3 de noviembre de 2011

27 de octubre de 2011

¡Hemos ganado el Premio Crearte 2011!

Hoy está lloviendo. Los niños de comedor han ido al comedor. Son las 2 y media, y acabo de cerrar el tupper. No me lo he comido todo, porque aún estoy un poco nervioso. He pensado que, por primera vez, voy a escribir una entrada desde aquí, desde el cole. A las tres empezamos de nuevo las clases, así que no tengo mucho tiempo para contaros lo que me acaba de pasar. Pero he pensado que deberíais ser vosotros, los lectores de este blog, los primeros en enteraros.

A la 1, los niños salen de clase, y algunos tienen la molesta costumbre de gritar y saltar al mismo tiempo que salen al patio. Pero además, hoy no pueden salir al patio, porque llueve.

- Profe, está lloviendo. ¿Podemos ir al aula de informática?
- Vale, pero nada de jugar. Mirad si tenéis algún comentario en el periódico.
- Vale, profe. ¿Y se puede buscar a Justin Bieber en el youtube?
- Profe, el otro día Dani buscó "próstata"
- Di que no, profe, yo no busqué "próstata", fue David.

En medio del jaleo habitual, suena el teléfono.

- Colegiocarlosruiz buenastardes.
- ¿Es usted ..., el director del CEIP Carlos Ruiz?
- Sí, soy yo. Dígame.
- Le llamo del Ministerio de Cultura para comunicarle que su colegio ha ganado el Premio Crearte 2012. Enhorabuena.
- ¿Cómo? Espere, espere un momento, se lo ruego. ¿Puede repetirme de dónde llama?
- Sí, le llamo del Ministerio de Cultura. Le digo que han ganado ustedes el Premio Nacional Crearte 2012. Les llegará una carta con todos los detalles, pero queríamos comunicárselo personalmente, y darles la enhorabuena.
- No me diga... ¿hemos ganado nosotros? ¿de verdad hemos ganado nosotros?
- Sí, ese el colegio Carlos Ruiz ¿no?
- Sí, sí, aquí es. Muchas gracias.... es que... es que no me lo creo todavía. Es usted muy amable... muchas gracias.



Así que aquí estoy. Esta tarde tengo Plástica. En cuanto entremos a las tres les daré la noticia a mis alumnos. Somos un centro de Educación Primaria, financiado con fondos públicos, y tenemos un proyecto por el que nos han concedido este premio, entre todos los colegios de España.

Y ahora, a hacer la carta a los Reyes Magos. Con toda esa pasta... vamos a comprar el mejor columpio que haya en el mercado. Como los coles de los niños ricos. Un columpio de esos que tienen de todo, pasarela, casita, tobogán, suelo acolchado... Ah, ¿y os imagináis que todavía me quedara dinero para comprar un IPad a cada niño? Eso sí que sería genial. Un colegio público en donde los alumnos disponen de su propio IPad.
Como en Stanford, pero en Rozas de Puerto Real.

Campeoooones, campeoooones, oeeee, oeeee, oeeeeeeeeee.

20 de octubre de 2011

El lado oscuro de la fuerza

Como ya os habréis enterado por la prensa (esa prensa que emite en directo, como el Huffington Post) de lo de la huelga, hoy os voy a hablar del lado oscuro de la fuerza. Y lo voy a hacer desde el más puro y estricto sentido científico, que nadie piense que se trata de una broma. Ninguna broma con el lado oscuro. Ninguna.

Cualquier día, en el patio.

Juegan (jugamos) al fútbol sobre una pista de cemento, con porterías de balonmano. Si se produce un conflicto (ante la ausencia de árbitro), siempre tratamos -los profes- de no interferir, con la esperanza de que lleguen a un acuerdo: mientras discuten si ha sido falta o no, consumen tiempo de recreo.

Pero me gusta el fútbol. Si no estoy jugando con ellos, estoy viendo cómo juegan. Y si respetan a los pequeños, que son demasiado pequeños, pero que también quieren jugar.

Y algunas veces, si veo una actitud poco deportiva, paro el partido (cruci) y digo un nombre.

El nombrado sabe que le toca charla:

- ¿No te das cuenta? ¿Por qué haces trampas con los números? Si váis seis a cinco, no digas que váis cinco a cinco. El engaño conduce a la rabia, la rabia conduce al miedo, y el miedo engendra odio, y el odio sólo produce dolor... no te dejes llevar....

- Vaaaaale, proooofe, por el laaaaaado oscuro de la fueeeeerza.

Y se acabó el conflicto. Asunto resuelto.

¿Y ahora qué me decís del lado oscuro de la fuerza? ¿Eh?

Mis pobres aprendices...

19 de octubre de 2011

Un millón para el mejor

"Un millón para el mejor" era un programa de la tele. De la única tele.
 
Durante el mes de junio del curso pasado me llegó un email (a la dirección de mail del cole), hablando de un premio para colegios y profesores metidos en proyectos de, en el vocabulario de la Estrella de la Muerte, "nuevas tecnologías". Hace ya mucho tiempo que Seymour Papert, un adelantado a su tiempo, escribió que el uso del ordenador es una tecnología contemporánea, no nueva. El Premio Internacional Educared. Un nombre perfecto. Como el nombre que le dan al equipo en la peli Días de Fútbol: Brasil. A base de muchas horas en casa (esas horas que algunos están empeñados en que no existen), leí entera la convocatoria del premio, supe que Telefónica estaba detrás, y me curré un informe que-te-cagas (en este blog puedo decir alguna palabrotilla porque mis alumnos no me leen). Un informe que me costó bastantes horas de trabajo de redacción, dado que se trataba de contar, con todo detalle, cuales son los objetivos pedagógicos y la metodología didáctica de una experiencia como El Correo de Rozas de Puerto Real.

Durante el mes de agosto recibí un mail diciéndome que éramos semifinalistas, que pusiésemos un banner (que gustosamente adjuntaban), para contar al mundo eso, "SEMIFINALISTAS DEL PREMIO INTERNACIONAL EDUCARED." Después de pensarlo bastante rato (en fin, a mí me pueden engañar como a todo el mundo, pero estoy en esto de la interné desde siempre), tomé la siguiente decisión: pondría en el blog la imagen (el jpg) que me enviaron, pero sin el link a su página. No iba a consentir que ese blog, del que soy responsable, tuviera un enlace. De eso nada. Además, pensé, lo mismo lo ven, y no se les ocurre hacer click para ver que no funciona.

A principios de septiembre recibí otro email diciéndome que éramos finalistas, que de no-sé-cuantos colegios, habíamos quedado solo doscientos, y que de esos doscientos, solo veinte. Rápidamente me fui a su página para ver cuáles eran los premios, y me di cuenta de que los premios eran una videoconsola chunga, un tablet marca Nisu, o un pc portátil. Sí, entre los premios había una videoconsola. Para los alumnos. En fin, como suelo hacer en estos casos, tragué saliva y decidí seguir adelante. El premio lo "retransmitieron" por Twitter. Y no nos tocó nada. Nada de nada.

Además, fui tan ingenuo, que días antes se lo conté a mis alumnos. Les enseñé la imagen que ponía "Finalistas" y la página de los premios de Educared (tengo una pizarra digital estupenda, que muevo con el dedo como si fuera un ratón, cosas de las nuevas tecnologías). "Ahí va profe, ¿y es un regalo de esos para cada uno?". "Sí, es uno para cada uno, siempre que nos den el premio a nosotros, claro."

Fijaos si me... duele... que incluso hay un niño que escribió sobre este premio en el periódico. Dos días después de que lo escribiera, les tuve que decir que no nos había tocado nada. Se lo dije de forma normal, sin darle importancia. "Venga, vamos a hacer los ejercicios, que no nos da tiempo luego".
¿Sabéis qué es lo último que se me habría ocurrido decirles?

Que lo importante era participar.

Quiosco de prensa

14 de octubre de 2011

La lengua. Unidad 2. (la semana que viene examen)

Necesitaba un empujoncito. Gracias por los empujones.

En 5º estamos estudiando la lengua. (Andrés, el de sexto, tiene que esperar un poco). Definición de lengua. Lengua oficial. Lenguas oficiales del estado. Lenguas y países. Comunidades de hablantes. Comunidades Autónomas Bilingües (no me refiero a los colegios...), lenguas, acentos. En Cazalegas hablan muy raro, sí, pero hablan castellano.

( y eso que Cazalegas, según tengo entendido, está a pocos kilómetros).

Pero se me ha ocurrido un juego, aquí, para ver si lo pillan (¡y me leen! ).Una lengua es un acuerdo común entre seres humanos para poder comunicarse. Y para poder ser del grupo. O de la pandilla. Nosotros en la clase también hablamos muy raro. Y, si queremos, sólo nosotros lo entendemos. El que no lo entiende, es que no es del cole.

Diccionario del Colegio Carlos Ruiz:

averroncho: palabra que usa el profe cuando no le sale la palabra que él quiere (quizá porque está mayor). Por ejemplo: Paula, apágame el averroncho = Paula, apágame la pizarra digital. O también Se te ha caído un averroncho = Se te ha caído un boli, o un lápiz, o alguna cosa de la mesa. O sea, que averroncho puede ser cualquier cosa, depende del momento.

cruci: Cuando estás jugando, y pides tiempo muerto, para atarte los cordones, por ejemplo.

descruci: La misma palabra, pero con el prefijo des-. Quiere decir que ya se puede seguir jugando.

juego de cadena: lo que hacemos en inglés del record.

Un coloca: Un cromo que...bueno... ¡todo el mundo sabe lo que es un coloca!

sincesión: Regla del fútbol que consiste en que la regla de la cesión (de la pelota) nos la saltamos.

Lo que significa que tenemos nuestras propias reglas. Nuestro propio idioma. No sé si me explico.

13 de octubre de 2011

Un auténtico genio

Bien, hace más de dos años que ya no escribo aquí. Me gustaba hacerlo, pero lo dejé. Nunca he sido muy tenaz

tenaz.
(Del lat. tenax, -ācis). 
3. adj. Firme, porfiado y pertinaz en un propósito.

y eso que me dedico a convencer a la gente para que lo sea. Pero han pasado muchas cosas, lógicamente, en estos dos años:

Me cambié de colegio. Un 80% de los lectores de mi blog eran padres -quiero decir, como siempre, madres- de mis alumnos (y a mí me encantaba tenerlos como lectores). Pero en el colegio donde estoy ahora, en el que soy el director (y el conserje, y el secretario,y el jefe de estudios, y el TIC, y el de Inglés, y el tutor de 5º y 6º, pero, principalmente, el director del mejor periódico del mundo, y único link de esta página ) hasta ahora no he tenido tiempo. Eso quiere decir que no tengo a ningún padre, quiero decir, madre que me lea.

(de manera que no sé por qué estoy escribiendo esto)

"No he tenido tiempo" quiere decir, exactamente, que mi cerebro ha establecido otras prioridades, nada más que eso. Pero a veces, cuando no tienes tiempo, tienes que tomarlo prestado. También es verdad que cuando yo empecé con el blog éramos unos pocos, y hace ya tiempo que lo del blog está ya como anticuado, como que mola más el Facebook o el Twitter. O el menéame, o la tele a la carta de La 2, por poner un ejemplo muy digno de servicio gratuito.
Lo cierto que es que he empezado mi tercer curso aquí, en lo que ya es, en terminología de La Estrella de la Muerte (la delegación de educación) una plaza definitiva. Por supuesto que la idea del periódico nació con otros alumnos, en otro colegio. Pero puedo decir con toda rotundidad, que merece la pena, aunque lleve muchas horas de trabajo. Ojalá a través de estas líneas pueda saber algo más de mis primeros alumnos. Calculad: han pasado más de dos años. ¿Serán capaces, tendrán el valor, o me harían el inmenso favor de contarme algo por aquí, por mi blog? (y que no sea un insulto, quiero decir).

Pero debo buscarme otros lectores. He perdido los pocos que tenía, con el trabajo que me costó. Así que nada, a empezar de nuevo.

En mi primer año como director de las pocas escuelas unitarias que quedan en la Comunidad de Madrid, las cosas no fueron tan mal, al fin y al cabo. Pero empezaron de forma tenebrosa. Pero os aseguro que desde mi primer día, lo de stay foolish stay hungry me lo tomé muy en serio.Y seguí empeñado en cambiar el mundo.

Hasta que conseguí tener el teléfono en la mesa de la clase. Colegio carlosuizbuenosdías.... y mis alumnos siguen trabajando (o fingiendo que lo hacen ) sin problemas.

Bienvenidos al blog de un tío que se volvió loco con un mac en el 84, que estuvo 25 años de excedencia dedicado con pasión a Apple, y que volvió a la clase porque las empresas querían ganar dinero con lo del internet.

Mi hija, que de esto sabe un rato, fue la única que me llamó para decirme que lo sentía. Que lo sentía por mí.

Como sigo llegando muy pronto, imprimí su foto, y la pegué con celo en la puerta. Nadie me dijo nada, excepto mi compañero de clase (el tutor de 1º, 2º, 3º y 4º). Ni los niños me han preguntado que quién es ese señor (aunque para eso debería haberla pegado más abajo, la verdad). Pero el otro día, unos padres (y este caso, padre y madre) me dijeron que habían visto la foto, y me hicieron un gesto inequívoco de complicidad. De camaradería.

Lo mismo son mis primeros lectores. Estos, en concreto, pertenecen al exclusivo grupo de mis mejores clientes. Tienen tres hijos en mi cole.

Durante algunos años, la empresa en la que trabajaba tuvo una delegación comercial de Apple. Y cuando desmantelaron una oficina para irse a otra más grande, algo que en aquella época ocurría con frecuencia, me llevé a casa un cartel alargado con la tipografía de Apple (garamond condensada) que decía "Aquí se rompen barreras". Pues eso es lo que vamos a hacer en Plástica. El año pasado nos quedó muy bien lo de "A las aladas almas de las rosas..." Tan bien, que no se ha caído ni una sola letra. Así que este año, en la otra pared, vamos a poner eso. Y debajo, Steve Jobs.

Que ganas tengo de que mis alumnos me pregunten, algun día, que quien era ese señor.

23 de marzo de 2010

Animación a la lectura (individualizada)

Juan Antonio, el cuento de Lawrence de Arabia (que se pronuncia Laurens de Arabia) que tratas de leer tiene palabras muy difíciles. Vamos a ver si esto te interesa más.

Había una vez...

-Primero lee el título.
- Profe ¿qué es individualizada, o lo que sea eso?
- Quiere decir para una sola persona. Sigue leyendo.

Había una vez, en un pueblecito muy lejano, un niño que se llamaba Pedro. Sí, como el del comedor, pero pequeño. Pedro el del comedor es un adulto, y este otro Pedro del que te hablo era un niño. Hay muchas personas en el mundo que se llaman Pedro, o que se llaman Juan Antonio, como tú. Pues bien, te decía que en ese pueblo tan lejano donde vivía Pedro, había también un colegio, y una plaza donde por las tardes Pedro jugaba con los demás niños. Era un pueblo muy parecido a Rozas de Puerto Real... excepto en una cosa.


-¿Profe, qué es excepto?
- Excepto quiere decir menos. Muy parecido a Rozas menos en una cosa.

Pues eso, que había una cosa que era diferente. Muy diferente. ¿Sabes el qué? ¿Te acuerdas de que te he dicho que era un pueblecito que estaba muy lejos? ¿No? Vuelve a leer desde el principio y busca donde pone pueblecito muy lejano, y luego sigue leyendo aquí. Te espero. Haz una marca con el lápiz.

¿Ya? Te decía que era un pueblecito lejano porque estaba tan lejos, tan lejos, que estaba en otro planeta, más allá de la Vía Láctea.

-Profe, ¿qué es Vía Láctea?
- La Vía Láctea es el grupo de planetas al que pertenece la Tierra, junto con otros planetas.

Para que te hagas una idea de lo lejos que estaba aquel pueblo, se tardaban tres meses en llegar. A ver, ahora estamos en primavera, ¿no?. Pues si nos vamos ahora al pueblo de Pedro, llegaríamos en septiembre, cuando empieza el cole otra vez, y también el otoño. Así de lejos estaba. En el espacio sideral.

-Profe, ¿qué es espacio sideral?
- El espacio sideral es todo lo que nos rodea. Todo lo que rodea a todos los planetas, a todas las estrellas. Y es infinito (pero eso no lo entenderás nunca).
- Profe, ¿qué es infinito?
- Infinito es que no se acaba. Como cuanto te pones a contar números.

Un día, sus padres decidieron ir a la Tierra de vacaciones. Con el google earth en el ordenador, vieron el planeta Tierra, cerraron los ojos, pincharon con el ratón en la pantalla y les salió... ¿a que no sabes qué pueblo les salió? ¡Cazalegas! ¿Que no te lo crees? ¿Y eso qué más da? Sigue leyendo.

Pusieron todo el equipaje en su nave espacial (marca Citroen Space, o sea, Citroen Espacio) y todo el maletero lleno de comida y bebida para los tres meses. Su madre llevaba:

- 124 bocadillos de tortilla de patata
- 40 litros de sopa. Imagínate, cuarenta botellas de coca-cola de las grandes, pero de sopa.
- 90 barras de pan
- 7 botes de garbanzos
- 7 botes de lentejas
- 10 kg de macarrones
- 300 litros de agua
- 30 tubos de pasta de dientes
- 90 rollos de papel higiénico

- Profe, ¿qué es higiénico?
- El del váter, el papel del váter.

Bueno, que se llevaban muchas cosas, vamos. Menos mal que Pedro llevaba la plei (que se escribe en inglés Play), y muchísimos cuentos. Así no se aburría tanto durante el viaje. Ir en coche por el espacio sideral, bueno, ir en nave por el espacio sideral no es lo mismo que ir en coche por Cazalegas, o por Cadalso o por Cenicientos. Es mucho más aburrido. Pedro miraba por la ventanilla, pero siempre era de noche y sólo se veían estrellas. Como lo que ves tú cuando miras al cielo por la noche. Pues así tres meses.

Cuando por fin llegaron a Cazalegas, Pedro estaba deseando ver el pueblo, y la plaza, y jugar con los otros niños al pilla-pilla. De repente, su padre dijo:

- ¿Pero qué día es hoy?
- Jueves, ¿por qué lo quieres saber?, - dijo su madre.
- ¡Madre mía!, ¡métete en el coche, rápido! ¡Pedro, al coche, vamos!
- Papá, ¿qué pasa?, - preguntó Pedro.
- Que nos vamos a casa, venga que tenemos prisa. -contestó su padre.
- Acabo de darme cuenta de que tardaremos otros tres meses en volver a casa. ¡Y Pedro tiene que volver al colegio!


FIN


- Profe, ¿y eso puede ser verdad?

22 de marzo de 2010

El padre de mi compi

El padre de mi compañero Fernando, "el maestro de los medianos", me ha regalado un CD lleno de canciones (que nadie se chive a la SGAE). Yo sabía poco de él; lo que me ha había contado Fernando; que era un profesional -y, por tanto, un apasionado- de la jardinería, que le habían gustado las canciones que yo había elegido para el Festival de Navidad, y que es... muy poco mayor que yo. Sí, es difícil admitirlo, pero su hijo casi podía ser mi hijo. Yo tengo una hija poco más joven que él.

Después de clase, y desde hace una semana, me siento tranquilamente en casa a comprobar, canción por canción, si ya la tengo o no. En caso negativo, copio, y, lo más importante, etiqueto meticulosamente cada una. Es mi Biblioteca de Itunes, algo de lo que ya os he hablado en varias ocasiones. Es, como os diría, como ir paseando por un rastro de discos de vinilo (la última vez que vi uno fue hace muchos años en Londres) en el que puedes ir tranquilamente escuchando cada tema, o cortar la canción y elegir otra.

Pero sobre todo, es compartir. En eso consiste Internet -que ha servido para que él y yo compartamos, aunque él habrá tenido que pagar por el canon del CD virgen-. Es como escribir una carta, o un email, a alguien a quien no conoces personalmente, pero que intuyes, quizá por la edad, que si le gusta la música, le gustará la misma música. Le gustarán las mismas canciones. Recordará, a través de las canciones, aquellos momentos en la playa, con el Comediscos, o aquel vinilo de un tío abriendo una nevera, que se llamaba Nilson, y que cantaba Without you. Sentirá lo mismo que sientes tú, y por eso quieres que lo tenga. Porque crees, honesta y sinceramente, que eso no se puede perder. Se lo das a alguien que sabes que lo valora, y lo disfruta. Por eso lo copias. ¿Que no tienes a Jarcha? ¿Y esa otra versión de L'estaca? ¡Renato Carosone! ¡Pero qué mayores que somos!

Yo sigo pensando lo mismo. Y tengo una responsabilidad, como maestro. Pero no veo el delito por ninguna parte. Lo que hacemos es compartir. Lo mejor que puede hacer el ser humano.

___________________
Jaime, te cambio mi Biblioteca de Itunes, o las canciones que me pidas y yo tenga, por los títulos del disco "Lo mejor del Soul". O una fotocopia de la portada. Ah, y gracias por el disco.

21 de enero de 2010

Querido diario

Querido diario:

Hace tanto tiempo que no escribo, que me da un poco de vergüenza hacerlo ahora. Por eso he apagado el mac (y ahora lo he vuelto a encender). Acabo de volver del cole; hoy es uno de los pocos días que no llego a casa a las 10 de la noche. Después del cole, y hasta el mes de febrero, tengo que ir a un curso de formación de directores a 100 km de aquí. En Madrid. Pero no pienses que te digo todo esto para excusarme. Lo digo porque acabo de darme cuenta de que escribirte es una necesidad, no una obligación. Y hay cosas que no son necesarias, pero son obligatorias; pero las más curiosas son aquellas que no son obligatorias, pero son necesarias. Por ejemplo, hacer pis. O respirar. O llorar. O reír. Pues yo necesito escribirte, querido diario.

Hoy he llegado pronto a casa. Pero tengo que preparar para mañana los exámenes de Cono para los de 4º, los de 5º y los de 6º (recuerdo que esto es una aula unitaria). Por no hablar de la lista del dinero del comedor, de la carroza de los carnavales, las goteras en la clase de Infantil, el cierre de cuentas (esto no lo debería de decir, espero que no se enteren de que aún no lo he hecho), el dinero de la excursión, etc, etc, etc.

Pero si no te escribo yo, ¿con qué cara puedo exigirles que escriban ellos? Les dije en Navidades que escribieran un diario (obligatoriamente), y yo no lo he hecho. ¿Cómo van a comprender lo importante que es leer, si no dan con la clave -ese momento maravilloso, que sólo ocurre una vez en la vida- de leer algo que de verdad les interese?

Por eso te escribo, querido diario. Escribo para mis alumnos. Para todos ellos.

Esta tarde:

Estoy en clase de Cono, con los mayores (la terminología de la Consejería de Educación es, como bien sabéis, distinta a la nuestra. En nuestro cole hay pequeños, medianos y mayores. Y cada uno de ellos tiene perfectamente asumida su condición de pequeño, de mediano, o de mayor.) Entra Carlos, mi compañero de los pequeños, nos mira a todos y dice en voz alta:

- ¡Perdón por interrumpir! Sólo quería decir, para que lo sepáis todos, ¡QUE DANIELLE YA SABE LEER!!!

Yo, de forma inmediata, he salido corriendo de mi clase, empujando a Carlos.

Danielle estaba tumbada en la alfombra (una alfombra que no es una alfombra, una cosa de esas de plástico), con un libro en la mano. No estaba sentada, poniendo cara de niña buena y aplicada. Estaba tumbada boca-abajo, moviendo instintivamente los pies y leyendo tranquilamente. Muy despacio, muy despacio, pero enterándose de la historia. La he llamado, y me ha mirado sonriendo. Luego se ha sumado Fernando, el profe de los medianos, a escuchar a Danielle.

- ¡Danielle! ¿ya sabes leer? - he preguntado.

No me ha contestado. Me ha sonreído y ha seguido leyendo. Como cuando uno está leyendo y le hablan. Pues igual.

Cervantes

_________________

No sé, de verdad, si quedará algún antiguo lector por ahí. Si lo hay, os pido por favor -una vez más- que pongáis algún comentario a mis alumnos en El Correo de Rozas de Puerto Real, necesitan saber que además de sus familias, también puede que haya más lectores desconocidos por ahí...)

5 de noviembre de 2009

El café del bar

Recuerdo que el año pasado os hablé del bar donde tomaba café antes de entrar al cole. Os decía que el camarero (es decir, el dueño) y yo no hablábamos nunca, más allá del obligado buenos días.

Este año he cambiado de pueblo, y por tanto de bar. Llego muy pronto, y habitualmente abro el mac -lástima que lo de la wifi en los pueblos sea aún una quimera-, miro lo que tengo para hoy y preparo algo de trabajo. Mientras tanto, el señor que me pone el café-cortado-con-leche-del-tiempo mira por la ventana, o escucha las noticias en la tele. El café cuesta un euro (más barato que el del año pasado). Bien servido, sin pedirlo, y en una barra amplia donde generalmente estamos él y yo solos.

Pero es que, además, hoy me ha invitado a otro. Dada mi condición de funcionario público, quizá no debería de decirlo, pero, como estoy seguro que esto no lo va a leer -es un señor mayor, que tiene mucho trabajo y poco tiempo libre-, me ha parecido todo un detalle. Además, no creo que, aunque siga tomando café allí, un día se le ocurra regalarme un traje.

3 de noviembre de 2009

El pensamiento mágico

Lamentablemente, como muchas otras cosas, a medida que crecemos los seres humanos vamos perdiendo algunas capacidades, por la simple razón de que son inexorablemente opuestas a otras que debemos asimilar. Una de estas capacidades que perdemos es el pensamiento mágico; claro que no todo el mundo pierde del todo esta capacidad -la mayoría de las personas que la mantienen se convierten en grandes escritores, como Roald Dahl o Hans Christian Andersen-.

Hacía muchos años -más de veinte- que no volvía a dar clase en Infantil (hace tantos, que la última vez que entré se llamaba Preescolar...). Este año doy clase de Inglés en Infantil (4 y 5 años). Rescatando una vieja técnica, que sigue funcionando muy bien, a los pocos días de empezar el curso les presenté a un nuevo niño de la clase. Se llama Jimmy, y no sabe hablar español... sólo habla en inglés. Cuando me toca dar Inglés en Infantil, y Jimmy no está (duerme en una caja de madera en el despacho de dirección), todos los niños preguntan por él. Entonces voy a buscar a Jimmy y cantamos y jugamos con él.

Pero, el otro día...

Dani:
- Profe, ¿y por qué Jimmy no se cambia nunca de ropa?

19 de octubre de 2009

La jota

Esta tarde, cuando salíamos del cole, los niños insistían en que no me fuera aún, que me quedara para ver "cómo bailaban las jotas"; y me he quedado a verlo. En el local de la tercera edad, unas cuantas señoras mayores, armadas convenientemente de botella de anís (supongo que "del mono"), cuchara, campanillas y castañuelas, cantaban jotas castellanas mientras los niños y niñas aprendían a bailar. Niños españoles, bolivianos, brasileños y rumanos cantando y bailando "arrincónamela, échamela al rincón, si es casada la quiero, si es soltera mejor..."

He estado un ratito, lo suficiente para darme cuenta de que todos estaban bailando, atentos al ritmo, y escuchando a las señoras cantando. Incluso algunas madres también colaboraban mostrando a los niños las posiciones de manos y pies. Y ahora, mientras volvía en la moto a casa, iba pensando en la cantidad de cosas que deben aprender, y en lo fácil que sería si lo pudieran cantar a ritmo de jota.

Allá voy:

Cantando voy a aprender
las reglas de acentuación
son agudas si terminan
como "camión" o "rincón".

Son, sin embargo, llanas,
lavadora, cenicero,
estuche, lápiz, mañana,
servilleta y fontanero.

Luego tenemos, por último,
estómago, lógico, brújula,
teléfono, pétalo, tráfico,
que son palabras esdrújulas.

En fin, que mejor sigo con lo mío...

6 de octubre de 2009

Aleatorio Pinchadiscos

Esta mañana he tenido que ir a un curso a Madrid. Era en mi antiguo barrio, en Carabanchel. Cuando me mudé de allí el metro más cercano estaba... muy lejos. Era un barrio sin metro, como la mayoría de los barrios de aquel Madrid. Como de costumbre, he llegado con mucha antelación, y he tenido tiempo de dar un paseo por allí. Yo vivía al lado de la cárcel... pues ya no está la cárcel. No queda ni un solo ladrillo. Y me he visto a mí mismo diciendo lo que decía mi padre: "todo esto antes era campo..."

El caso es que mi querido Aleatorio del Ipod, que siempre está en todo, ha pinchado "Maneras de vivir", la canción de mi vecino de barrio, Rosendo. Y al tiempo en que pensaba en lo lejos que queda todo esto del pueblo donde vivo y donde trabajo, y pensando en mi oficio, y en los pobres interinos que se desplazan dos horas para llegar al cole, Rosendo cantaba esto:

Voy aprendiendo el oficio,
olvidando el porvenir,
me quejo sólo de vicio,
maneras de vivir.

Voy cruzando el calendario
con igual velocidad,
subrayando en mi diario
muchas páginas.

No sé si estoy en lo cierto,
lo cierto es que estoy aquí.
Otros por menos se han muerto
maneras de vivir.

Descuélgate del estante
y si te quieres venir,
tengo una plaza vacante,
maneras de vivir.

5 de octubre de 2009

Poco a poco

Ya he conseguido que los mayores (4º, 5º y 6º de Educación Primaria) escriban su primer artículo. La ventaja que tengo respecto al año pasado (alguna tenía que tener) es que puedo disponer siempre que quiera del aula de los ordenadores. De hecho, es nuestra aula. Ha venido un nuevo maestro al cole -la Consejería de Educación se ha apiadado de nosotros y nos ha enviado a Fernando-, y ahora el trabajo, aunque sigue siendo inmenso, no es imposible. Como cabía esperar, la mayoría de los nuevos periodistas no sabían dónde estaba la tilde en el teclado (en el móvil escriben sin ellas), no sabían que los caracteres que aparecen en el teclado en la parte superior se obtienen manteniendo pulsada la tecla de mayúsculas, no sabían -pero deberían de saber- cuándo debemos usar mayúsculas...

En fin, espero que poco a poco se vayan animando a escribir, y que su redacción vaya mejorando. De momento, esto es lo que hay. Atención a algún artículo sobre una costumbre poco ortodoxa en las fiestas de Los Quintos, al nacimiento de una niña en el pueblo (parece ser que sin ayuda médica, al menos en el momento del parto), y, en general, al esfuerzo que supone escribir en internet, sin saber aún muy bien qué es eso, y para qué sirve.

Con todos vosotros, un nuevo periódico que también hará historia. El Correo de Rozas de Puerto Real.

21 de septiembre de 2009

Más difícil todavía

Este año he cambiado de pueblo. Ahora soy el maestro del cole de Rozas de Puerto Real , y también el director, el conserje, el jefe de estudios y el secretario (y el TIC, el especialista de Inglés y el que cuida el comedor). El cole de Rozas es un centro unitario, esto es, en el aula están todos los alumnos de todos los cursos de la Educación Primaria. Sí. Todos. Tengo en la misma aula a niños y niñas de 1º, 2º, 3º, 4º, 5º y 6º. Tengo niños que están empezando a leer y niños que este año deben prepararse para su ingreso en la Educación Secundaria (examen de la Comunidad incluido). Algunos de mis amigos ajenos al gremio creían que las aulas unitarias habían desparecido, que eso sólo se veía en las películas antiguas; y que si quedaba alguna debían estar en zonas perdidas de la geografía española (por ejemplo, en Teruel). Pero Rozas de Puerto Real (que nada tiene que ver con Las Rozas) es un pueblo de Madrid. Casi se sale del mapa, pero es Madrid. Un pueblo pequeño, un cole pequeño y un enorme trabajo por delante. Desde la eme con la a hasta los seres autótrofos y heterótrofos; todo junto. Soy el director de mí mismo, y de mi compañero Carlos, que lleva el aula de Infantil: dos aulas, dos profes.

No sé si podré escribir aquí, como he venido haciendo los dos últimos cursos. No creo que tenga tiempo para poder hacerlo; pero voy a seguir con el periódico escolar, que tan buenos resultados me ha dado. Se llamará El Correo de Rozas de Puerto Real, acabo de diseñar con el Illustrator la mancheta. He creado ya el blog, pero aún no hay entradas... primero debo enseñar a todos cómo crear una cuenta de mail, cómo abrir la sesión en blogger, cómo escribir una entrada... Es un cole pequeño, pero tenemos un aula de informática con 10 pc's. Y una impresora A3, y tres paquetes de 500 hojas de papel A3, y toner, y un par de altavoces, y todo para nosotros. No tenemos videoproyector, pero una editorial me ha prometido que va a intentar regalarnos uno. Tampoco hay router inalámbrico para mi mac, pero quizá pueda conseguir uno.

Si a alguno de vosotros se os ocurre cómo echar una mano a la escuela pública, os espero en mi clase.

"Cuando no podemos cambiar la situación a la que nos enfrentamos, el reto consiste en cambiarnos a nosotros mismos." (Viktor Frankl)

28 de julio de 2009

Verano 2009

Ya me he ido con la moto y con mi chica de vacaciones. Hemos ido a Baiona, Tuy, el Monte de Santa Tecla, Cambados, Combarro, Pontevedra, A Guarda -arroz con bogavante que se me saltaban los ojos de gusto y satisfacción-, Vigo -con los monos de agua puestos, y paseando bajo la lluvia por el casco viejo, parecíamos empleados del ayuntamiento, para nada moteros-, Burgos -mi religión me prohibe pagar 5 euros por entrar a la catedral, pero mi chica, que no es tan burra como yo, salió muy emocionada- y... El Tiemblo. Ya estamos en casa. Y lo mejor de las vacaciones es volver de vacaciones... sabiendo que aún te queda un mes de vacaciones. No pretendo dar envidia, ni mucho menos -faltaría más- dejar ninguna duda de que los maestros necesitamos esas vacaciones. Pero como ya estoy en casa, he pensado que voy a seguir escribiendo. Al menos cuando me apetezca; total, da igual escribir en el Pages (ni se me ocurre abrir la mierda del word) que escribir aquí. Bueno, no da exactamente igual: aquí los de google "le dan a guardar", en cualquier programa para escribir (incluyendo la mierda del word), eres tú quien lo guarda. La diferencia no es nada sutil, como todos podemos comprender. Pero como soy muy vago, pues aquí estoy en la terraza de casa, con El País (que he comprado en el pueblo) abierto y mi mac al lado. Tan sólo tengo que hacer un clic, y podría leer sin salir de casa lo que he tenido que comprar a 8 km de aquí. Pero, ¿qué queréis que os diga? Lo abro, lo toco, lo pliego, lo dejo abierto por una página que me interesa (como hoy, con un fantástico reportaje sobre Pixar y su nueva peli -que aún no he visto-, Up.)


Y, -ahora viene el artículo, todo lo demás era rollo inicial- se me ha ocurrido que podría contar cómo me sentí la primera vez que vi Knick, Knack, la primera animación en 3D que se veía en un ordenador (un mac, claro). La primera animación de Pixar. El rollo "Steve Jobs" andaba ahora por allí (después de crear Next, su empresa de ordenadores de la que conservo una pegatina con su logo). Fui un privilegiado, una de las primeras personas en España que veían aquello, que veían y escuchaban -fantástica música-, algo donde por primera vez la pasión por los ordenadores se veía recompensada. La primera obra de arte hecha con píxeles en movimiento tridimensional. Pero lo único que importaba al ver aquello no era, ni mucho menos, el peazo bicharraco que tenías que tener para mover esos ficheros, sino que había gente que teniendo esos bicharracos, disfrutaban usándolos. Había un humor, una forma de contar historias, una pasión por las historias, que sólo había conseguido, hasta entonces, Walt Disney (por cierto, hace poco me echaron en cara que llevara unos calcetines con el logo de Mickey Mouse. Me dijeron que eso era de pijos.) Fue la primera vez que leí algo sobre John Lasseter (por cierto, la revista Wire, ¿se seguirá vendiendo?).

Uno recuerda pocos momentos, pero cuando han pasado ya más de 15 años de perspectiva, te das cuenta de que son más de los que crees. Sólo tienen que saltar, quizá de forma aleatoria, a tu memoria.



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Si queréis verlo, podéis verlo aquí.

24 de junio de 2009

Fin



Recuerdo de los alumnos del Colegio Eugenio Muro
Porque para nosotros
Has sido el mejor profesor
Que hemos tenido.

¡No te olvidaremos!

11 de febrero de 2009

Los ejes de mi carreta, milonga.

Esta es una historia de hace muchos, muchísimos años. Para que os hagáis una idea, aún no había radio, ni televisión, ni nada. Atahualpa -sí, ya sé lo que pensáis, que es un nombre muy raro, pero a él cualquier nombre de nuestra clase también le parecería raro-, era un carretero. Un señor que se dedicaba a ir de pueblo en pueblo, con su carreta tirada por una mula. En el país donde vivía los pueblos estaban muy lejos, así que Atahualpa tardaba mucho tiempo en llegar a cada sitio. Algunas veces, incluso, tenía que parar la carreta bajo algún árbol, desenganchar a la mula y dormir hasta que amaneciera. Su vida era muy triste y solitaria; pasaba mucho tiempo sin hablar con nadie, porque en aquella época muy poca gente viajaba. Iba siempre al paso que su mula quería; nunca, en toda su vida, se le ocurrió fustigar a la mula para que apretara el paso. Siempre pensó como aquel proverbio africano: "Los blancos tienen relojes, pero nunca tienen tiempo". Él no tenía nada, ni reloj, ni dinero, ni siquiera amigos; lo único que tenía era tiempo.

Iba tan despacio, que tardaba más de un año en recorrer toda la región. Cuando, después de tanto tiempo, volvía a aparecer por algún pueblo, los habitantes lo reconocían rápidamente. Sabían que había llegado aquel triste carretero, y ni siquiera necesitaban asomarse a las ventanas para comprobarlo. Como en aquella época no había casi ningún ruido -no había motos, ni coches, ni ambulancias...- y los ejes de la carreta de Atahualpa chirriaban sin parar, los habitantes oían aquel ruido antes de que Atahualpa llegara a la plaza. Todo el mundo le decía que engrasara los ejes, pero no porque les molestara el ruido -al fin y al cabo, era sólo un ruido que escuchaban una vez al año-, sino porque pensaban que a él sí tenía que molestarle. La carreta tenía cuatro ruedas con radios de madera, unidos por una barra de hierro: los ejes. Después de tantos años, en los coches modernos se siguen llamando así, pero, claro, ya no hace falta engrasarlos para que no hagan ruido. El caso es que Atahualpa, que después de tanto tiempo estando solo ya no le apetecía decir nada, se preguntaba por qué la gente decía de él que era un descuidado, un desidioso, un "abandonao". Sin conocerle apenas, todo el mundo pensaba eso de él, y todo porque no engrasaba los ejes. Nadie supo nunca, nadie, que Atahualpa tenía una herida en el corazón, que nunca cicatrizó.

Dicen que en la pampa argentina, algunas noches de luna llena, si te quedas parado en alguna piedra de un cierto camino solitario, aún puedes escuchar a Atahualpa explicando, con todo detalle, por qué no engrasaba los ejes.

3 de febrero de 2009

Una canción

Bueno, ya estamos con lo de siempre: el pesao de las cancioncitas. ¿No se le ocurrirá pegar una letra ahora, no?

Sí. El blog es mío. Y escribo lo que quiero, leo lo que quiero y escucho, en cada momento, (gracias a mi Biblioteca Itunes-mi herencia-), lo que quiero. Me ha pasado siempre. Si llovía, había suspendido el examen parcial de Física y Química, o, simplemente, necesitaba ponerme melancólico, ponía el disco de Without You, de Nilsson. Y me sigue pasando ahora. Soy capaz, ya véis, de elegir una canción -o buscar el video-, para cada cosa que mi organismo necesita. No soy, aunque lo parezca o lo quiera parecer, muy listo. Es más, me parece una mierda la palabra listo. Pero, como Sabina, alguna vez me doy un paseo por las vidas de otros, ponerme en la piel de todos los hombres que nunca seré. Cuando trabajaba, mientras estudiaba Magisterio, en aquel taller mecánico tipo Tiempos Modernos, de Chaplin, del que algún día hablaré aquí, aprendí a hacerlo. A darle a los botones de la prensa mientras cantaba, mentalmente, y saludaba a todo el estadio lleno. Hacía bandejas de acero inoxidable, pero, lo que de verdad hacía, era ser cantante. Cantante y autor de canciones. Un cantautor, vamos. Además, y dependiendo del día -si llovía, en algún sentido, o no-, podía ser John Lennon, o Javier Krahe. Es más, un día era uno y al día siguiente otro.

Y otros días, como el de hoy, quiero ser (y decir), incluso a mis alumnos, esto:

No vine aquí para hacer amigos
pero sabes que siempre puedes contar conmigo.
Dicen de mí que soy un tanto animal,
pero en el fondo soy un sentimental.

Mi familia no son gente normal,
de otra época y corte moral.
Resuelven sus problemas de forma natural.
Para qué discutir, si puedes pelear.

Dame una sonrisa de complicidad
y toda tu vida se detendrá.
Nada será lo mismo, nada será igual,
ya sabes...
Feo, fuerte y formal.

En el calor de la noche,
a plena luz del día,
siempre dispuesto para alegrarte el día.
Soy hombre de bien
a carta cabal
y como el DUQUE:
feo, fuerte y formal.

Mi fama me precederá
hasta el infinito y más allá.
Y vive Dios que escrito está:
“Si doy mi palabra,
no se romperá”.

Loquillo, y Los Trogloditas.

Sí, ¿qué pasa?