¡Y no se dice "suspendido general", sino "suspenso general"! "Suspendido" quiere decir otra cosa: que está flotando en el aire. No ha habido suspenso general, pero hasta las mejores notas no han sido esta vez tan buenas.
Alguno de vosotros ya lo sabíais, porque en fila escuché "profe, te vas a cabrear...". Se notaba en el ambiente que el resultado de este examen, el último de este trimestre, no iba a ser muy satisfactorio, por decirlo de una manera elegante. La eterna quimera, la de irnos todos al patio si no hay ningún examen suspenso, tendrá que seguir siendo eso, una quimera, una utopía. Pero, lo peor de todo, aunque no os lo creáis, aún no os lo he dicho. Todos vosotros, al menos eso espero, recordaréis la charla del viernes. Sí, cuando os dije que era injusto; que me parecía injusto por vuestra parte, porque yo no paro de trabajar, de preparar exámenes, de corregir exámenes, de explicar las cosas en clase de la mejor manera de la que soy capaz... Y ya veo que mi capacidad es muy limitada, a juzgar por los resultados generales.
Pues sí, aun me falta algo por decir. Os lo voy a decir por aquí, y el martes lo leeremos en nuestra pizarra digital (el lunes es fiesta).
- Lo peor de todo no es que me siento muy inútil cuando hay tantos suspensos.
- Lo peor de todo no es que no tenga a nadie, excepto a Fernando, que me anime y me diga que lo estoy haciendo bien (aunque no sea del todo verdad).
- Lo peor de todo no es que haya suspendido yo, en mi nota media (ya lo sabéis, la suma de todos los exámenes dividida entre los 10 de la clase)
- Lo peor de todo no es que no haya conseguido animaros para que trabajarais un poco más, para que dierais un último empujón a la cuesta del largo trimestre.
- Lo peor de todo no es todo eso.

