29 de enero de 2012

La música no es una afición

Como cada domingo, echo un rápido vistazo a lo que me espera en el dominical de El País. Esa es, por así decirlo, la lista obligada de lectura de la semana. Y en esta ocasión me espera algo que seguro que han escrito pensando en mí: una vez más, Serrat y Sabina juntos.


Se me ha ocurrido contar aquí aquella vez, no hace muchos años, que estuve en el concierto de apertura de la histórica gira Dos pájaros de un tiro. Yo ni estuve en Woodstock, ni en el Central Park, con Simon y Garfunkel, pero sí estuve en aquel concierto. No paré de cantar -de gritar- cada palabra de cada canción, casi hasta el punto de olvidarme de dónde estaba. 

Zaragoza, Pabellón Príncipe Felipe.

Parece que tardan. Aún no hay nadie en el escenario. De pronto, las pantallas situadas a los lados del enorme escenario muestran las noticias de la tele, en directo. Creo recordar que fue Iñaki Gabilondo quien leyó la falsa noticia de que los dos cantantes habían tenido que suspender el concierto "por problemas de salud...". Y poco después, salieron al escenario.


No era sólo música. No eran sólo poemas. Era la felicidad. Un ratito de simple, pura, de precio razonable e inequívoca felicidad. 

y me envenenan los besos que voy dando...

2 comentarios:

oscar dijo...

"No hay nada más bello
que lo que nunca he tenido.
Nada más amado
que lo que perdí.
Perdóname si
hoy busco en la arena
esa luna llena
que arañaba el mar..."

Cat-A dijo...

Si sólo fuera una aficción, mi vida no tendría sentido xD