18 de febrero de 2008

Peras y manzanas

Hace días, estaba echando un vistazo a los pocos blogs que suelo leer. Son algunos que he conocido a través de algunos que ya conocía: así se conocen los amigos. He pensado que quizá debería conocer la experiencia de algún maestro/a que también escriba, pero lamentablemente no conozco a nadie. Los temas de los blogs que leo -si es que alguno de ellos, como el mío, tiene algún tema- son muy heterogéneos. Las edades, las profesiones, incluso los países desde donde escriben son también muy distintos entre sí. Sólo somos gente a los que nos gusta escribir y, por tanto leer. O gente a la que nos gusta leer, y, por tanto, escribir. Al menos tenemos claro algo que nos une, y eso ya resulta una asociación. Una pequeña comunidad con intereses comunes. Después de cierto tiempo, y de ciertos comentarios que nos cruzamos, también llegamos a pensar que somos iguales en muchas más cosas. Igual de raros.

Como tengo el coco comido con esto de animar a la lectura -los resultados de velocidad y comprensión lectora son decepcionantes-, estoy pensando en todo esto. En lo de la comunidad de intereses comunes. Ya sé que son pequeños aún, pero... no estaría nada mal que tuvieran la posibilidad de ir empezando a crearla... Y me pregunto si sería posible que naciera así. Sin saber casi la edad, raza, religión ni orientación sexual, de casi nadie. Sólo con nuestro interés por la lectura y por la escritura (o al revés).

Y me acordé de algo que me pasó hace mucho tiempo. En Cannes.

(Sí, era un congreso en Cannes. Donde los famosos del cine, pero no en la misma fecha. Un congreso que se llamaba MILIA. Era, por decirlo de una manera vulgar, el congreso de las novedades en multimedia de Europa. Los primeros años del software. Sólo pc 's y algunos, pocos, macs. No existían aún las videoconsolas. Ni los móviles. Y no me llamo Abuelo Cebolleta, pero os lo voy a contar. Con todo detalle -como estoy haciendo-.)

Habíamos ganado el I Premio Multimedia en París hacía pocos meses. Al día siguiente de llegar a Cannes, teníamos una demo con la directora de una compañía americana (no diré su nombre). Esta mujer decidía cada año los títulos que iban a estar en el mercado USA. Y si, por casualidad, te preguntaba por una posible compra de derechos... tus jefes iban a quedar más que satisfechos. Así que, con toda la concentración y empeño en hacerlo bien, mi mejor traje y mi mejor corbata -todas con dibujos de Mickey Mouse- fui enseñando a la señora directora en qué consistía el programa. Era una versión de dibujos animados de El Príncipe Feliz, de Oscar Wilde. Además de poder elegir entre todas las lenguas del Estado Español, y el inglés, también podías conocer unos pocos datos biográficos de Wilde. En esos datos, como es lógico, no figuraba su orientación sexual.

Termina la demo -una demo de luxe, en el argot, una demo de más de una hora-, y termino de hablar. Ya no sé qué decir. Lo he contado todo, con mi pobre inglés.

Me miró, y dijo:

- Es muy interesante, y técnicamente bien resuelto -era multiplataforma, el mismo CD para mac y windows..3.1-. Además, ya veo que habéis incluido las lenguas de toda Europa -con el nombre de la lengua y la banderita de icono-

(miro a mis compañeros, sigo sin saber qué decir, y empiezo a sudar)

Bueno, son sólo las lenguas de España. Y el inglés. Pero podríamos hacerlo en otras lenguas...

(Me pone algunas pegas absurdas... mientras yo sólo pienso en cómo ha llegado esta tía a ser directora. Entiendo que es raro que un país más pequeño quizá que el estado donde vive, tenga tantas lenguas. Pero es una auténtica metedura de pata. Casi tan grande como las mías.)

- Además, -siguió- no creo que pudiéramos distribuirlo en los Estados Unidos.

(ya derrotado, y decepcionado, pregunto:)

¿Por qué?

- Porque Oscar Wilde no es un autor para niños.


______________
A estos locos les ha dado por ponerse a leer un libro al mismo tiempo. Cada uno en su casa. Van a leer -están leyendo- De Nuevo, el amor, de Doris Lessing. Lo digo por si a alguien le interesa. Yo, como vivo en el campo, lo compraré el sábado que viene, que voy a Madrid.

8 comentarios:

esther dijo...

Así pues, el mundo marcha como marcha, hay demasiados humanos, (no personas), ocupando y controlando lugares, situaciones y posiciones que no les corresponden...qué patetismo!

esther dijo...

Me has recordado a unos dias de 1997. Una canción que escribimos Cristina y yo, "Quítame este velo", (está en el cd Nueva era de Amistades peligrosas), fué elegida por la entonces comisaria europea Emma Bonino para la campaña "Una flor para las mujeres de Kabul": Todo un honor para nosotras. Dijimos sí. Cedimos los derechos y todo eso. Todo muy bien. Y yo tampoco voy a dar nombres, pero tuvimos que leer y escuchar a alguna gente "importante" (jeje), decirnos cosas como: es una cuestión de culturas distintas...hay mujeres que quieren ir así...no hay que meterse con las costumbres...etc. No hablamos de un velito, ni de un pañuelo, hablamos del burka y, además, habíamos tenido charlas con un grupo de mujeres que habían huído y huyen del burka, refugiadas en España. Ademas de otras atrocidades que representa, la mayor parte de esas mujeres mueren alli en accidentes de tráfico. Es fácil, el burka no permite vista lateral, por lo que fácilmente son atropelladas...Podría hablar de esto mucho, pero ya me he extendido demasiado. Pondré la letra de la canción donde habéis puesto otras. Pero yo siento profundamente el privilegio de que nuestra canción acompañara un tema de derechos humanos, pesase a quienes pesase y, que ya en su día, nos hicieron saber. Besos.

Rodros dijo...

Oscar Wild no es un autor para niños Y se quedó tan ancha.
Qué pena! Sí que puede llegar a ser cierto que haya obras de un determinado autor que no sean aptas para niños, pero tachar toda la obra de Wilde de "no apta"...
Pero claro, a lo mejor les daba por leer a Wilde, le cogían gustito a esto de las letras y acababan por leer a Bakunin, que todo puede ser vamos.

Paco Bernal dijo...

Hola! A mí lo que más me llama la atención es que la anécdota enseña que lo que leemos, lo que vemos, lo que escuchamos, lo que se considera "mainstream" y marca los valores de la sociedad en un momento determinado, está en realidad en MUY POQUITAS MANOS (¿Cuántos directores de cadenas de televisión hay?). Y si una de esas personas sale con una tara cualquiera, y no le gusta Oscar Wilde o considera que es pornográfico, entonces resulta que los demás no tenemos madera de defendernos !Quién sabe la de cosas que nos estaremos perdiendo! No lo quiero ni pensar...

Irreverens dijo...

Menuda mentecata, Mújol.
¡¡¡¡Pero si Oscar Wilde es absolutamente divino!!!!
Yo lo adoro.
:)


Oye, y cómo mola que te adhieras a la lectura colectiva de Doris.
Qué guay. Nos vemos en mi salón, jaja.

Besos

Mariano Zurdo dijo...

Hay quien se atreve a insinuar que leer puede llevar a pensar y que pensar libremente es hasta peligroso, por no decir perjudicial.
Quizás jamás hayan leído de verdad, o se hayan asustado al ver que su estulticia no podía con la libertad que supone leer. Una lástima...

mjq dijo...

Eso no pasa solo en Estados Unidos,donde son unos moralistas para ciertas cosas y luego no para otras(crímenes etc), Por desgracia pasa también aquí en España ya que si lees a un determinado autor sea quien sea, te tildan de facha ó de comunista segun lo que represente dicho autor a nivel político, como si a una no pudiera gustarle leer a Cesar Vidal y jimenez LosSantos ó a José Saramago ó Almudena Grandes e Isabel Allende y luego valorar lo que ha leido.
Eso sí cuando voy en metro me llevo a Ken Follet o a John Grisham, tengo que reconocer que son menos comprometidos y también me gustan.
Procuro que mis hijos lean todo lo que puedan sea lo que sea, solo por el hecho de dejar de tener faltas de ortografía, aunque tengo que reconocer que hasta los libros de texto las tienen.

Anónimo dijo...

Creo que hay que leer de todo y en cualquier parte (hasta en el baño, como decías el otro día). Yo siempre he devorado todo tipo de lectura, desde Oscar Wilde hasta Conan Doyle, desde que tenía 6 ó 7 años, y recuerdo las historias de Sherlock Holmes con pasión, desde entonces. Lo cierto es que leer no es peligroso, es más, releyendo algunos títulos te das cuenta de que tienes otras valoraciones de los mismos, otros puntos de vista... te das cuenta de que maduras, creces, envejeces... tantas sensaciones. Leer nos da hasta información interna y de lo más personal de nosotros mismos. ¿Cuándo hay que leer qué? No sé si hay alguien estrictamente capacitado para decirlo, podemos atender a recomendaciones, pero no estaremos seguros nunca de si estamos vetando a un niñ@ de pasar un buen rato o aprender algo, por no dejarle leer algo.
Y otra recomendación que he descubierto recientemente... se puede aparcar un libro, pasar de él, dejarlo a medias. He tenido que pasar los 30 para poder hacerlo. Me parecía un sacrilegio. Incluso si no me enganchaba, prefería terminarlo a la fuerza, por si acaso, por darle una oportunidad. Ahora he aprendido a disfrutar la lectura de otra manera... y me sorprendo a mí misma (otra cosa ¿buena? que me han enseñado los libros).
Lectora empedernida.