27 de enero de 2009

¿Por qué los coches no funcionan sin petróleo?

Esta mañana hemos empezado una lección que habla sobre las fuentes de energía. Como siempre hago, intento soltar antes alguna batallita del abuelo para que sepan de qué vamos a hablar. Es curioso verles las caras, porque estoy seguro que alguno de ellos nunca se ha planteado de dónde sale la electricidad (y, mucho menos, si es una fuente renovable o no). Se me ha ocurrido empezar contando que mi hijo está estudiando la carrera de Física.

Uno de ellos:
- ¿De Educación Física?
- No, de Física. Son científicos que tratan de encontrar alguna solución. Como ya os he dicho, el petróleo se acaba, y por eso hay guerras en el mundo. Es un problema muy grave que tenemos toda la humanidad en este planeta.
- ¿Y por qué no inventan coches con batería?
- Pues eso es justo lo que vamos a aprender. Por qué aún no hay coches que funcionen sin petróleo.

(hemos seguido leyendo, haciendo ejercicios, leyendo...)

Mientras contestaban por escrito, me he acordado de un amigo que tengo estudiando en Berlín. Conoce nuestro periódico, y, como es muy inteligente, y muy respetuoso, tiene la amabilidad de comentarles a los niños, sin poner su enlace. Pero a lo que iba es, admirados físicos, ¿qué carrera es la que trata de responder a esa pregunta? Lo mismo es Economía...

26 de enero de 2009

¿Para qué sirve internet?

• Para escribirse con los amigos y familiares, allá donde estén.
• Para leer los periódicos, de cualquier tipo (incluido El Correo de Cadalso).
• Para consultar el significado de cualquier palabra en nuestro idioma, y comprobar su correcta ortografía.
• Para consultar el saldo de nuestra cuenta bancaria, y hacer transferencias.
• Para consultar y aprender nuevas recetas de cocina, para comprender lo importante que es la cocina, y valorar el acto de amor que es cocinar para tus seres queridos.
• Para hablar por teléfono -de forma más barata- con gente que vive en otros países.
• Para ver cómo es desde el cielo nuestro pueblo, o cualquier otro pueblo.
• Para saber cómo llegar de Ávila a Fermoselle (o cualquier otro destino y origen)
• Para ver y escuchar gratis el concierto de Serrat y Sabina (o cualquier otro concierto)
• Para ver una entrevista de Roald Dhal en la televisión inglesa (o cualquier otro entrevistado)
• Para ver, copiar, tener y poseer el video de Here comes the sun, de los Beatles, (y que exista una copia más, para que no se pierda) o cualquier otro video.
• Para ver la lágrima de aquel cuadro del Museo del Prado. Esa lágrima que nunca viste cuando lo visitaste de verdad. O, simplemente, para ir al Museo del Prado. Sin moverte de casa.
• Para poner anuncios y vender ese mueble horrible. Quizá te den algo por él, y, principalmente, consigas quitártelo de encima.
• Para ir de tiendas (comprarte otro cable para el Mac, un disco de folk de Bruce Springteen, o el DVD de Los Increíbles).
• Para reservar una habitación doble para este puente (jejeje, el viernes no hay clase...) e irte con tu chica/o a Oporto. Porque sí, porque no lo conoces, estando tan cerca.
• Para reírte buscando chistes con tu hijo, tu amigo, tu abuelo, tu padre, o tu compañero de clase.
• Para ver, una vez más, el gol de Zidane.
• Para preguntar por ahí, en la internet, ¿dónde andará Zidane ahora? ¿Qué estará haciendo? ¿Sigue comprometido con UNICEF?
• Para escribir. Para que todos aquellos a los que nos ha gustado escribir en la pizarra tengamos una pizarra enorme. Galáctica.
• Para sentir, aunque sea sólo de forma inocente, que formamos parte de un grupo de gente con cerebro. Un grupo de gente, por tanto, con sentimientos.

Sólo pedimos a los nuevos -a los que os damos nuestra más sincera bienvenida-, que tengáis en cuenta los peligros, pero también las ventajas.

22 de enero de 2009

Historia de internet

Bill Atkinson, uno de los genios menos valorados de la historia digital, creó hace años -AI- (propongo, desde aquí, crear un acrónimo más, y añadirlo a la lista de AC (antes de Cristo), AM (por la manaña) PM (por la tarde): AI, antes de Internet), un programa que llamó Hypercard. Estaba basado en un lenguaje de programación, muy parecido al simple inglés, que se llamaba, cómo no, Hypertalk. Era el hipertexto. Luego vino internet y todos pensamos: cómo mola el hipertexto.

En Anaya, ya usábamos en toda la red un software de correo electrónico. Ya no había "minutas" en papel. Luego vino internet y todos pensamos: cómo mola el email.

Los de Napster, geniales también, pensaron: "Un momento, si los servidores "sirven", y los clientes "piden"... ¿qué tal si todos pudiéramos ser servidores y clientes a la vez...?" Algún cenizo, con algo de razón, dijo: "Vale, pero ¿en qué orden? ¿Servidores y después clientes, o clientes y después servidores? En cualquier caso, no todos, pero muchos, muchísimos, pensamos "cómo mola lo del peer to peer".

Pero los de la tele, que son muchos, muchos más, pensaron que todo esto del perrtoperr era cosa de los informáticos. Los tíos raros esos. Que a la gente lo que le mola de verdad es Escenas de Matrimonio. Y que la tele es suya. Que la tele, lo que sale al salón en todas las casas, incluidas las de mis alumnos, es de ellos.

Ayer, en mi librería favorita de Madrid (guiño a Pereza y a Clandestino), presentaba Juan Cruz (placer, privilegio, enorme gratitud) un libro que mis editores favoritos han publicado con artículos de gente que escribe en blogs. Son blogueros, como yo (profesiones varias, ninguno maestro). Y a uno de los editores, ni idea de quién (pongamos, por ejemplo, al Zurdo, que quizá tiene más tiempo para pensar), se le ocurrió enchufar una cámara de video al PC.

Y muchos pensamos: la tele es de ellos. Pero les queda poco.

¡A por ellos!

20 de enero de 2009

Les escribo a ellos

Alguna vez me han preguntado (mi familia, mis amigos) si no es un poco raro, o inconveniente, o peliagudo, o poco precavido, o demasiado atrevido escribir este blog sabiendo que madres, padres y alumnos lo leen (lo que no sucedía desde el principio). Quizá tengan razón, porque me lo preguntan los que me quieren; pero yo no lo veo así (quizá por eso, porque soy demasiado intrépido). Fui muy consciente, desde que volví de nuevo a ser maestro, que quizá alguna madre me leyera. Incluso algún padre. Y, por tanto, quizá también algún niño. Ahora, afortunadamente para todos nosotros, pero principalmente para mis alumnos, son cada vez más los que tienen internet en casa -aunque, en mi opinión, la albabetización digital va demasiado lenta-. Aún así, y aunque no lo supe a ciencia cierta hasta meses después, aquí se han vertido comentarios por parte de, al menos, una madre, desde el principio. Para mí no ha sido, ni mucho menos, algo incómodo; como tampoco lo ha sido que me leyera, y contestara, alguna niña.

Pero si alguien me pregunta para quién escribo -como no me lo pregunta nadie, me lo pregunto yo-, yo diría que, en el fondo, y aunque no lo parezca, les escribo a ellos. Para que, dentro de unos años, se acuerden de su maestro. Uno escribe para que se acuerden de él. ¿O no?

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Bonus Track: Esta entrada es ya muy vieja. De la época en la que aún no era maestro (de nuevo).

15 de enero de 2009

Al cantar

Ayer estábamos una vez más en la asignatura de Música, canción y pedagogía. Antes de continuar con una nueva canción, estuvimos repasando algunas que ya habíamos escrito en nuestro cuaderno -la última era "Círculos viciosos", de Joaquín Sabina, que viene muy bien para usar correctamente la tilde en "por qué y porque" (¿por qué está de jefe? Porque va a caballo...)-, y como siempre hago, me puse a cantar y les pedí que cantaran también conmigo. Las niñas, las mismas niñas que el año pasado cantaban sin ningún problema, ahora comienzan a sentir vergüenza, y prefieren sólo escuchar. Bueno, no es exactamente así; alguna vez acerco mi oreja y escucho muy débilmente su voz: cantan, pero no se las oye. Como lo que realmente me interesa es que escriban la letra, y comprendan lo que el autor quiso decir, me conformo con que sólo me acompañen algunos niños.

Y hablando de todo esto, me he visto a mí mismo diciéndoles que, al cantar, me suelo olvidar de todos los malos momentos. Un poema de Fito que hemos escrito, escuchado y, aunque algunas con voz inaudible, hemos cantado.

Cuando he llegado esta mañana aún estaba escrita en la pizarra la segunda estrofa, y he abierto el mac para hacer la foto antes de borrarla. Ignoro si Fito Cabrales estará de acuerdo. No sé si la SGAE me lo permitiría. Yo me limito a aprovechar todo lo que tengo a mi disposición, porque sigo sin saber lo que está prohibido y lo que no.

13 de enero de 2009

Responder a todos

Hoy toca una batallita. Una de esas historias que me vienen de vez en cuando a la memoria. Ayer, recibí un mail de mi hija dirigido a muchas personas (tantas como su libreta de direcciones), avisándonos de la fecha del próximo concierto de su grupo. Al cabo de pocos minutos, comencé a recibir más mensajes respondiendo. Pretendían responder a mi hija, pero habían usado erróneamente la opción de "Responder a todos". Es algo muy habitual, que nos puede pasar a cualquiera, mucho más si no tenemos costumbre de usar el correo electrónico en entornos de oficina.

Eran los últimos días de la "mayor empresa de comercio electrónico de Europa": Ecuality. Iba ya tan mal, que se les ocurrió nombrarme director general de su principal tienda en internet, Diversia. La verdad es que me tomé el cargo como si me hubieran hecho un homenaje póstumo: todos sabíamos que iríamos directos a la quiebra. Pero en aquellos días, cuando habíamos cambiado, una vez más, de director general del grupo, sucedió algo que jamás olvidaré. Guillermo, el responsable de la sección de cine, comenzó a chillar en medio de aquella sala enorme con largas mesas llenas de ordenadores. ¡Estoy fuera, estoy fuera!, -gritaba-. Me levanté y fui a su sitio, tratando de saber qué sucedía. Él no era capaz de decir otra cosa, le temblaban las manos y no paraba de gritar. Cuando, poco a poco, se fue calmando, nos explicó a todos que me había respondido un mensaje del nuevo director general del grupo, que se presentaba y nos animaba a continuar trabajando. Me lo había enviado a mí... y también al nuevo director:

Bueno, Ángel, ¿qué te parece esto? La misma mierda. No se enteran de nada; siguen de reunión en reunión, sin hacernos caso, sin saber qué es lo que realmente se necesita. Por mí, ya puede hacer lo que le de la gana, me da exactamente igual.

Cuando aquella tarde me llamó a su despacho el nuevo director general del grupo, lo primero que hizo después de presentarse fue, mirándome muy serio, preguntarme quién era el tal Guillermo.

"Es el manager de la sección de cine", -respondí-. Y en aquel momento, justo después de unos segundos inquietantes, noté que sus labios comenzaron a dibujar una leve sonrisa. Y aquella sonrisa provocó inmediatamente nuestras carcajadas.

A mi amigo Guillermo, allá donde te encuentres.

12 de enero de 2009

El día de la paz

Hoy hemos tenido claustro. Entre otras cuestiones, como la "programación anual", que debe ser diferente de la "programación didáctica" y del "proyecto curricular"..., se nos ha pedido que vayamos pensando qué hacer para celebrar el Día Internacional de la Paz, el próximo 30 de Enero. He comentado en público que, en mi opinión, ninguna iniciativa tendría mucho sentido si no se menciona lo que está pasando en Gaza. Aunque no es mi intención usar mi blog para protestar, ayer domingo me alegró mucho ver que Forges (ese sí que es un maestro) menciona a Cadalso de los Vidrios en su viñeta. Volviendo del cole, haciendo mis deberes mentales, sin quererlo, iba pensando en qué hacer ese día. He recordado inmediatamente la actividad del año pasado, porque os lo conté aquí (uff, ya ha pasado un año); una pancarta que aún está colgada en la pared de las escaleras, y en la que además, a modo de muro, han ido añadiéndose más nombres. La verdad es que me da pena quitarla, y nadie lo ha hecho por mí hasta ahora.

Cuando he llegado a casa, ya se me había ocurrido algo. Perfecto. Y además, sin pegamento. Debería alguien escribir un libro para los maestros -al menos para maestros como yo- que se titulara "Actividades docentes sin pegamento". Sólo el papel blanco en rollo que hay en el pasillo -espero que no se acabe- y pintura negra. La del bote grande de témpera que tiene Maribel la de 4º y que me prestará. Los pinceles ya los tengo. Me compré una bolsa de 15 pinceles el otro día en los chinos por un euro (que me debe Esperanza). Vamos a copiar la viñeta de Forges. Vamos a hacer una viñeta de Forges de tres metros de ancho. Eso es lo que vamos a hacer.

8 de enero de 2009

Cuesta de Enero

Lo bueno de escribir en un blog es que, como no te pagan, nadie te obliga. Si, además, es un blog que tiene pocos lectores, mejor aún, porque ni te obligan, ni te esperan. Y lo bueno de no ser escritor -aunque a todo el que lee le gustaría serlo-, es que sólo escribes cuando tienes algo que escribir, que seguramente desde el punto de vista psíquico, es lo mismo que "algo que decir". No sé de dónde viene la inspiración, ni sé cómo se la invoca; si lo supiera, ya sería escritor. Los que escribimos gratis en internet- que casi es lo mismo que los que leemos en internet-, lo hacemos por muchas razones, pero todas tienen que ver con sentirse bien. Y la escritura, en internet, te regala la posibilidad añadida, una posibilidad galáctica, de que alguien te lea, y le guste lo que lee. Como hacen los escritores, te regala la posibilidad de tener lectores anónimos, aunque en tu caso sea sólo uno (o una). Nunca se sabe.

Así que, no escribo hoy disculpándome por no haberlo hecho hace tiempo (al fin y al cabo, este blog es un diario). Escribo simplemente porque me apetece hacerlo. Hoy han empezado las clases, y hoy me he sentado delante de mi mac. A escribir, y no a leer, porque creo que lo he encendido al menos todos los días un ratito. En lugar de estar viendo la televisión, he estado viendo internet. Sí, deberíamos todos intentar meter esa expresión en las casas: "¿qué hace el niño? Está viendo internet". Yo sigo teniendo esas esperanzas puestas en internet, en la parte de internet que es la que a mí me gusta (qué tontería, la que nos gusta a nosotros). La parte de internet que, cada vez que ves una muestra más, hace que se te ponga la carne de gallina y pienses: "qué bonito". Yo no creo que tengamos que decir quienes somos. Ni que nos tengan que identificar a todos como "los que están contra el canon" (aunque yo sí lo esté). Sólo admitiría, por mi parte, que me identificaran como:

Esa gente, la de internet, que están tol día dándole a la tecla, que ni comen ni beben ni ná. Y al final todos piraos, como el Enjuto Mojamuto ese. Esa gente que graba a un amigo contando un chiste, y lo pone en internet. Esa gente que escribe en la Wikipedia, o que cuenta en un blog que su hija murió en un accidente de coche; esa gente que te habla de películas que no puedes perderte, o esa otra que te dice, en tu habitación, que si quieres ver un video de Ian Anderson que no habías visto. O esos otros que te prestan canciones, esos con los que compartes canciones. Esos amigos tuyos, colegas, troncos, o lo que sea, que, como están tan piraos como tú, en el último ensayo de la banda se traen una cámara de video y graban. En definitiva, esa gente, los de internet, que se han empeñao en estar tol día leyendo.

Sí, ¿qué pasa?

(siempre me ha gustado el estilo Loquillo (el de Los Trogloditas).

27 de noviembre de 2008

Una carta a mano

Ayer, mientras seguía luchando con ellos -que me tienen frito últimamente-, seguía con mis planes y mi intento de escribir letras de canciones en la asignatura de "no-religión". Ya hemos escuchado y escrito en el cuaderno Solo le pido a Dios de Mercedes Sosa, Mediterráneo de J.M. Serrat, El universo sobre mí, de Amaral, Clodomiro el Ñajo, de Carlos Mejía Godoy, Cantares, de Machado/Serrat, Círculos viciosos, de J. Sabina... así que probé con Tu Calorro, de Estopa. Escribieron y cantaron eso de "Tu perfume es el veneno que contamina el aire que tu pelo corta, que me corta hasta el habla y el entendimiento..." y, bueno, no estuvo mal. Al menos estuvimos cantando y leyendo al mismo tiempo.

Esta mañana, en el recreo, he bajado a secretaría a ver si había algo en mi casillero (una convocatoria para algún claustro o algo así), pero me he encontrado con un sobre marrón, de esos de burbujas. Me ha extrañado, porque nunca he recibido nada a mi nombre en el cole; y rápidamente he visto que, además de tener todas las señas correctas, mi nombre, el nombre del cole, la dirección, la provincia... al final, y en mayúsculas, ponía "SPANIEN". Una carta de Rodrigo, escrita a mano, y un CD -que estoy disfrutando en este momento- del grupo Anhela. Me regala el disco, y me envía saludos a mí y a los periodistas de El Correo de Cadalso. Que sepa tol mundo que Rodrigo y yo no nos conocemos, que no nos hemos visto nunca, que únicamente nos leemos. Él en Berlín, y yo en El Tiemblo. Y que detalles así te alegran el día, y te empujan a seguir adelante. Hasta el infinito y más allá.

18 de noviembre de 2008

P y S

Tengo un amigo que, además de tocar el bajo eléctrico y la trompeta, es profesor de autoescuela. La verdad, ahora que lo pienso, la mayoría de mis amigos son profesores de algo: enseñan Música, Inglés, Literatura... y Manolo -así se llama- enseña a los demás a conducir. Es el bajo de la mejor banda de blues de El Tiemblo, la famosa Stiercol Blues Band. Lamentablemente, hace ya mucho tiempo que no nos salen conciertos (recuerdo aquí que soy el manager, si tenéis un garito, enviadme un mail), pero cada vez que quedamos para ensayar, es el mejor plan que uno pueda tener. Yo, que soy el único que no sabe tocar, me limito a escuchar. Soy el único del público. Soy, digámoslo así, el Brian Epstein tembleño. En el último ensayo, hace un par de semanas, donde estuvieron tratando de tocar temas nuevos y ampliar el repertorio, probaron con un arreglo de Killing me softly, de Roberta Flack. Como os podéis imaginar, disfruté como si se tratara de un concierto en directo, de un concierto de verdad. Óscar, nuestra estrella, se puso a tocar, primero la melodía, y más tarde se dió "un par de vueltas" haciendo solos, rasgándome el hígado con su saxofón.

Me pregunté, mientras escuchaba, si conocían la letra de la canción, si conocían la historia que cuenta la canción. Y me quedé pensando que tengo que seguir poniendo canciones en inglés a los niños. Aunque me de la impresión que no sirve para nada.

Pero os contaba lo de Manolo, el profe de autoescuela, porque hace ya meses me pasó algo, y, como tiene que ver con mi trabajo, me apetece contarlo aquí. Estábamos descargando el bajo y el ampli de su coche -de su coche de autoescuela-, y me fijé en un papel amarillo (un post-it) que había en el cristal, en el asiento del copiloto. Ponía "P y S". Durante un segundo, me quedé parado.
- Pe y ese. ¿Y esto qué es?
- Por favor y sonreír.
- ¿Por favor y sonreír? ¿Y qué significa eso?
- Lo tengo puesto para que no se me olvide.

Lo siento pero, alguien que pone "P y S" en su puesto de trabajo, aunque toque mal el bajo -que no es el caso-, tiene que ser, por fuerza, un pedazo de músico. Como lo es él.

13 de noviembre de 2008

Web en construcción

Hace días que no escribo, y hay una razón (bueno, realmente hay dos razones). Por un lado, no me siento nada satisfecho con los resultados de mi trabajo últimamente. No es nada preocupante, conozco esa sensación: la experimenté cuando era joven, en mi primer año de maestro en la escuela pública. Me destinaron, como profesor de Inglés, a un barrio marginal de Madrid llamado Pan Bendito. The Holly Bread. Aquello fue tan duro que siempre he pensado que si lograba salir adelante estaría preparado para cualquier cosa; y lo estoy. Pero algunas historias te siguen dejando a veces sin aliento. "Tienes que intentar no darle tantas vueltas, y dejar descansar tu mente cuando salgas del cole", me decía un compañero el otro día. Y tiene toda la razón.

Además, he recibido un encargo para escribir algo. No es gran cosa, ni trata sobre un tema apasionante, pero he aceptado el reto. Supongo que volveré en unos días por aquí, en cuanto termine el encargo; mientras tanto, si no tenéis a mano nada más que leer, quizá os interese esto. Es el proyecto de Nicholas Negroponte. Un tío que también sería un inmenso honor que se pasara por mi clase.

6 de noviembre de 2008

Lista de invitados

Llevo unos días dándole vueltas. Pero ahora que llevo ya dos años -de nuevo- de maestro, ahora que vuelve a ser otoño, ahora que las niñas y los niños que me encontré el año pasado se convierten, despacio y delante de mis narices, en hombres y mujeres, ahora que cada vez me tomo más en serio que soy maestro de la escuela pública, ahora que me desespero y que tengo momentos de frustración, ahora que tengo que contemplar cómo a un niño marroquí recién llegado lo empujan hacia el colegio sin saber el idioma, ni las costumbres, ahora que vuelvo a casa pensando "tranquilo, lo hago lo mejor que puedo, no se puede hacer más", ahora que hay un Negro en la casa Blanca, ahora que mi país está -una vez más- en crisis, ahora que ha vuelto a perder el Real Madrid, ahora que no consigo que lean los que no quieren, ahora que puedo, porque mi profesión me lo permite, hacer un llamamiento público, ahora, decía, estaría muy bien que si alguien que lea esto conoce a las siguientes personas, les diga que vengan a mi clase, por favor. Están todos invitados.

Eva Amaral, Luz Casal, Joan Manuel Serrat, los hermanos Estopa, Joaquín Sabina, Zinedine Zidane, Juan José Millás, Iñaki Gabilondo, Fernando Savater, Pedro Guerra, José Saramago, Javier Marías, Lluis Llach, Amancio Prada, Alfredo Gómez Cerdá, Diarra, Steve Jobs, Paul Mc Cartney, María Teresa Fernández de la Vega, Paco Ibáñez, Bob Dylan, Nelson Mandela, Gaby Ruiz (el del Numancia), Robinson (que anoche decía que ya no sabía hablar inglés ni español, que por fin tenía un idioma propio...), la gente que aplaudió en el Bernabeu a Del Piero, el motero que me saluda con la mano todos los días, el único votante que he tenido en el concurso de blogs del que nadie sabía que yo también participaba, y, en general, a toda la gente que, como yo, tenemos algunos días, y otros días.

5 de noviembre de 2008

El festival de Navidad (II)

En el patio, durante el recreo:

- ...y, por cierto, con el tema del Gallito, ya sabéis lo que opino. No os obligo a hacer lo que yo propuse, aunque quedaría muy bien, pero si decidís al final hacer otra cosa, tendréis que prepararlo por vuestra cuenta.

- Profe, pero las chicas queremos bailar una canción que se llama Cry me a river.
- ¿Cómo? ¿Cuál?
- Cry me a river. ¿Qué significa?
- No sé. Algo así como "llórame un río".
- Bueno profe, luego la buscas en internet, ¿vale?
- Bueno, la buscaré, pero eso no cambia lo que os digo. Si hacemos lo de "Don't worry, be happy", puede ser genial, y además, participaríamos toda la clase, y eso es muy importante. El año pasado me felicitó alguna profesora por eso, porque habíamos participado todos.
- El año pasado... ¿y qué canción era, que no me acuerdo?
- Me gusta el fútbol, de Melendi.
- ¡Ah, es verdad!. Pero moló más la canción que bailaron las de sexto.
- No tía, la nuestra también moló un montón, acuérdate.
- Bueno, profe, pues nosotras queremos bailar esa.
- Advierto que no contéis conmigo.
- Valeee, pues lo votamos.
- De acuerdo, el viernes tiene que estar decidido. Si sale por mayoría lo que yo he propuesto, lo hacemos todos. Si sale lo vuestro, allá vosotras. Llegará el día, alguien dirá "Y ahora, los de 6ºB..." y saldréis vosotras. Yo no quiero saber nada.

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El Youtube dice que es Cry me a river, de Justin Timberlake. No sé, ¿qué os parece? Con lo bonito que quedaría lo que yo dije...

4 de noviembre de 2008

Del lat. domĭnus, señor.

Bueno, hoy sólo un ratito, he estado corrigiendo exámenes, corrigiendo ortografía en los artículos de El Correo de Cadalso, escribiendo documentación oficial que supongo que nadie leerá... y además hoy hay champions.

Pero quería reproducir aquí un diálogo de ayer en clase:

- Profe, Don Julio se ha enfadado hoy.
- ¿Ah sí? Algo habréis hecho.
- Sí, David, que no quería copiar las cuentas.
- Pues que no me entere yo que os portáis mal con Don Julio. Y con Don Ángel tampoco.
- Jejeje, profe, que Don Ángel no pega.
- ¿Cómo que Don Ángel no pega? Tenemos aproximadamente la misma edad.
- No profe, tú estás más viejo.
- Pues más a mi favor. ¿No deberíais llamarme Don Ángel a mí?
- No, profe, que Don Ángel no pega.

Y así ha quedado la cosa. Espero, si Dios quiere, llegar a merecer ese trato. De momento, no me queda más remedio que conformarme con "Profe".

29 de octubre de 2008

Internet gratis ¡ya!

- Profe
- Sí, dime Pedro.
- Me ha escrito un tío en mi blog con una cerveza.
- ¿Qué dices?
- Pues eso, que me ha escrito. Se llama Mariano Zurdo, y tiene una cerveza en la mano.
- Ah, ya. Es un amigo mío. ¿Te ha gustado lo que ha escrito?
- ¿Y es zurdo de verdad?
- Pues sí. Es zurdo.
- ¿Ese dónde vive? ¿También en Austria?
- No, el que te escribe desde Austria es otro. Mira, aquí está Austria -señalo el mapa-. ¿Ves lo lejos que está? Pues desde aquí te escribe.
- Ya lo sé, se llama Paco Bernal. ¿Es amigo tuyo?
- Bueno, no lo conozco, pero conozco lo que escribe. Se pueden saber muchas cosas de la gente leyendo lo que escribe. Por ejemplo, él tampoco te conoce a ti, pero ha leído tu artículo, y parece que le ha gustado.
- Cómo mola, profe.
- También tenemos lectores que viven en Berlín, aquí, en Alemania.
- Sí, Rodrigo, ¿a que sí?
- Eso es. Por eso es muy importante que lo hagamos bien. Nos leen en todo el mundo.

(hemos aprovechado la última hora de la mañana, y cada uno ha leído en voz alta los comentarios de todos los artículos)

Mientras leían, me he quedado pensando en algo que os voy a contar, pero que no constituye una queja, ni una reivindicación, ni nada por el estilo.

Nos leen en todo el mundo... menos en Cadalso. Lamentablemente, tener internet, tener ordenador en casa, no está al alcance de todos. Y no lo está por tres motivos fundamentales:

• Porque hace falta dinero
• Porque hay que saber para qué sirve
• Porque hay que saber usarlo.

El primer problema, el más elemental, lo ha tenido el ser humano desde siempre (unos más y otros menos). El segundo forma parte de las ganas de saber, y el tercero de las ganas de aprender. Tres motivos distintos, pero reales.

Por eso, y porque además lo hacéis gratis, muchas gracias a todos. A los que he mencionado -porque ha surgido así este diálogo en clase-, y a los que no.

28 de octubre de 2008

Los periodistas de El Correo de Cadalso

Como sabéis, las fotos de los periodistas de El Correo de Cadalso -muchas gracias a todos por acudir en mi ayuda con vuestros comentarios- están hechas con la cámara integrada de mi mac. No son fotos de estudio, pero no importa; sirven para ilustrar, como si de columnistas conocidos se tratara, cada uno de sus artículos.

Mi mujer, que forma parte del equipo de maquetación de la versión impresa, ya ha empezado a preparar el primer número de este año (que creo que es el número 7º en total). Aunque ella dice que es divertido, hay que estar al menos un par de horas con el Quark, para que todo tenga el aspecto de un periódico profesional. Pero lo más curioso es que ella, que no conoce en persona a mis alumnos, como tampoco vosotros, se fijó en algo que yo no había notado. Han crecido. Y lo podemos comprobar por las fotos. Estamos estudiando en Cono los cambios en la pubertad, y, curiosamente, sus fotos lo demuestran.

Yo conservo la foto de mi cole, a mis 12 años, aunque lamentablemente no sé nada de aquellos compañeros. A pesar de que, como sabéis, soy un apasionado del mundo digital, hay una razón muy importante para convertir El Correo de Cadalso en un pedazo de papel. Para que exista.

27 de octubre de 2008

Las presentaciones

Hace muchos años, cuando dejé de ser maestro para dedicarme a la informática, la primera empresa que me contrató -y de la que aún conservo la tarjeta de visita-, me nombró "Responsable de software y hardware de presentaciones". Lo ponía en inglés (Desktop Presentations Manager) porque así parecía más profesional. Mi trabajo consistía en hacer demostraciones públicas, parecidas a esas que se ven ahora de los cuchillos y sartenes anti-adherentes, y mostrar cómo la técnica del orador aumentaba en efectividad con aquel software (una vez más, Microsoft no fue el primero. El primer software de presentaciones se llamaba Aldus Persuasion, y sólo existía para mac...).

Era una época que recuerdo con cariño; no existía internet -ni Windows-, pero sí la pasión por los ordenadores. La pasión por Apple. Y me tragué muchísimos SIMOS, y ferias en toda Europa y Estados Unidos, haciendo demos y asistiendo a congresos. Lo curioso es que ahora, mientras que Steve Jobs sigue haciendo lo mismo, mis alumnos comienzan a hacerlo. Preparan -con Luisito, o si pueden, en casa- el resumen de cada lección y lo exponen en clase (lo hacen con Power Point y bajo Windows, claro). Así, y sólo en teoría, aprenden a resumir, a hablar en público y a recordar lo más importante de cara al examen. Por otro lado, los demás -es decir, el público-, escuchan una vez más lo de "la expulsión del óvulo" por una voz que no es la mía.

Pero, para mí, y sin que aparezca reseñado en la maldita Programación General Anual, aprenden a manejar un ordenador. Hacen -como se dijo muchos años después- un curso de ofimática.

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Queridos amigos. No me da ninguna vergüenza decirlo. No sólo estaría bien que hubiera comentarios vuestros en El Correo de Cadalso. Es que los necesito.

24 de octubre de 2008

El interés natural

Esta mañana, aprovechando que estamos terminando la lección -la unidad didáctica- de la reproducción de los seres humanos, hemos estado viendo en clase el fantástico documental En el vientre materno, de National Geographic. Este año, y para no depender de tener que reservar con antelación el aula de proyección, he decidido montarme el sistema de proyección en clase; uso como pantalla un mapa colgado del revés en un gancho de la pizarra, y cojo prestado el videoproyector. Como es habitual, mi mac se da cuenta enseguida de que tiene algo conectado y lo muestra sin más (nada de alt-fn-f5 ni esas cosas...). El documental, si no habéis tenido oportunidad de verlo, merece la pena. Imágenes reales del embrión desarrollándose, semana a semana; un auténtico lujo para un maestro que debe explicar todo el proceso.

La cuestión es que mientras lo veían, se ha producido eso de lo que os he hablado alguna vez, y que raramente sucede: atención 100%. Me parece oportuno comentarlo, porque siempre pienso que quizá alguno de mis lectores piense que mi clase es estupenda, y que soy tan bueno en mi trabajo que consigo siempre que todos atiendan, que todos me escuchen, que todos muestren interés en lo que les cuento... y no es verdad. La realidad del día a día me obliga en muchas ocasiones a interrumpir el discurso, o la lectura, o lo que quiera que estemos haciendo, para recriminar a alguien su falta de interés, para impedir que siga molestando a los demás, o para contestar, durante la explicación de la fecundación del óvulo, preguntas como:

- ... Y el óvulo que ha producido la mujer, si no resulta fecundado se expulsa y....
- Profe.
- Sí, Pedro. Dime.
- ¿Ahora viene el recreo o falta todavía una hora?

Pero hoy National Geographic -un DVD que me ha prestado mi compañero Julio- ha conseguido que todos estuvieran atentos. Han hecho preguntas, y he parado la proyección varias veces, pero eran preguntas que demostraban un interés natural (un interés que raramente consigues). Les parecía curioso, por ejemplo, que el feto pudiera oír la voz de la madre desde el interior.

Cuando eso sucede, y mucho más si sucede durante una proyección, te sientas al final de la clase, apoyas la espalda y los miras. Miras sus caras y disfrutas. Y descansas.

22 de octubre de 2008

El festival de Navidad

Como el año pasado -y supongo que como los años futuros-, me enfrento de nuevo a la Fiesta del Gallito. Se trata de un festival que tiene lugar antes de Navidad, donde participa todo el colegio, y que según parece recibe su nombre debido a la pieza de mazapán que, con forma de gallo, el ayuntamiento regalaba a los niños (de un tiempo a esta parte, y con muy buen criterio, en vez de mazapán se regala un libro).

El problema es que no tenemos salón de actos, por lo que todo tiene lugar en el polideportivo. Un lugar fantástico para hacer deporte, pero cuyas condiciones hacen imposible recitar poesía, cantar, representar pequeñas obras de teatro (a no ser que sean sin diálogo) o cualquier otra actividad que requiera unas mínimas condiciones de sonido. Así que aquí estoy, tratando de que se me ocurra algo. Si debe intervenir toda la clase, y además no se puede recitar ni cantar... lo único que queda es el baile. Y yo no sé bailar. Si no sabes bailar, es difícil enseñar a bailar, o montar un baile.

Además, y con la intención de darle una línea de cohesión a todas las actuaciones, este año se ha decidido elegir un tema común: el mundo del circo. Pero eso me lo pone aún más difícil.

Me he acordado de un video de Bob Dylan, muy conocido, de su canción Subterranean Homesick Blues, donde simplemente él mismo va mostrando a la cámara unos carteles hechos a mano con la letra de la canción. Y se me ha ocurrido, que si consiguiera dieciséis narices de gomaespuma -de esas que usan los payasos-, podríamos hacer lo mismo -en español y en inglés- con una canción que les encanta: Don't worry, be happy, de Bobby MacFerrin.

No sé, os mantendré informados.

21 de octubre de 2008

El tope del tranvía

Tu abuela me lo ha contado
cientos de veces.
La posguerra de Madrid
-Madrid que se resistía-
el hambre, la piel del plátano.
La alegría de vivir,
Glorieta Luca de Tena,
y viajar por cuenta ajena
en el tope del tranvía.

Los Erasmus no hacen cola
ni pagan ningún billete,
ni necesitan abrigo.
Aprenden a hacer amigos,
conocen a Libertad,
dan envidia a su papá
y al resto de sus amigos.

Aprenden a convivir.
A tener autonomía.
Y -como su abuela hacía,
en las calles de Madrid-,
la alegría de vivir
en el tope del tranvía.

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Diego, me encantó el oceanario. Te mandaré fotos.