre, Campo de los almendros, Campo del Moro, Campo francés (y los relatos recopilados en 'Enero sin nombre'). Buena literatura y buena memoria.

Cat-A dijo...

yo leo por la mañana, 10 min., 10 antes de comer y 10 cuando estoy con el order. En total 30 min. Más lo que leo cando estoy con el orde leo... 1 hora y 30 min.