5 de junio de 2008

El jamón serrano

Supongo que habré metido la pata en varias ocasiones durante este curso -no sólo lo supongo, estoy convencido-, pero una de las mayores fue hace tiempo. No os lo he contado hasta ahora, pero esta mañana, leyendo sobre la Edad Media en clase de Cono, lo he recordado.

Estábamos estudiando las dietas saludables, los hábitos de alimentación, etc. Entonces, en un ataque de entusiasmo, me puse a hablar del jamón. Del jamón serrano, del bueno. Porque uno puede ir al Carrefour, o a cualquier otro sitio, y comprar jamón normal, que es más barato. Pero cuando, al menos una vez, uno prueba jamón del bueno, el jamón ibérico, que se llama así porque su origen pertenece a la Península Ibérica, ya no lo olvida nunca. Un bocadillo de jamón ibérico, con unas rodajas de tomate y un poco de aceite de oliva, o, si se prefiere, con el tomate restregado en el pan, es una experiencia maravillosa. Debemos aprender a valorar los alimentos, y saber que, aunque en España tenemos muchos, y muy buenos, para mí no hay nada como el jamón serrano. Ya os digo, un poco de jamón serrano...

(Y así creo que estuve un buen rato. Los amigos que me conocen saben que soy el campeón de España de meteduras de pata; además, en clase no había nadie que me diera una patadita bajo la mesa, o una mirada de esas de "déjalo ya, por ahí no sigas". )

El caso es que en clase tengo alumnos que no comen jamón. Ni jamón, ni ningún producto derivado del cerdo.

Y esta mañana...

- Luis, sigue leyendo tú.

- ... en el siglo VII, había surgido en Arabia una nueva religión llamada islam, cuyos seguidores recibieron el nombre de musulmanes...

Uno de ellos:
- Profe, ¿y el dios de los del islam es el mismo que el nuestro?

Otro de ellos:
- Noooo, ¿no te das cuenta que ellos no comen cerdo y nosotros sí?

- Eso es algo muy personal. Podéis preguntárselo a vuestra profesora de religión. Es más, es una pregunta muy interesante. Yo sólo os puedo dar mi opinión personal. Yo creo que lo importante es aprender a respetar a todo el mundo, independientemente de la religión que tengan.

- Sí, profe, pero ¿es el mismo dios, o es otro?

6 comentarios:

mjq dijo...

Si todos nos dedicásemos a vivir lo mejor posible, sin molestar y respetando a los demas no habría problemas ni religiosos, ni políticos,ni de ninguna índole. Lo más importante: el Respeto y la Libertad.

Fernando dijo...

No creo que sea tanta metedura de pata lo del jamón ibérico. Yo, como tú bien sabes, desde que tengo uso de razón no pruebo ni porcino ni vacuno ni cualquier otro animal que haya que sacrificar para ser consumido. Es una opción personal basada en principios éticos o morales o como queramos llamarlos. Eso no es óbice para que mis amigos canten las alabanzas del ibérico en mi presencia. Es decir, no sólo no se cortan un pelo, sino que lo hacen con alevosía, premeditación y –en ocasiones– nocturnidad. Mi pegunta es ¿Por qué es más “respetable” (o menos risible) una opción motivada por preceptos religiosos –que, por ende, en su mayoría se fundamentan en supersticiones o dogmas– que si se trata de una opción libre y razonada?

Mújol dijo...

Pues eso, Fernando, la clave es respetar a todo el mundo. Y mucho más si razonan, como tú, con argumentos.
Por cierto, mándame un mail con tus fechas para la Expo. Queremos coincidir contigo.

Irreverens dijo...

Yo he convivido con hindúes vegetarianas e inglesas ateas vegetarianas en la misma casa. Y allí no pasaba nada por hablar bien de una buena carne, un buen pescado o lo que sea.

Recuerdo que yo metí la pata llevándoles polvorones por Navidad... (están hechos con manteca de cerdo).

Cosas que pasan.
:)

En cuanto a lo de Dios... mejor no empiezo, que me da para varios posts.
:-P

Anadja dijo...

Lo importante es que tu respuesta ha sido la adecuada. Has sabido salir muy bien del paso. ¡menudo jardín, jajaja!

geminisdespechada dijo...

yo tengo amigas judías, musulmanas, e incluso americanas, jeje, y nos juntamos a cenar muchas veces tranquilamente, cada una come lo que quiera.. de hecho, a una inglesa que es vegetariana un camarero le dijo que 'el jamón no es carne' tan convencido, jeje.