6 de marzo de 2008

La bici

Tengo un cuento -que espero que unos amigos míos me digan cuánto me costaría imprimirlo en forma de librito... de unos 100 ejemplares...- que narra la historia de un niño, muy parecido a mí, y sus paseos en bicicleta. No voy a contar ahora ese cuento, ya lo leeréis cuando tenga forma de libro... Lo que pasa es que mi reciente viaje a París, el blog de un gran bloguero, el Ayuntamiento de Madrid y, principalmente, la actitud de mi hijo, universitario de 4º año de Física, me han hecho pensar en ello, aún más de lo habitual.

La historia, la verdadera historia del ser humano, la de cada uno de nosotros, empezamos a contarla a partir de montar en bici sin ruedines. Una vez conseguido este objetivo, sobrevienen una serie de acontecimientos en la vida de uno que más vale que estés prevenido: mirando palante, en vez de mirar a la rueda. No nos acordamos -yo sí, ya véis-, pero el cerebro nos decía que miráramos abajo, al suelo, en vez de mirar al frente. Y nuestra madre, nuestro padre, o algún amigo -en mi caso, un chico que se llamaba Berna, mucho más mayor que yo-, nos decía que hiciéramos lo contrario de lo que decía nuestro cerebro. Hay cerebros que se resisten más que otros. Porque son cerebros más fuertes. Pero una vez que nos hemos desembarazado -desembarazado- de los inútiles, vergonzosos y malditos ruedines, comienza la etapa más seria de la evolución: la etapa de la autonomía. Se puede ir despacio, se puede parar, se puede ir deprisa (pero te cansas), se puede dar la vuelta y, lo más importante, se puede ver qué hay después. Mucho más tarde -en mi caso, poquitos años más tarde-, viene otra fuente de energía que sustituye a las piernas: la gasolina. Y uno se monta en un cacharro, parecido a aquella vieja primera amiga -en mi caso, con barra y de color azul-, pero mucho más gorda -en mi caso, y desde hace diez años, mucho más, y no os he mencionado aquí nunca la marca de mi moto-.

Después, lamentablemente mucho después, después de mi Cota 49 -si un día os hablo de ella...-, después de mi Cobra, después de ser mod, después de haber traído la Vespa a España -bueno, vale, a España no, pero que os diga mi amigo Fernando cómo bajábamos la Cuesta de La Vega-, después de ir a Los Pingüinos, después de saludar SIEMPRE, durante más de 20 años que llevo en moto, después, hace poco...

Mi hijo me dice que él no quiere una moto. Que lo que quiere es que le dejen ir en bici. Que le dejen ir en bici a la facultad, que le dejen ir en bici a jugar al fútbolsala con sus amigos, que le dejen ir en bici a tomar una caña por la noche, que le dejen ir en bici, que le dejen ir en bici a casa de su abuela, que le dejen ir en bici, que le dejen ir en bici a buscar a su chica, que le dejen ir en bici y quedar con otra chica, que le dejen ir en bici, que le dejen ir en bici a ver un concierto, que le dejen ir en bici a tocar en un concierto, que le dejen ir en bici. Que le dejen ir en bici, por favor.

Como todos vosotros comprendéis, no se lo pide a sus padres.

En los años de la tardoposguerra, aquellos amigos franceses de mis padres eran supermodernos. Además de ser muy cultos, los dos, vivían en un país claramente más evolucionado que el mío. Me di cuenta muy pronto. Luego, cuando pude viajar, desplazarme a ver lo que había después -en este caso, de los Pirineos- poco a poco me he ido engañando, pensando que ya estamos cerca. La gente de París, en bici, paseando por el Sena o tomando una caña -une presiòn- en el barrio latino, va en bici. Pero lo que quería contaros aquí, desde el principio, es que me fijé en sus caras. No estaban paseando. Estaban desplazándose. Iban sonriendo. A trabajar. A ver un amigo. A tomar una caña. A ver un concierto. A tocar -guitarra a la espalda- en un concierto.

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Diego, ¡el casco!.

5 de marzo de 2008

La explosión de la orina

Fue el otro día, en clase de Cono. Estábamos preparando el examen de hoy -acabo de terminar de corregir... y ya son las 7:30-. Pero tenía apuntado aquí en mi papelito el título para contarlo aquí. Para charlar un ratito con vosotros.

Como además, seguro que ninguno de vosotros lo sabéis, aprovecho para seguir haciendo de maestro, que es lo único que sé hacer, y explicaros que la excreción en los riñones se lleva a cabo en tres etapas:

A ver, Ricardo. ¿Primera etapa?.

Ricardo (con el maldito pero necesario aparato dental):
- Filfrafón fe la orina

Exacto, filtración de la orina. Luis, tú, ¿la segunda etapa?

Luis:
- Formación de la orina.

Muy bien. Formación de la orina. ¿Y la tercera etapaaaa...... (espero ver las manos levantadas... de los que nunca la levantan) Pedro?

Pedro:
- Explosión de la orina.

Casi todos:
- JAJAJA, JAJAJA, ¡explosión de la orina!!!....

Uno de ellos, de los de casi todos:
- ¡¡¡¡¡¡Una bomba de meaos!!!!!

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A ver. Ya sé que hacer reír es mucho más difícil. En lugar de "explosión" en el libro pone "Expulsión".

4 de marzo de 2008

Mis alumnas

Leía el otro día un artículo sobre una peli que cuenta la historia de una niña que quiere ir al colegio, pero los talibanes se lo impiden. Una historia que a casi todos, afortunadamente, nos pilla muy lejos. Pero, si pensamos por un momento cuántos años han pasado desde que las clases son mixtas, tampoco han sido tantos. En mi caso, ya os he comentado mi edad, toda mi infancia, incluso aún peor, mi adolescencia, la pasé rodeado de niños. Exclusivamente niños. Primero, en el colegio público General Moscardó, había dos edificios separados para niños y niñas. Luego, en el otro colegio privado donde estuve, de muy mal recuerdo, sólo admitían niños. Era un colegio religioso, de educación católica. Mi primer curso mixto fue en COU, y tampoco soy tan mayor.

(Hoy, en una hora libre, me he subido al campo de fútbol a jugar con los de sexto. A la tercera carrerita por la banda, he sentido un pinchazo un poco más abajo de la ingle. Creo que lo llaman abductor. En fin, menos mal que hoy hay champions...)

Cuando terminé Magisterio -nada más terminar- mi primer trabajo fue en un colegio de monjas. Necesitaban un profesor de Inglés y de Lengua para 6º, 7º y 8º de EGB. Y allí estuve durante mi primer curso como maestro. Niñas perfectamente uniformadas -aunque no de clase alta-, perfectamente peinadas y perfectamente iguales a todas las demás niñas. Además, ni un solo profesor varón en toda la EGB. Todas monjas, o todas profesoras. Por eso recibía notitas como "eres muy guapo", o "nuestro profesor preferido". Puedo decir sin temor a equivocarme que fui el profesor más guapo de la EGB. Y el único.

Aunque no ha pasado tanto tiempo, no sé si valoramos bien aquel error. Yo ahora, no sé qué haría en clase sin mis alumnas.

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Foto del cole de El Tiemblo. Un edificio precioso, que conserva los dos carteles. "Clases de Niños" y "Clases de Niñas".

28 de febrero de 2008

El flecha de Teruel

Esta mañana ha venido una especialista de animación a la lectura, una profesional del tema, no como yo. Hemos juntado las tres clases para poder asistir a su sesión (los de sexto... y las dos clases de quinto), y hemos escuchado su charla con un nivel de atención aceptable. Aceptable ya es mucho, aunque no sé qué pensará ella, porque no he tenido oportunidad de preguntárselo. Sólo he podido decir "gracias" y "adiós". Cuando estás pendiente de que toda tu clase no sea la que más jaleo arme al entrar o salir de un aula, en la que están muchos más niños, no tienes ni un segundo. Ni uno. Por no sé qué extraño elemento competitivo, me daba cierto miedo que le preguntaran a mis alumnos; era como si el que fuera a quedar mal fuese yo, y no ellos. Pero, ante una de las preguntas de Ana -así nos ha dicho que se llamaba-, he visto por el rabillo del ojo -como aquel famoso árbitro de fútbol- a Oualid con la mano levantada. Ni más ni menos que Oualid. En fin, he mirado para otro lado, con la débil esperanza de que no le viera nadie... pero le han visto:

Ana (la animadora-a-la-lectura):
- ... y, al abrir un libro, uno puede llegar a sentir muchas cosas, cosas muy diferentes, muchas cosas... A ver, ¿alguien quiere ponerme un ejemplo?

Uno de los de sexto:
- Aburrimiento

Ana:
- Bien. Es verdad. Como cuando tienes un cd, pero sólo te gustan dos canciones, ¿verdad?
(punto para la animadora)

- ¿Y tú? ¿Cómo te llamas?

Oualid:
- Oualid.

Ana:
(incapaz, como yo al principio, de repetir el nombre)
- Muy bien, ¿y tú, qué puedes llegar a sentir cuando abres un libro?

Oualid:
- Llorar.

Ana:
- Muy bien, claro que sí. Se puede llorar con un libro.

(La charla ha seguido, y yo he respirado tranquilo).

Y, claro, me viene a la cabeza la discusión de siempre. Las historias para niños (o la literatura para niños), ¿deben ser tragedia o comedia?. A mí, particularmente, siempre me han gustado las historias tristes. No sé si por mi condición de culpable nato, o por masoquista (que también podría ser). O, simplemente, porque no tuve la suerte de escuchar o leer otras... a la edad de mis alumnos.

Lista de las cosas más tristes:
(en corto orden cronológico)

1) Cuando mi madre me contaba la historia del Flecha de Teruel.

2) Cuando la pobre mamá Dumbo, alargando al máximo la trompa a través de la reja, no podía acariciar a su pobre hijo.

3) Cuando Oliver Twist duerme la primera noche en aquel agujero de Londres. Y el tío ese tan malo que luego, cuando fui mayor, volví a ver en la portada de Aqualung.

4) La canción El canario, de Jorge Cafrune y Marito. "En lenta y triste agonía, su fiel canario moría, sin comprender la razóoooon..."

5) Luis Enrique, con la nariz ensangrentada por aquel codazo impune -y eso sí que quedó impune- y mi hijo llorando.

6) Las demás, ya me las reservo.

Ah, una última cosa. El Príncipe Feliz, aquel cuento de Oscar Wilde por el que me dieron el premio, es también una historia triste.

27 de febrero de 2008

Hacer pellas

Para futuros maestros:

Uno no se puede permitir hacer reír a los niños. Además de ser un recurso fácil -muy fácil-, pierdes el tiempo en un programa apretado de adquisición de conocimientos (conocimientos, habilidades y destrezas, como se dice en el argot magisteril). Casi siempre, lo que resulta fácil no es interesante, o no es conveniente, o no es aprovechable, o no es bueno. Una sola sesión en la que, por poner un ejemplo, te tires el rollo y juegues con ellos al fútbol en vez de dar Cono, puede suponerte luego semanas extras de trabajo. ¿Por qué? Porque sencillamente, quieras o no quieras, no eres su amigo; ni siquiera eres un colega, aunque quizá os gustaría serlo. Y te cuesta mucho esfuerzo volver a la disciplina necesaria. (Uff, disciplina necesaria). También quizá otro día se te puede ocurrir usar la sesión entera de Lengua para leer, sólo para leer, en vez de continuar con el programa de adquisición de conocimientos, y habilidades, y destrezas. Y encima un periódico escrito por ellos, con errores comprensibles de redacción. (En vez de leer, por ejemplo, a Julio Cortázar).

De todas formas, si un día lo hacéis (convendría que fuera al final de curso), aprovechad vosotros también. El sueldo es una mierda, pero ese día decides tú ser el jefe. El jefe de verdad. Y ese día haces, por fin, unas pellas pagadas por el Estado.

Cuando era pequeño... a la edad de mis alumnos... lo que más me gustaba del Parque de Atracciones de Madrid -y curiosamente lo más barato- eran Los Espejos y El Laberinto.

Hoy, a la hora de Lengua, hemos estado leyendo en papel nuestro 4º número de El Correo de Cadalso (ya maquetado y fotocopiado). He sacado el IMovie y los he grabado a todos leyendo. Lo han hecho genial -mucho mejor que cuando no grabo- y luego hemos visto -y escuchado- el video.

Como era mi cumpleaños -otra vez la mesa llena de regalos. Otra vez. Otra vez el cartel de "Felicidades" en la pizarra. Otra vez todos "escondidos" detrás de la puerta-, me he tirado el rollo. Nos lo hemos pasado tan bien, que nos ha tenido que llamar la atención el profe de al lado. (Le he pedido disculpas después).

He sacado el Photo Booth del mac, y nos hemos puesto a jugar con los efectos. He tenido que dejar que Luisa fuera al baño. Se meaba -literalmente- de la risa.

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Madres, padres, gracias. Me da nucha vergüenza. Intenté evitarlo, pero han insistido. Lo que más me ha gustado ha sido el libro. Las obras completas de Julio Cortázar. No lo tenía, y me encanta.

25 de febrero de 2008

Mi amigo Fernando

Can you hear the drums, Fernando?

Hace muchos años que no te veo, y no sé nada de ti. Lo último que supe es que vivíais en Barcelona, tus dos hijos, tu mujer y tú. Supongo que seguiréis siendo vegetarianos (los cuatro) y que seguiréis viviendo allí. Ayer me acordé de ti -sí, ya sé que era fácil, era tu voz en la tele-, pero, como no me da vergüenza, he decidido escribirte un email aquí.

Aunque mis alumnos quizá no se acuerdan -ojalá se acuerden, no ya de esto, sino de algo-, hace tiempo les hablé de ti. Estábamos en clase de Inglés (en la fase de My taylor is rich, para que te hagas una idea), y les dije que tenía un amigo que era intérprete. Expliqué también la diferencia, para que lo entendieran, entre traductor e intérprete. Y expliqué que trabajabas en la Comisión Europea. Y expliqué que cuando, durante un rato hablando, alguien se reía, que medio segundo después tú te reías también. Que imaginaran lo dificilísimo que era eso. Les expliqué también que, cuando veían en la tele a personas importantes reunidas, y con auriculares en sus cabezas, eras tú quien hablaba. Eras tú quien hacías posible la comunicación. Que eran personas importantes, eso seguro, pero que había también otras personas, igual de importantes, que trabajaban en unas cabinas de cristal, delante de un micrófono.

Lo que no les expliqué, pero lo haré, es que todas esas personas, unidas, formando un corro, constituyen el ordenador más perfecto que los seres humanos hemos sido capaces de fabricar. Les diré que piensen por un momento que, por fin, viene alguien a visitarnos de otro planeta. Ni Bush, ni Zapatero podrían hacer nada sin vosotros. Que lo sepan. (Y que se acuerden).

A mi amigo Fernando, a quien hace años que no veo pero sigue siendo mi amigo -porque fue mi amigo... a la edad de mis alumnos- lo escuché anoche en la tele, en la ceremonia de los Oscars. Iba medio segundo después. De cualquier acento, del norte, del sur. Interpreta en inglés -y en otras lenguas- a cualquier persona del planeta.

Infinito

"Yo soy un hombre sincero,
sin cero y sin infinito
."
J. Sabina

Ya puedes explicar como quieras -un buen reto para futuros maestros- el concepto de infinito, que no lograrás hacerte entender (como lo de ponerse en fila, pero peor). La razón por la que resulta algo muy difícil de explicar es la misma por la que resulta muy difícil de entender: es el concepto abstracto más abstracto que existe (siempre que admitamos que el infinito existe).

Todavía recuerdo a mi profesor de Matemáticas, a la edad de mis alumnos, hablando de ello (no sé cuántas veces sale en este blog la expresión "a la edad de mis alumnos", pero muchas, seguro). Recuerdo que, cuando teníamos oportunidad, le pedíamos que volviera a hablarnos de "lo del infinito". Me encantaba que me hablaran de aquello, y no me importaba no entenderlo: me resultaba fascinante de todas formas. Es más, si lo pienso, creo que me resultaba -y me resulta- fascinante precisamente porque eso no hay dios que lo entienda. Algo puede ser muy, muy grande, pero infinito...

Nosotros usábamos la expresión incluso para responder a un insulto: "Tú eres el más tonto del mundo", "Pues tú, infinito". Podíamos estar repitiendo una misma palabra muchas veces. Pero muchas. (Cuando os hablé de los curiosos procesos mentales que se ponen en marcha a esta edad, me olvidé deciros que un día, a la edad de mis alumnos, estuve casi una hora repitiendo sin parar la palabra "calafatear". Desde Tobarra hasta Murcia. Y mis padres soportándolo.). Pero, aunque repitiéramos muchas veces algo, había una fórmula mágica, tipo Harry Potter, para resolverlo todo. Infinito. ¿Cuántos millones de euros te gustaría tener? Infinito. Un término total, la palabra definitiva. A Ariel Rot le gusta la palabra "gratis" (que no está nada mal, la verdad). A mí me gusta infinito.

¿Cómo es el universo? Infinito.
¿Cuántos años tardaremos en saberlo? Infinito.

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¿Cuántos lectores te gustaría tener?

22 de febrero de 2008

Los sonidos del silencio

¿Qué es lo que os cuento hoy? Lo que me ha pasado hoy. (Está bien, no siempre es así, pero hay muchas veces que sí).

Ya os he comentado -porque admito que quizá me repito un poco-, que empecé a aprender inglés, prácticamente yo solo, con Simon y Garfunkel. Si tenemos en cuenta mi pobre nivel -y más ahora, que hace años que no hablo-, puedo afirmar que ellos, junto con otros músicos, han sido mis mejores profesores en lengua extranjera (Vaya término... Oualid también está estudiando conmigo lengua extranjera, y no es la suya...).

Podría recitar, de memoria -apostándome lo que queráis-, muchas letras completas de sus canciones. Para mí, aquellas dos voces que se mezclaban dentro de mi cerebro, hasta no saber distinguir quién era Simon y quién era Garkunkel, me han resultado muy emocionantes desde aquel primer casete de Decomisos. Además, contaban historias. Historias de amor, de soledad, de melancolía, de un cóndor que pasaba...

Os pongo aquí, -sólo para los que sabéis inglés- , una de las cosas que recito de memoria:

Many is the time I've been mistaken
And many times confused
Yes, and often felt forsaken
And certainly misused
Oh, but I'm alright, I'm alright...

Creo que es la primera vez que escribo claramente un comentario político. Pero no me importa hacerlo. Me ha sentado muy mal que el PSOE tragara con el canon. Sé que tendrán sus razones quienes lo aprueban (y no me refiero a Ramoncín), y estoy seguro que habría gente que sabría convencerme. Pero, lamentablemente, aún no me ha convencido nadie.

Cuando yo grababa aquellos casetes no era un delincuente (ni siquiera yo, que soy culpable nato, tenía la más ligera sospecha). Lo único malo es que la calidad de la grabación era peor. Sonaba peor. Pero claro, si no hay pasta, no hay artistas. De la misma forma que si no hay pasta, no hay maestros.

Ese canon debería pagarlo la iglesia. La Iglesia Católica, me refiero. Y no es, aunque lo parezca, un ataque repentino de un laico; siempre he tenido, y demostrado, mucho respeto. Desde el punto de vista del artista, -me lo imagino, claro, yo no lo soy-, me hubiera gustado cobrar por derechos de autor. Si Simon o Garfunkel leyeran esto, estoy seguro que estarían de acuerdo.

(mientras terminan los ejercicios para que no se conviertan en deberes, saco el ITunes y pongo el concierto en el Central Park).

Algunos:
- Profe, es un concierto. Se oyen las voces de la gente.

- Sí, es un concierto. Mientras coloreáis el esquema, lo escuchamos.

Una de ellas:

- Profe, ¡esa es de misa! ¡Es el Padrenuestro!

21 de febrero de 2008

Yo también soy un culpable nato

Dice Juan José Millás, en El mundo, que él es un culpable nato. Anoté esa frase en su libro -no, en su libro no, en el mío, que lo pagué yo-, porque yo también soy un culpable nato. Hay personas que no, y no son mejores ni peores; en todo caso, los que no son culpables natos, quizá sean un poco más felices. Si no sabéis si sois culpables natos o no, o si nunca os lo habéis planteado, no es difícil saberlo.

Si vais conduciendo y veis a la Guardia Civil, ¿os... preocupáis?. Aunque tenga todo en regla, da igual, yo sí me preocupo -nótese mi manifiesta y demostrada incapacidad para escribir sin palabrotas-. Aunque haya sido muy escrupuloso -como soy- con las normas de tráfico, siempre me preocupo. (A ver si un día me sale por fin un artículo sobre normas y valores de tráfico). No es sólo el temor a que te puedan confundir con un delincuente porque te parezcas a él -porque seas, por ejemplo, calvo...-. Es el temor a que tú mismo seas un delincuente y no lo sepas. De todas formas, tengo amigos que no son culpables natos, y ellos me conocen a mí. Saben que sí lo soy. A los que no sois culpables natos os sorprende nuestra actitud. Pero no somos exactamente cobardes; se trata de otro asunto, algo mucho más profundo. Algo que, tal vez, empieza a fraguarse... a la edad de mis alumnos.

A los diez años empiezas a ser miembro del clan de los culpables natos. Incluso Millás lo cuenta así: él lo es desde que tenía esa edad. Es posible que en la adolescencia -cuando todo se va a la mierda- la cosa cambie, y ya no te sientas un culpabe nato, pero, en el fondo, los que lo somos de verdad lo somos para toda la vida. Cuando te haces la pregunta "¿qué habré hecho mal?" y no obtienes una respuesta clara -clara y contundente-, tienes muchas posibilidades de ser como nosotros, los culpables natos.

(Falta media hora para salir, y Pedro tiene un hipo tan escandaloso que no nos deja leer. Todos se ríen cada... ¿20 segundos?)

BASTAAAA YA, VAAAMOS, SEGUIMOS LEYENDO...

(Pedro no lo puede evitar, y toda la clase, incluido él mismo, a carcajada limpia)

Pedro, dame la agenda. Voy a escribir a tu madre que te has quedado sin recreo durante un mes.

(Silencio total. To tal. Pero no me mola. Es el silencio de Charles Chaplin y su bigotito. Dos o tres segundos donde todos me miran. Y Pedro me mira aún más. Saco mi dedo índice haciendo como que le disparo, y sonrío muy despacio. Como... Indiana Jones, por ejemplo.)

Todos se ríen aún más:

¡¡¡¡¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja!!!!! Pedro, ¿a que se te ha quitado el hipo?

Pedro, sonriéndome, y con ese acento tan especial que proporciona el aparato dental:

Sí, profe. ¡Sema quitao!

19 de febrero de 2008

Mi paseo espacial

Es muy difícil, pero lo voy a intentar. Me resulta tan difícil que siempre he pensado que, lo que voy a tratar de contar ahora, sería el tema de mi novela. La que nunca escribiré. Como, al menos de momento, me veo incapaz, quizá sea bueno empezar a contarlo aquí, que al fin y al cabo hay confianza.

Todos los veranos íbamos a un pueblo, a orillas del Mar Menor, llamado Los Nietos (la ese final, en murciano, no suena). Y todos los días, desde que llegaba hasta que, después de dos meses, me iba, estaba en la playa, o cerca de ella (y, por las noches, jugando a la botella...). Y desde cualquier punto, miraras donde miraras, estaba allí. Mucho antes que la Puerta de Alcalá. Aún está allí.

Un día, a la edad de mis alumnos, mi padre compró un pequeño bote. Nuestro primer barco. Era una zodiac, con un pequeño motor fuera-borda de 4 caballos (para que os hagáis una idea, un Vespino. Ah, perdón, que Vespinos ya no hay. Bueno, un ciclomotor). Y otro día, decidimos intentar dar la vuelta a la isla, y volver a casa. Lo decidió él. Tomó la misma decisión que Cristóbal Colón, o las misiones Apolo... incluida el Apolo XIII. Y era más parecido -mucho más- a la nave Apolo. Teníamos que llegar y dar la vuelta. En vez de a la Luna, a la Isla del Barón. Después de estar contemplándola, año tras año, día tras día, noche tras noche, iba a poder ver lo que había detrás. Lo que había detrás es una variante de lo que había después, como alguno de mis amigos comprenderá. Se me hace difícil contarlo con detalle, no sólo por la emoción, sino también por la dificultad de contarlo bien. De explicar con todo detalle cómo me sentí.


7 de la mañana. Mi padre me dijo que había que madrugar si queríamos intentarlo. El mar como un plato. Como un plato de verdad. Y el que no conozca el Mar Menor no sabe lo que estoy diciendo. Y yo, sentado en la proa -la parte de delante-, con la mirada fija en esa torre. La Torre del Barón. Aún está allí.

Y no hubo que llamar a Houston, porque no tuvimos ningún problema. Supe, desde aquel momento, que había sido el paseo espacial más importante de mi carrera.

Y era verdad.

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Esta no es la Leyenda de la Isla del Barón. Quizá algún día seré capaz de escribirla. Quién sabe.

18 de febrero de 2008

Peras y manzanas

Hace días, estaba echando un vistazo a los pocos blogs que suelo leer. Son algunos que he conocido a través de algunos que ya conocía: así se conocen los amigos. He pensado que quizá debería conocer la experiencia de algún maestro/a que también escriba, pero lamentablemente no conozco a nadie. Los temas de los blogs que leo -si es que alguno de ellos, como el mío, tiene algún tema- son muy heterogéneos. Las edades, las profesiones, incluso los países desde donde escriben son también muy distintos entre sí. Sólo somos gente a los que nos gusta escribir y, por tanto leer. O gente a la que nos gusta leer, y, por tanto, escribir. Al menos tenemos claro algo que nos une, y eso ya resulta una asociación. Una pequeña comunidad con intereses comunes. Después de cierto tiempo, y de ciertos comentarios que nos cruzamos, también llegamos a pensar que somos iguales en muchas más cosas. Igual de raros.

Como tengo el coco comido con esto de animar a la lectura -los resultados de velocidad y comprensión lectora son decepcionantes-, estoy pensando en todo esto. En lo de la comunidad de intereses comunes. Ya sé que son pequeños aún, pero... no estaría nada mal que tuvieran la posibilidad de ir empezando a crearla... Y me pregunto si sería posible que naciera así. Sin saber casi la edad, raza, religión ni orientación sexual, de casi nadie. Sólo con nuestro interés por la lectura y por la escritura (o al revés).

Y me acordé de algo que me pasó hace mucho tiempo. En Cannes.

(Sí, era un congreso en Cannes. Donde los famosos del cine, pero no en la misma fecha. Un congreso que se llamaba MILIA. Era, por decirlo de una manera vulgar, el congreso de las novedades en multimedia de Europa. Los primeros años del software. Sólo pc 's y algunos, pocos, macs. No existían aún las videoconsolas. Ni los móviles. Y no me llamo Abuelo Cebolleta, pero os lo voy a contar. Con todo detalle -como estoy haciendo-.)

Habíamos ganado el I Premio Multimedia en París hacía pocos meses. Al día siguiente de llegar a Cannes, teníamos una demo con la directora de una compañía americana (no diré su nombre). Esta mujer decidía cada año los títulos que iban a estar en el mercado USA. Y si, por casualidad, te preguntaba por una posible compra de derechos... tus jefes iban a quedar más que satisfechos. Así que, con toda la concentración y empeño en hacerlo bien, mi mejor traje y mi mejor corbata -todas con dibujos de Mickey Mouse- fui enseñando a la señora directora en qué consistía el programa. Era una versión de dibujos animados de El Príncipe Feliz, de Oscar Wilde. Además de poder elegir entre todas las lenguas del Estado Español, y el inglés, también podías conocer unos pocos datos biográficos de Wilde. En esos datos, como es lógico, no figuraba su orientación sexual.

Termina la demo -una demo de luxe, en el argot, una demo de más de una hora-, y termino de hablar. Ya no sé qué decir. Lo he contado todo, con mi pobre inglés.

Me miró, y dijo:

- Es muy interesante, y técnicamente bien resuelto -era multiplataforma, el mismo CD para mac y windows..3.1-. Además, ya veo que habéis incluido las lenguas de toda Europa -con el nombre de la lengua y la banderita de icono-

(miro a mis compañeros, sigo sin saber qué decir, y empiezo a sudar)

Bueno, son sólo las lenguas de España. Y el inglés. Pero podríamos hacerlo en otras lenguas...

(Me pone algunas pegas absurdas... mientras yo sólo pienso en cómo ha llegado esta tía a ser directora. Entiendo que es raro que un país más pequeño quizá que el estado donde vive, tenga tantas lenguas. Pero es una auténtica metedura de pata. Casi tan grande como las mías.)

- Además, -siguió- no creo que pudiéramos distribuirlo en los Estados Unidos.

(ya derrotado, y decepcionado, pregunto:)

¿Por qué?

- Porque Oscar Wilde no es un autor para niños.


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A estos locos les ha dado por ponerse a leer un libro al mismo tiempo. Cada uno en su casa. Van a leer -están leyendo- De Nuevo, el amor, de Doris Lessing. Lo digo por si a alguien le interesa. Yo, como vivo en el campo, lo compraré el sábado que viene, que voy a Madrid.

15 de febrero de 2008

No tiene palabrotas

escatología2.
(Del gr. σκῶρ, σκατός, excremento, y -logía).
1. f. Tratado de cosas excrementicias.

Debería decirlo aquí con la misma naturalidad con que lo hago en clase. De modo que voy a decirlo, sin más. Hoy voy a hablar de leer haciendo caca.

Fue ayer, en un ataque desesperado -me desespero frecuentemente con ellos- de animación a la lectura. Desde que estudié Magisterio -para que os hagáis una idea de hace cuánto, una tarde, estando ya en el segundo año, nos dijeron que nos fuéramos a casa, que había un golpe de estado...- siempre he escuchado la expresión "animación a la lectura". La verdad es que, como diría el ex-presidente de Anaya, "está muy bien traído". Une la palabra "animación" con la palabra "lectura". Fantástico. ¿Y ahora qué? ¿Cómo se anima a la lectura? Se supone que, una vez terminado Magisterio, aunque no seas un experto, sabes algunas cosillas sobre cómo animar a la lectura. Ahora que son cuatro años en vez de tres, espero que sepáis más cosas sobre cómo animar a la lectura. Cuando mis hijos eran pequeños, mis hijos aprendieron, perdón, se animaron a la lectura (trabajé muchos años en Anaya) con una revista para niños, la colección Leo, leo. (Que creo que es de SM, en fin, las paradojas).

Quizá, para algunos que no hemos llegado nunca a ser Licenciados -y, por tanto, a no poder aspirar a un puesto de Licenciado en la empresa privada-, es decir, para nosotros los maestros, sólo nos de para una cosa. Quizá no sepamos, algunos, no todos, animar a la lectura. Para ser maestro quizá sólo es necesario saber lo importante que es leer.

Leemos en voz alta todos los días. Leemos todo lo que podemos (que no es nada). Y hoy me he visto diciendo (gritando):

¡¡¡¡HAY QUE LEER SIEMPRE!!!! ¡¡¡¡¡TODOS LOS DÍAS!!!! ¡¡¡¡ME DA IGUAL, EL MARCA, EL CALENDARIO, EL LIBRO DE LA BIBLIO!!! ¡CUANDO VAYAS A DORMIR, DESPUÉS DE COMER, DA IGUAAAL

¡¡¡HASTA HACIENDO CACAAAA!!!

14 de febrero de 2008

Una letra de memoria

Hoy, como no os escriba mi árbol... yo no puedo. Tengo que corregir mogollón de exámenes (o exámenes a cascoporro). Pero se me ha ocurrido una cosa (para no escribir). Ya os he contado que un alumno me preguntó por qué quise ser informático... y respondí por escrito porque no supe qué decir. Pensaba el otro día lo siguiente.

- Tenéis diez minutos para hacer los ejercicios. No son deberes, pero si no aprovecháis el tiempo, ya sabéis...

Todos (bueno, casi todos):
- Yaaaa, se convertirán en debereeees...

(Saco el Itunes y pongo...)

Una de ellas:
- Profe, pon las Nanas de la Cebolla, porfa.

- Vale, pero si no hay silencio, no podemos escuchar música

(La busco y la pongo. No tengo altavoces externos. Uso siempre, para todo, los altavoces del mac. Se acaba la canción, y busco otra rápidamente. Es más, para futuros maestros: si la canción está acabando, y están escuchando música al tiempo que trabajan, más vale que tengas preparada la siguiente. Y escuchamos una muy rara que ya conocen ellos: El Parque, de Víctor y Diego. Y en esos dos minutos de paz -dos minutos, como mucho- , me da por pensar qué diría si algún día les da por preguntarme que cuál es mi canción preferida. Por supuesto, no podría -no debería- decir "muchas". Responder "muchas" a un niño de esta edad es perder una oportunidad quetecagas.)

Por si acaso, respondo por escrito a esta pregunta. Ya sé, y vosotros también, que es dificilísimo. Que lo suyo sería poner una lista de veinte. Pero no se puede. Nos piden una. Nuestra canción más preferida de todas.

George Brassens, una de las formas de ser más dulces que he conocido, escribió una canción que tituló "La caza de las mariposas". Un compañero en 3º de BUP tenía un elepé de unos hermanos argentinos, Alberto y Claudina Gambino, que hicieron la traducción -perdón, no sólo la traducción, la recreación exacta- de sus canciones. Aquí os dejo la letra en español.

Por eso decía que se me había ocurrido no escribir hoy. Os dejo con George Brassens.

(Tengo que escribir de memoria. No viene en el Google).

Los pasos ligeros y el ojo avizor,
un diablo de chico en la edad hermosa,
llenaba su boca con una canción
y se iba a la caza de las mariposas.

Al borde del pueblo, hilando en su rueca,
vió a la cenicienta triste y pesarosa.
Le dijo -Buen día, que Dios te conserve.
Si querés te llevo a cazar mariposas-.

Cenicienta, alegre de dejar su jaula,
se puso zapatos y una blusa rosa.
Los dos, de la mano, se fueron contentos
al bosque a cazar a mariposas.

Ellos no sabían que el amor estaba
oculto en la fresca sombra silenciosa,
para traspasar el alma inocente
de los que en el bosque cazan mariposas.

Cuando él se declara, ella dice:
-Creo, no es en el escote de mi blusa rosa,
ni bajo los pliegues de mi falda nueva,
donde encontraremos a las mariposas-.

En su boca dulce que dice "Cuidado"
Él puso la suya, joven y ardorosa.
Y aquel fue el más lindo de los batifondos,
en la historia de las mariposas.

Con fuego en el alma, volvieron al pueblo,
y se prometieron un millón de cosas.
Volver muchas veces al claro del bosque
a cazar de nuevo lindas mariposas.

Pero, mientras se amen, y los nubarrones,
no les traigan penas, tristes, dolorosas,
podremos tranquilas volar en el bosque,
porque ellos no van a cazar a las mariposas.

Esta canción (este poema) debería ser el Himno de GreenPeace.

13 de febrero de 2008

El cuarto número de El Correo de Cadalso

Llevo más de una hora poniendo las fotos... y corrigiendo faltas tremebundas de ortografía.

Ya está listo. El cuarto número del mejor periódico del mundo: El Correo de Cadalso.

Aunque recomiendo su lectura íntegra, es de destacar en este número lo siguiente:

1º Sigue siendo gratis. Pero ellos quieren cobrar 50 céntimos de euro. Lo mismo Polanco empezó así...

2º Cada uno ha elegido libremente el tema de su artículo. Por lo tanto, hay artículos interesantes... y otros artículos también interesantes.

3º En dos de ellos, se menciona el nombre de un personaje que parece proceder de una leyenda urbana... de pueblo. El fantasma de una chica llamada Verónica Jaja, que según me han contando se aparece de vez en cuando envuelta en niebla. Lo mismo J. K. Rowling empezó así.

4 º También hay una magnífica entrevista -y lo digo muy en serio-, a D. Eugenio Muro. El maestro que pone el nombre a nuestro cole. Tuve oportunidad de saludarlo en la fiesta de Navidad. Me gustaría mucho que alguien tuviera el detalle de imprimir la entrevista, y hacérsela llegar. Si, después de jubilado, alguien me trae una entrevista así... apoyaré la nuca en el sofá y pensaré que "lo hice muy bien".
Lo mismo -mi admirado- Iñaki Gabilondo empezó así.

5º Hay también recetas de Polonia. Con todos los ingredientes. Y lo lees y te da hambre. Lo mismo... ¿quién?.... Sí, lo mismo el maestro Arguiñano empezó así.

6º En la sección de deportes, información completa -de varias páginas....- de los resultados de la liga de España y la de Perú. Si os interesa cómo ha quedado algún equipo peruano, no creo que haya mejor publicación en todo el mundo. Lo mismo... jejeje, Manolo Lama. ¡Dale Manolo!

7º Y fiestas de Rumanía, y Oualid que dice que ya escribe y que ya no pinta, y los Carnavales, y...

Mejor que lo leáis.

__________
Una cosa, se me olvidaba. Sólo falta, de toda la clase, el que nunca ha escrito. Ya sabéis quien es (pero no cómo se llama). Pero hoy ya me ha pedido que le escriba en un papel su nombre de usuario y su password, jejeje...

12 de febrero de 2008

Impasible al alemán

Lo he leído hace poco en Libertad Digital, y no me puedo quedar con las ganas de contarlo.

Hay cosas que uno aprende de memoria, simplemente por el viejo método de repetirlas. Y cuando uno tiene la edad de mis alumnos, es un método particularmente eficaz. Es a esta edad cuando uno comienza a desarrollar una serie de patrones internos de comportamiento que le acompañarán para el resto de sus días; aunque abandonemos algunos al llegar a la edad adulta, -como lo de ir andando evitando pisar las rayas de las baldosas- hay otros que se quedan residentes en alguna parte de nuestro cerebro. Generalmente, este tipo de manías tienen que ver con las matemáticas -hacer multitud de cábalas con los números de las matrículas, contar los pisos del ascensor, etc, etc.- pero otras veces tienen que ver con otras áreas del conocimiento. Lo que resulta más paradójico es que no tienen ningún sentido práctico, al menos aparentemente. Cuando uno ve las cosas desde la perspectiva de los diez años, no sabe por qué aprende las cosas, ni por qué no las aprende. Hay una única forma de que la chispa surja, de que nuestro mundo interior, que no para de analizarlo todo, vea la gran oportunidad de navegar a sus anchas: leyendo. Es así cuando uno comienza a darse cuenta de que no estamos locos, que no somos distintos, que hay otros que también les da por pensar cosas muy raras, de magia, de terror, de fantasía, de drama, de tragedia,... Y es así como uno aprende. Esos otros datos, los que se quedaron allí por aquellas manías, lo único que hacen es ocupar espacio en la memoria (unos pocos bytes), nada más.

En el colegio General Moscardó, barrio de Usera, no había ni un solo chino. Bueno, ni en Usera ni en España. Los únicos chinos que había eran los de la familia china. El padre chino, la madre china, el niño chino y la niña china (creo que también estaban los de el abuelo chino y la abuela china, pero no podría asegurarlo). Y la familia bantú. El padre bantú (con una tibia en el flequillo), etc, etc.

Tengo 4.. bueno, estoy a punto de cumplir 47 años. Y yo he cantado el Cara al sol en el colegio. (Ojalá me sintiera orgulloso de haberlo hecho, pero no lo estoy).

Y sólo he recordado, durante toda mi vida, las palabras "impasible al alemán". Eso era lo que cantábamos (o lo que sólo cantaba yo, nunca lo sabré). Siempre he entendido, y lo sigo haciendo, que equivale a "a los alemanes, ni mirarlos".

Lo digo en serio, de verdad.

___________________
Siempre he contado esta anécdota (aunque no me llamo Abuelo Cebolleta). Y ahora va un periodista de Libertad Digital (César Vidal), y cuenta lo mismo. ¿Habrá estado en el mismo cole que yo?

10 de febrero de 2008

Mi dueño

Mi dueño no escribe hoy, y he decidido aprovechar la ocasión para presentarme. Él os escribe todos los días, pero nunca os ha hablado de mí, nunca ha mencionado en su blog a su mascota. Ya sé lo que estaréis pensando ahora, que las mascotas no hablan, y que, por tanto, tampoco escriben. Pero sí hablamos; hablamos de una forma distinta a los seres humanos, pero también hablamos, porque también somos seres vivos. A largo de los años, muchos seres humanos han estado investigando en nuestra forma de hablar, han intentado diseñar tecnología para traducir nuestro lenguaje, pero lamentablemente siempre en la dirección equivocada. Como resultado de este fracaso tecnológico, ha sido imposible la comunicación entre vosotros, los seres humanos, y nosotros. ¿Cómo es posible, entonces, que lo estemos haciendo en este momento? Os lo explicaré.

Lo más curioso de todo, es que, aunque no os lo creáis, no siempre ha sido así. Lo sé porque me lo contó mi bisabuelo. Es muy mayor, pero todavía le funciona muy bien la cabeza; me contó que su bisabuelo le contó que su bisabuelo le contó que su bisabuelo le contó que al principio de vivir juntos en el planeta, la comunicación entre vosotros y nosotros sí existía. Además, dado que podíamos hablar, nos llevábamos muy bien. Lo que nos interesaba a nosotros era prácticamente lo mismo, y estuvimos habitando nuestro planeta como si fuera nuestro, quiero decir, como si fuera vuestro y nuestro al mismo tiempo. ¿Cómo hemos llegado a esta situación? ¿En qué momento se cortó la comunicación? y, lo más importante, ¿quién cortó la comunicación? Yo sólo puedo responder a esta última pregunta: fuisteis vosotros. No es que yo quiera echaros la culpa ahora, aprovechando que mi dueño no escribe hoy, pero es la pura verdad.

Pero se trata de una emergencia, por eso os escribo. Estoy usando una máquina para poder comunicarme con vosotros. Una máquina que es capaz de traducir nuestro lenguaje al vuestro, pero nunca, ninguno de nosotros, que yo sepa, la hemos usado hasta ahora. Desde que nacemos, una de nuestras principales normas es "No hablarás, ni tratarás con humanos". A diferencia de vosotros, nosotros adoramos a tres dioses: el sol, el agua y el tiempo. Gracias a los tres elementos, hemos estado viviendo aquí desde hace miles de millones de años. He roto la regla para pediros una tregua, y firmar con vosotros un acuerdo de paz. Hablo en nombre de todas las mascotas del mundo. Aunque aún tenemos sol, cada vez tenemos menos agua, y cada vez menos tiempo.

Os enseño aquí una foto de mi dueño. Aunque yo no le pertenezco, a él le gusta que le llame así, y a mí no me importa complacerle. Si nos ponemos de acuerdo, muchos años después de que él haya desaparecido, aún estaré aquí. Venid a verme cuando queráis. El sol, el agua y el tiempo.

8 de febrero de 2008

Por qué quise ser informático

El otro día me lo preguntó un alumno (para madres y padres que leen esto, no soy su tutor. Perdón, para madres sólo. No tengo constancia de que ningún padre lea esto). Aunque lógicamente su nivel de utilización de nuestra lengua es aún limitado, me preguntó:

- Profe, ¿por qué quisiste ser informático?

No dijo "por qué has querido", ni tampoco "por qué quieres". Y, aunque no sepan qué es un lexema, (ni nosotros tampoco), sí sabe, como casi todos los demás, usar la forma verbal adecuada para preguntar lo que quería saber. La verdad es que me lo preguntó hace tiempo, y tuve que improvisar una respuesta. Y cuando en clase improviso una respuesta, hay muchas posibilidades de que me salga una mierda de respuesta, como la que me salió. Tengo un montón de papeles (que reciclo de la impresora), aquí al lado, a la derecha del mac. En ellos, de vez en cuando, escribo a lápiz una frase, o una palabra. Es la lista de posts. (A ver, para todos los demás: un post es un artículo. Da lo mismo llamarlo artículo que llamarlo post. No estoy contra las jergas, ni contra los anglicismos. Pero tampoco soy un talibán.). Y hace ya tiempo que en este papel pone "por qué quise ser informático... y aún no está tachado. Aunque sigo en estos momentos en los que escribo sin tener claro que ya sé responder a eso, creo que puedo intentarlo. El otro día, preparando un viaje a París que haremos mi mujer y yo muy pronto -mi hija me regaló unos billetes de Ryan Air por Navidad-, ella estaba buscando el hotel donde nos alojaremos en internet. Ella en su ordenador (lamentablemente para ella, un windows), y yo aquí con el mac. Y sacó Google Earth. Y vimos la calle donde está el hotel. Y dimos un paseo desde el hotel, en barco, por el Sena. Sólo estaremos el fin de semana, pero Google Earth nos permitió el otro día alargar nuestro viaje. Y que la emoción -ya os hablé de emocionar y ser útil-, no sólo esté en ver a los impresionistas, con ella de la mano. La emoción ya ha empezado.

Eso me ha dado la pista para responder, o tratar de hacerlo. De todas maneras, antes de contároslo, está claro que es mucho más fácil lo que estoy haciendo ahora, responder por escrito, una vez que has pensado sobre ello.

Me ha pasado muchas veces desde aquel día, con mi padre, en 1984, pero aquella fue la primera vez. Él mismo se apuntó a un "curso de ordenadores" para adultos en el cole de mi hermana, y sufrió lo indecible con el BASIC. Y un día vimos a aquel tío dibujar con el ratón. Ni siquiera sabíamos que se llamaba ratón. No es que quisiera ser informático. Me volví loco -tal como reza la cabecera de este blog-, y abandoné mi condición de funcionario para trabajar en Apple (luego, cuando ya había pasado la eterna selección, me dijeron que era para vender ordenadores...). Y como no quería vender ordenadores, empecé enseñando a manejarlos. Volvía a ser maestro. Y cuando mis compañeros ya sabían, mejor que yo, manejar el Quark, pedí permiso a mis jefes para dedicarme a hacer programas. Programas educativos.

Pero, si lo pienso, fue por un libro que leí, en inglés, aquel verano. Un libro que se titula "De Pepsi a Apple". La historia de un tío, que tiene la misma edad que yo, que lo que le molaba era cambiar el mundo.

Pues eso, yo quise ser informático para cambiar el mundo.

7 de febrero de 2008

El bar de Cadalso

Desde hace un tiempo, todos los días voy a tomar un café a un bar del pueblo, cerca del colegio. Siempre he tenido la costumbre de llegar muy pronto a trabajar, ya fuera en la oficina -como he estado haciendo hasta hace menos de un año-, o, como ahora, en el colegio. Al principio de curso no lo hacía, me limitaba a saludar al conserje -que a esa hora tan temprana es el único que anda por allí-, y meterme en mi clase. Pero ya llevo un tiempo aparcando la moto en la puerta del bar, antes de dirigirme al colegio. Tiempo suficiente, para los que os gusten este tipo de detalles, como a mí, para que el camarero te sirva el café cortado sin necesidad de pedirlo. Como muchos días es eso lo único que necesitamos decirnos el camarero y yo, y ya no es necesario -no lo fue desde el tercer día-, normalmente no cruzamos ni una sola palabra, tan sólo digo "Adiós, hasta luego" para volver a coger la moto y empezar el día. Pero hay algo que siempre funciona, quizá de forma mágica para mí, y de forma absolutamente transparente para el resto de personas que entran y salen de allí, incluido el camarero (el camarero que, supongo, es también el dueño del bar). Da igual quien sea -yo, lógicamente, no conozco a nadie-, siempre, al entrar dicen "Buenos días". Pero en voz alta, no se trata únicamente de un saludo al camarero. Se trata de un saludo en general, a todas aquellas personas que nos encontremos allí. He estado analizándolo, no creáis que hablo sin tener datos. No entran siempre los mismos, y no sólo es la Guardia Civil la que dice "Buenos días" en voz alta; lo hace todo el mundo... excepto yo. Cada día intento subir un poco más la voz, pero luego me doy cuenta que me ha salido un "buenos días" que no lo he podido oír ni yo.

Pero no quiero contar esto para que la gente del pueblo, si es que algún día me ve y me reconoce -no lo creo, aún no sé dónde me mandará el Ministerio el curso que viene- me perdone por no saludar. Lo que me llama la atención es dónde cambia la regla. En qué momento, en qué kilómetro de la carretera hacia Madrid, la magia ya no funciona. No estamos tan lejos -para aquellos que no sepan dónde está Cadalso de los Vidrios, dad un paseo por Google Earth. La aplicación más espectacular de todas las que he conocido. Y he conocido muchas-, pero la cosa cambia. No me imagino, ni por lo más remoto, que mañana va alguien, por ejemplo Clandestino, a desayunar al VIPS de Almagro, y dice en voz alta "Buenos días". Y si alguien lo hace, de forma inmediata todo el mundo que esté allí, incluido el camarero, pensará que es otro travesti borracho.

A ver si mañana me sale mejor, lo seguiré intentando.

6 de febrero de 2008

Hoy, nada más que un momentito.

He ido esta tarde al entierro de la sardina. Aunque no me sentía obligado -a pesar de que los niños me han preguntado varias veces si iba a ir-, me ha parecido que lo mismo resultaba interesante.

Además, como hoy hay partido -de fútbol, me encanta ver el fútbol por la tele-, venía pensando mientras volvía a casa que ya no me daba tiempo de escribir nada. Que no pasaba nada si hoy no escribía. Que dejara de machacarme de forma absurda con algo a lo que sólo me obligo yo. Que tampoco iba a pasar nada si veníais aquí y os encontrábais con el post de ayer.

Y también he pensando, finalmente, que lo mismo a alguien le daba por leer algún otro post, de algún otro mes. O algún otro blog.

No me hagáis caso. Son cosas mías.

Gracias. Hasta mañana.

5 de febrero de 2008

La demo

Oualid todavía habla con dificultad el español -aunque está mejorando mucho gracias a su maestra de Educación Compensatoria- y aún sigue dándome un abrazo por las mañanas...

Como no tiene asignatura de Religión -y debo quedarme con los alumnos que no dan esa asignatura-, casi siempre vamos a la sala de ordenadores. Al principio, sólo me pedía que buscara pájaros en Google. Ahora, sólo busca Presin Cach. Abre el explorer -casi todos los pc's están con el google como página de inicio, y los que no la tenían se la he puesto yo...-y escribe "presin cach". Luego diréis que soy yo el que está obsesionado con Presin Cach. La evolución lógica de los cuadernos Rubio -tengo pendiente un artículo sobre ellos- sería, en lugar de "mi mamá me mima", "Presin Cach". La Real Academia Española, o el Instituto Cervantes, deberían saber el problema que se les viene encima. Yo paso. Me he dado cuenta que, cuando los lunes pregunto qué han hecho el fin de semana, algunos mencionan ""presin cach" sólo por fastidiarme. Y -como reza un original slogan- yo no soy tonto.

La cuestión es que, -aunque no os lo creáis, porque ya estáis acostumbrados a leerme, y yo a escribiros, hay una cuestión desde el principio, aún no mencionada- el otro día, después de que prohibiera, una vez más, buscar algo que tuviera que ver con Presin Cach, se puso a jugar con mi programa. Hace días (o meses, no sé) os conté que el programa que hice para la empresa en la que trabajaba -y de la que me despidieron-, versionado para esta ocasión, se lo regalé a mis alumnos en Navidad. Ah, sí, fue hace meses. Oualid lo maneja muy bien. Sabe hacer varias páginas, sabe poner personajes, sabe poner bocadillos en los personajes y sabe escribir lo poco que sabe escribir, en el teclado, y ponerlo justo dentro del bocadillo. Y eso no se debe a la profesora de Educación Compensatoria, vamos, digo yo...

Julio, mi compañero de 5ºA -al que no le importa que le mencione- estaba el otro día en la sala de ordenadores. Le pregunté si le importaba que entráramos -él mismo hace una fotocopia, que imprime mensualmente y coloca en la puerta para que reservemos la sala. Y yo no lo hago nunca...- y me contestó amablemente que no, que entráramos.

Julio en un ordenador. Karim en otro. Oualid en otro. Y yo en otro, viendo si tengo algún comentario en mi blog...

Oualid:
- Profe -dirigiéndose a Julio-, ¿tú visto programa de Ángel?

Julio:
- No, ¿es ése?

Oualid:
- Sí, ven, yo enseño. Mola mucho, profe.

Y Oualid se ha puesto a hacer una demo de un ejecutable de flash. Y ha hecho una demo quetecagas. Yo, si fuera Julio, le hubiera preguntado cuánto vale el programa.

Es gratis.

4 de febrero de 2008

Si lo llego a saber

La descubrí muy pronto. Tenía 10 años -la edad de mis alumnos- y mi padre me compró en Decomisos un casete con el que podías grabar lo que quisieras. Tenía una especie de palanca -un joystick- para ir hacia adelante o hacia atrás en las cintas. Como no tenía tocadiscos, sólo podía grabar lo que estuviera escuchando en el momento. Y grabé de la tele mi primera canción (La mañana, de Albano). Luego, simplemente acercando el aparato al tocadiscos de mi prima Esther (acercándolo a la aguja, en lugar de acercarlo al altavoz), conseguí grabar todas las canciones de los grandes éxitos de Simon y Garfunkel (años después supe que Greatest Hits era eso).

Desde entonces, y hasta siempre, no he podido vivir sin ella. Desde entonces, y hasta siempre, he soñado que era una estrella. No ya una estrella del rock and roll -como soñaba Loquillo-, sino una estrella de la canción, a secas. Y cuando descubrí que además de aquello, había gente que escribía poemas -es decir, que tenían letra, pero letra de verdad- entonces mi pasión se convirtió en imprescindible. Como el oxígeno. Así empecé a interesarme por el inglés. Con Simon y Garfunkel, Cat Stevens, The Beatles... Años más tarde, a los 20, me dio por la canción de autor. Y aún no he parado. La canción de autor, como es un término que a cada uno le suena a una cosa distinta, es difícil aparentemente de definir. Pero a mí me parece fácil: es toda música cuya letra sea de calidad. De la calidad que yo quiera que tenga.

Y me enamoré y conseguí enamorar muchas veces recitando -de memoria, y aún lo hago- letras enteras de canciones. Y soñé que las creaba, que yo las cantaba. Que yo era Lluis Llach, Javier Krahe, Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, La Bullonera, James Taylor, Richard Cocciante, John Lennon, José Feliciano...

Y caí en la cuenta de lo importante que era recordar que alguien escribió "La estaca" - en catalán, una maravillosa lengua que me encantaría dominar-, o que "en la calle, codo a codo, somos mucho más que dos", o que "cuando tus días se vuelvan grises, me tenderé a tu lado como un puente sobre aguas turbulentas", o que "todo lo que necesitas es amor".

Si lo llego a saber, Óscar, hubiera puesto el interés en estudiar música que pusiste tú. No tocaría ahora como lo haces tú, pero tendría la inmensa satisfacción de haberlo intentado. A mi edad, lo único que puedo hacer es lamentarlo, y prever el futuro. Haré todo lo que pueda para que sepan lo que se pierden.

__________________
Ayer, domingo, salí disfrazado por los bares de El Tiemblo, junto con mis amigos. Son músicos. Han creado una banda, Stiercol Blues Band y el primer saxofonista -y el líder no declarado- es mi profesor de saxofón. Se llama Óscar, y es una estrella.

1 de febrero de 2008

El día internacional de la paz (II)

Fue el miércoles. Coloreado con témperas (nunca más....) y con un espacio para que, el que quiera, de todo el cole, ponga su nombre si está a favor de la paz. Aún queda sitio para muchos nombres. ¿Por qué no os pasáis por el cole?

Os lo pongo yo aquí para los que no podáis. También podéis firmar.

31 de enero de 2008

Los informáticos

Los de Blogger, por fin, han tenido a bien devolverme las herramientas de edición html que me habían desaparecido del Safari. Hasta ahora, los links, las cursivas, las negritas y las imágenes las he tenido que poner a mano, desempolvando los tags de html de hace años.


(Toma párrafo. ¿Para quién escribiré yo esto?)

Esta semana me saludó al entrar a clase la madre de uno de mis alumnos. Muy simpática -no lo diría aquí si no fuese así- me dijo que estaba muy contenta de que su hijo diese clases de computación en el colegio. Y que le encantaba El Correo de Cadalso. (otra "anónima" me ha comentado hoy que cuándo sale el próximo número, y eso me encanta a mí).

Yo no sé si todos los padres (todas las madres y padres) valoran lo importante que es conocer el manejo básico de un ordenador (o de una computadora, como se dice más acertadamente en Perú). Saber navegar por internet. Saber enviar y recibir correo electrónico. Afortunadamente, el 90% de mi clase tiene ordenador en casa (y videoconsola...). Y creo que la mayoría de los padres sí lo valoran, aunque no todos pueden ayudar a sus hijos en eso.

Cuando, hace muchos años, me dedicaba a hacer demos de los programas que hacíamos en Anaya, teníamos tipificados una serie de perfiles de usuario. Uno de los más comunes era el Homo Novatus. El miedo inicial al ratón. Algunos decían que no se sentían capaces de ponerse a usarlo, "no fuera que se estropeara algo". "Los ordenadores no son para mí", o el consabido "yo no soy de maquinitas". Eran los tiempos del "Fatal Error" que, escrito así, la verdad, daba una impresión fatal (culpa de Bill Gates).

Aunque ya ha llovido (pero poco) desde entonces, no todos hemos tenido oportunidad de acercarnos a ellos, a los ordenadores digo. Ahora, quizá, se da otro fenómeno. El hecho de no saber manejarlos empieza a resultar incómodo: hay mucha gente que sabe (o dice que sabe) usarlos. Yo sigo pensando que hay que atreverse. Sin que te vea nadie. Sin que nadie sepa que estás escribiendo "Google" en Google, para ver qué pasa. La tele es un rollo. Y no hay mucho tiempo entre semana. Y si Fulanito lo sabe (o dice que sabe), yo también. 

Yo admito, y lo he dicho siempre, que lo peor de la informática ha estado siempre ahí, en los que se hacían llamar informáticos. Al principio, era sólo una cuestión de poder. El informático de la empresa era el guardián de las llaves. Pero llegó alguien.... y dijo que de eso nada. Que para ver lo que había dentro del ordenador no se debería escribir eso tan raro. Que tenía que ser... como el escritorio que tienes delante (debajo de tu ordenador. Me refiero al escritorio normal). Y que seguramente, en el suelo (izquierda o derecha, como queráis), tendrías una papelera. Etc, etc.

Ya sé que a pesar de todo, debería ser aún mucho más fácil (eso es lo que siempre me ha apasionado más, el diseño user-friendly), y que no tendría que haber tantas marcas y tantos tipos. (Culpa de Bill Gates). Pero es lo que hay. (Ya me han preguntado cuatro alumnos que les diga "de qué marca es mi ordenador..."). Lo más importante es comprarlo. Lo llevo a casa -mejor que me lo instalen-, y luego yo solo me pongo. Si no soy capaz, no voy a hacer ridículo. Nadie lo va a saber.

No sólo es importante. Es divertido.

29 de enero de 2008

No tengo agua potable

Vamos a ver si lo explico bien, porque no se trata de una reivindicación, ni una queja, ni siquiera un lamentooooo.

No sé a vosotros, pero a mí siempre me ha parecido que, en lo de los horóscopos, es verdad que los piscis somos parecidos. Aunque no sé cómo deben ser los demás signos... Me llamo Mújol, y es un pez... No es que esté muy orgulloso de cómo somos los piscis -a veces, hasta insoportables con nosotros mismos-, pero creo, sincera y honestamente, en que por nacer en una determinada época del año, los seres humanos tenemos un componente genético -la ROM- común. Un elemento común más allá de nuestra propia madre. (Materia más que suficiente para una asignatura de religión).

Cada uno cree en lo que cree (no conozco una máxima mejor), y yo creo en eso.

Os pongo una foto del pantano del Burguillo, que es lo que estoy viendo ahora mismo desde mi ventana (En La Aventura Educativa, una web, les pedía a los niños que nos enviaran por email una foto de lo que veían a través de la ventana. Me acabo de dar cuenta que vuelvo a hacer lo mismo, pero al revés...). No lo hago por presumir, porque la vista es inmensa, pero la casa modesta, sin agua potable.

Lo hago porque cada vez que lo miro -lo miro cada 10 minutos- está más bajo. Y creo, también, que sabría responder a la pregunta típica de Magisterio "¿Qué es enseñar?", con muchas respuestas. Pero diría, sin temor a equivocarme, que enseñar es prever el futuro. O intentarlo, al menos. Tenemos muy poca agua. Que no se trata del petróleo. Que estoy hablando del agua. Para que aprendamos todos, ¿no es algo como venido del cielo poder abrir el grifo y beber?

Ni Lengua, ni Cono, ni Mates, ni Reli. El agua.

Carnavales

Nosotros no tenemos fiesta la semana que viene, en Carnaval. Los del pueblo de al lado, sí. Nosotros estamos justo en el límite de la provincia gobernada por -vaya nombre- Esperanza. Los del pueblo de al lado, no. Yo nunca he vivido intensamente el carnaval, siempre he creído que eso era para los gaditanos -cantando canciones con letrillas cómicas y moviendo mucho los brazos-, los canarios y los brasileños.

El otro día tuvimos una reunión todos los de Primaria, para preparar los carnavales. Como no quiero ser el único al que se le deben explicar las cosas, estuve callado, pero no entendía nada. En el cole hay ya una tradición, y la tradición se respeta. Se le pidió a Juanjo que, un año más, escribiera, fotocopiara y repartiera las "consignas". Las consignas son una serie de recomendaciones que se deben seguir para el lunes, martes y miércoles de la semana que viene. El lunes, debemos llevar algo puesto en el cuello (corbatas, pañuelos, pajaritas, etc.). El martes hemos de ir con los pantalones dentro de los calcetines, y el miércoles con algo puesto en la cabeza (yo ya sé lo que me pondré el miércoles...).

Me gustaría poner aquí todo lo que ha escrito Juanjo para este año, pero no le he pedido permiso. El texto, ya repartido a todos los niños del cole (atención, madres), empieza así:

"Cuando llegan estas fechas...
nosotros lo celebramos.
Aunque no haya vacaciones
y aunque diga el calendario
que no es fiesta de guardar
(y sigamos trabajando)
el Carnaval siempre es fiesta
en el cole de Cadalso..."

(Juanjo)

No se me ocurre mejor estrategia para mantener una tradición. Aunque no haya fiesta en Cadalso, y en El Tiemblo sí.

¡Viva el Carnaval!

28 de enero de 2008

Hoy no hay post

(Es fiesta)

Nunca lo he hecho, porque nunca hasta ahora me ha parecido suficientemente interesante. Pero no sólo tiene que ver con mi profesión. Es una de las piezas más geniales que ha tenido la televisión en mucho tiempo. El otro día os hablé de la tele, y de la profesión de periodista. A esta gente, que la vi por primera vez en internet, ya no sé a qué hora lo ponen en la tele, los he vuelto a ver aquí, en internet.

Donde deben estar.

Echad un vistazo a esto:

Muchachada Nui. La educación.

25 de enero de 2008

El día del maestro

(Para los que no hayan podido evitar ver la foto antes de leer esto: Sí, el del centro -de los chichooos-, el más alto, soy yo. El maestro. Ésta es la pinta que llevamos los maestros de la escuela pública en nuestros días. No sé adónde vamos a ir a parar.)

A vosotros no os lo he contado -porque no tiene nada que ver con el tema de este blog, si es que tiene un tema-, pero a mis alumnos sí. Les dije -hace tiempo, es alucinante pensar cómo les funciona la memoria- que me gustaría tener pelo. Que me quedé calvo cuando era muy joven (la lenta agonía comenzó a los 18 años), y que si tuviera pelo, lo llevaría largo. Que me gustan mucho las rastas (conocen la palabra, tranquilos. No saben qué es "autótrofo" pero "rastas" sí). Pero que suponía que sería muy laborioso lavárselo todos los días.

Y que yo creía que me quedé calvo porque siempre he ido en moto a trabajar. Porque, desde los 14 años, hasta ahora, siempre he ido en moto al colegio. Y que el uso del casco durante tanto tiempo me fue dejando calvo. Patético argumento, que se lo digan a Valentino Rossi.

Esta mañana. Aún faltan 15 minutos para que suene el timbre. Normalmente no aparece ningún alumno por el cole hasta menos 10.

La jefa de estudios:
- Venga, Ángel, sal a la fila.

¿Qué? ¿A la fila? Pero si no hay nadie.

(Una vez más, me olvido de que es mi jefa pero no, no tanto, y me acojono -va a ser verdad que no sé escribir sin palabrotas-. Me acuerdo del post del castigo, y temo que haya pasado algo.

Pero... ¿es que pasa algo?

- No! ¡Qué va! ¡Es que estas son cosas de nuestro pueblo!.

(más "preocupado" aún:)

¿Qué cosas?

-Sal a la fila y lo verás. Anda, tranquilo.

(Veo que sonríe, y me tranquilizo. Los niños están dejándome un regalo sobre la mesa. Y pegando un cartel en la pizarra que dice "Felicidades". Hace tiempo que cuando entraba en clase, me decían que esperara un poquito, que tenían que "hablar de algo...". Entro y están todos "escondidos" detrás de la puerta.)

Todos:
¡¡¡¡FELICIDADES!!!!!!

(Palabras de agradecimiento, bla, bla, bla, y veo que no hay un paquete. Hay cuatro paquetes muy bien envueltos. Quiero decir, envueltos por un adulto. No voy a decir aquí lo que me han regalado. Eso queda entre ellos y yo. Los de la clase.)

Pero, claro, me he puesto la peluca. Y, una vez bien colocada, me he apartado de los ojos el pelo, en un gesto que he visto millones de veces. Millones.

Sí, ¿perdonáis? Es que, de verdad, con estos pelos...

Y se han partido de risa, claro.

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Madres y padres: muchas gracias. Con un sólo regalo hubiera sido más que suficiente.

24 de enero de 2008

¿Cuántos comentarios?

Llevo pensando hace días hablaros de algo, pero no sé cómo contarlo exactamente. (Básicamente, esa es la diferencia entre un escritor y yo). Pero creo que hoy lo voy a intentar. El artículo de ayer, y los comentarios que ha tenido, me hacen pensar que debo contarlo de una vez. No pasa nada por contarlo.

Desde que empecé a escribir este blog me he preguntado siempre quien leerá esto. Además de los amigos, que espero siempre que lo lean, ¿quién leerá esto?. A mí me gustaría que el que lo leyera, pasara un buen rato. No sé, que su lectura produjera algún tipo de emoción, aunque no importe si debe ser emocionante. Por otra parte, al poco tiempo de volver al cole, y de seguir cada día escribiendo, pensé que quizá fuera algo útil -además- para futuros maestros. Claro, son dos cosas muy difíciles, emocionar y ser útil -algo parecido, se me ocurre, a Capello con el cerebro de Zidane-.

Y, aunque me lo repite siempre mi mujer, no puedo parar de pensar que si mi artículo no genera comentarios, no emociona a nadie, ni es útil para nadie. Tengo un video -que no os voy a enseñar- que sí es emocionante. He cogido el mac, y he grabado con su cámara a mis alumnos cantando All we are saying is give peace a chance. Un gran documento gráfico.

Si para que haya más comentarios, tengo que seguir contando cosas que, aunque auténticas, no producen emoción, ni son útiles, prefiero que nadie me comente nada. Voy a seguir escribiendo, con comentarios o no, hasta el último día del curso. Luego ya veré qué hago con todo esto. Lo mismo, nada.

No sé si lo he contado bien.

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El otro día escribí un comentario como Anónimo. En mi propio blog.

Acaba de leer esto mi mujer y me ha dicho "Otra vez con lo mismo, ¿pero qué mas da?, tú escribe..."

23 de enero de 2008

Mi clase, castigada

Sí, esta mañana toda la clase se ha quedado sin recreo, pero no he sido yo quien ha impuesto el castigo. Yo estaba dando inglés en la clase de al lado, en 6º (los de sexto...)

El asunto ha sido así:

(espero contarlo bien, porque me consta que hay madres y padres de alumnos que leen mi blog, y también mis compañeros de trabajo)

Al comenzar la mañana, ya he contado que salimos al patio a buscarlos, donde se supone que hacen fila (y también os he contado que lo de la fila no lo han visto ni en pintura). He salido, junto con otra compañera, y he entrado en clase con los de sexto. Hoy tenía dos horas seguidas con ellos -I don't like wednesdays-. Cuando he terminado, he entrado en mi clase, y me he enterado de lo que había pasado. Según parece, la profesora que tenía clase con los míos no ha podido acudir. Un grupo -sólo diré un grupo, aunque mentiría si dijera que no sé quiénes- quería salir a avisarme de que estaban solos. Otro grupo -también mentiría si dijera que no sé quienes- ha convencido a todos de que no dijeran nada. Se han organizado para no hacer ruido, y así no llamar la atención de ningún profesor. Lo más paradójico, al menos para mí, es que no han estado alborotando. Unos se han puesto a terminar los deberes, y otros a charlar, pero teniendo cuidado de no elevar el tono de voz para no ser descubiertos. La jefa de estudios, junto con la directora, han decidido imponerles a todos el castigo: todos sin recreo.

Y hay varias cosas ciertas.

La primera, que no me he opuesto al castigo. No lo he hecho porque, después de pasar tantos años en la empresa privada, creo que mi cerebro está tan acostumbrado a acatar las decisiones que ni siquiera es capaz de reflexionar un momento ante una situación así. Y no lo he hecho porque, tratándose de una infracción leve -aunque no quiero ni imaginarme qué hubiera ocurrido si hay un accidente-, la pena impuesta no era exagerada (los espabilados han aprovechado el tiempo para hacer los deberes). Pero no cuento esto para justificarme. Lo cuento para...lo cuento porque hace tiempo que me dije a mí mismo que contaría aquí lo que me pasara en el cole. Y esto es lo que me ha pasado hoy.

Entre el grupo de alumnos que querían avisarme, el castigo les ha parecido un acto injusto. Y lo ha sido. Sólo se me ha ocurrido decirles que la próxima vez no se dejen llevar por las opiniones de otros. Que si tienen un criterio propio -y lo tenían- lo mantengan. Pero me temo que esta experiencia, la de sentirse tratados de forma injusta, por una decisión de grupo, no será la última vez que la sientan.

No sé si era la mejor forma de aprenderlo. Hay cosas que se aprenden. Otras se enseñan.

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Perdón, estoy pensando... voy a imprimir esto, y mañana lo leo en clase.
NO TENGO CONEXIÓN A INTERNET. ¡Y LO NECESITO PARA TRABAJAR!

22 de enero de 2008

El día internacional de la paz

Hace unos días tuvimos un claustro para hablar, entre otros temas, del día internacional de la paz. La directora nos pidió que fuéramos pensando en hacer algo. Yo, que soy de mente limitada, cuando pienso en hacer algo por la paz, pienso en John Lennon. Ya sé que podría pensar en otras muchas personas, pero siempre pienso en él. Pienso en él más a menudo de lo que soy capaz de explicar, así que esta mañana me he visto a mí mismo hablando de la vida de dos personas. Una, porque venía en el guión, otra, porque no me han dado guión.

...y escribió este poema, Nanas de la Cebolla, en la cárcel, sin poder ver a su hijo. Lo único que sabía es que sólo tenían cebollas para comer... Ya os he contado muchas veces que leer poesía es distinto que leer prosa. Debemos tratar de sentir en cada verso lo que el poeta quiso decir....

...... y el general Franco declara concluida la guerra. Miguel intenta escaparse a Portugal, pero se lo impide la policía y es condenado a la pena de muerte...

Uno de ellos:
¿El General Franco?

(Paro de leer -una biografía que he sacado de internet, me preparo las clases...-. Lo miro, espero que diga algo, y como no dice nada pregunto:

Sí, el general Franco. ¿Por qué lo preguntas? ¿Sabes quién era?

- No, pero me suena. ¿Quién era?

Un dictador que hubo en España. ¿Sabéis lo que es un dictador?

Espero... y veo que nadie lo sabe, no hay respuestas coherentes...

Otro de ellos:
- Sí, uno de Presin cach, ja,ja,ja.

Los demás:
- Ja,ja,ja, Presin cach, profe, ha dicho presin cach, regáñale, claro a él no y a mí sí, ¿no?, Etc, etc....

Un dictador es alguien que piensa que sólo él tiene la razón. Que él manda porque lo dice él. (que es el que manda)

Y por su culpa murieron o tuvieron que escapar de España muchos magníficos poetas, como fue Miguel Hernández.

(Saco el itunes, y busco... cebolla... y ahí está.. Escuchamos la versión de Serrat con un silencio y una atención tan inauditas -al menos en mi clase- que empiezo a pensar que sienten esa infinita tristeza. Suena el timbre -justo a tiempo, jejeje,( y sin reloj)- y me voy a... ya lo deberíais saber... a 5ºA a dar inglés.

Vuelvo después. Y vuelvo a abrir el mac. Las stikies: recordar lo del mono de trabajo para muñeco de carnaval, recordar lo del mural de la paz...)

A ver, antes de que se me olvide. Vamos a hacer un mural para el Día Internacional de la Paz. Mirad, es éste (giro mi mac, para que vean un diseño que he preparado... con el mac. Hay una cita de Lennon y un dibujo de su cara, con tres rasgos. Perfecto para dibujar y colorear).

John Lennon era músico. Y cuando era muy joven, formó un grupo...

(Vale. Lo admito. Sé que no debería ser así. Soy capaz de contar la biografía de John Lennon a mis alumnos sin leer nada. Y la de Miguel Hernández prefiero tenerla preparada. ¿Quién es perfecto?)

...y la gente joven se pasaba la noche entera protestando, todos cantando "Todo lo que decimos es dad una oportunidad a la paz....

Y escribo en el itunes... "peace".

Nos hemos puesto a cantarla. Estábamos en clase de inglés. No nos ha salido mal, pero mañana la pongo otra vez.

OOOL, UI ARSEEEEE IIIIN, IS GUIF PIS A CHANS

21 de enero de 2008

El intérprete (II)

Hace unos días os hablé de que me sentía orgulloso de tener en mi clase a un alumno que me hacía de intérprete con las madres árabes -también tienen padres, pero no aparecen por el colegio, como los españoles-. Contaba en aquella (mira por dónde, voy a poner aquí un link, aunque lo tenga que hacer a mano) ocasión que me ayudaba con otros alumnos.

La conversación, en aquel momento, fue así:

(El momento de repartir las notas, justo antes de las vacaciones de Navidad. Yo dentro de la clase, y saliendo de vez en cuando para recibir a la siguiente madre. Más o menos como una consulta en un ambulatorio, pero sin médico.)

Karim, ven aquí. Ayúdame. Dile a la madre de Oualid que debe leer todo esto en las vacaciones. Y hacer más cuentas, con restas y sumas "llevando". (Supongo que sabéis lo que son sumas y restas llevando,¿no?. Hummm...) Dile que no trabaja nada, y que debe poner más interés. Si no hace nada no terminará de aprender a leer.

Karim (en su perfecto árabe, habla con la mujer). La mujer asiente, me sonríe, y me dice "gracias".

Yo asiento, sonrío, y digo:

De nada. Feliz Navidad.

(Inmediatamente me doy cuenta de que -una vez más- he metido la pata. Ellos no celebran la navidad.)

Me voy a casa contento, deseando contaros que tengo un intérprete en clase, y que estoy muy orgulloso de él. Y os lo cuento.

Hoy me ha pasado esto:

... así que, como véis, mentir no conduce a nada. Sólo a complicarse la vida tontamente, porque la mentira se hará cada vez más gorda, como una enorme bola de nieve. ¿Sabéis a qué le llamamos "efecto bola de nieve"...?

Karim:
- Profe.

¿Qué pasa, Karim? ¿Me estás escuchando?

- Sí, profe, es que yo te mentí.

¿Que me mentiste? ¿Cuándo?

- ¿Te acuerdas el otro día, cuando me pediste que dijera a la madre de Oualid que no trabajaba?

Sí, ¿por?

(Mirándome con una sonrisa enorme, con el mismo sentimiento de culpa que tendría una bacteria)

- Le dije que todo iba bien.

¿Y por qué hiciste eso? ¿Por qué me engañaste?

- Porque así Oualid podría jugar. Si le decía eso, lo iban a castigar sin salir.

En fin. Oualid, aquí tienes un amigo. Y aquí a un maestro que se las da de listo, y -como casi siempre- se las dan todas en el mismo carrillo.

¿Vosotros fuistes así de crueles con vuestros maestros y maestras? Yo sí.

16 de enero de 2008

Se ofrece programa de televisión

No voy aquí a debatir sobre la programación en televisión -en todas las televisiones, e incluyo de manera manifiesta y lamentable a la de pago-. No voy a lamentarme porque sólo juegan al Presin cach en la plei, porque sólo juegan al Presin cach en el patio, porque sólo juegan al Presin cach cuando salgo de clase, porque los pocos que juegan a los cromos... lo hacen con la colección de Presin Cach -una serie de fotos de tíos como salidos de las revistas de culturismo-erótico. Sí, amigos, de los cuadernos Rubio a Presin Cach. De los cromos de Puskas, Di Stefano y Gento -tengo un par de ellos firmados- a los cromos éstos. Pero no voy, como digo, a lamentarme. Tampoco voy a sacar el tema aquí de que la gente dice que ve los documentales de la dos, y miente; están viendo la mierda esa incalificable. Yo sí veo los documentales de la dos, pero sólo por una cosa: lo demás no lo quiero ver. Ni un segundo. Y como no quiero debatir, o limitarme a decir que la tele es una mierda, que perjudica mi trabajo, que me lo pone muy difícil sin necesidad, lo que voy a hacer es ofrecerme. Aquí, en mi blog, que es gratis.

SE OFRECE UN PROGRAMA DE TELEVISIÓN

- Precio:
Mi suedo, el actual. El de funcionario del Ministerio de Educación con 1 trienio.

- Público Objetivo:
Niños de entre 7 y 12 años. Mayores entre 65 y 90 años. Dos franjas. ¿A que empieza a interesar? Eh?. Dos franjas de edad... al mismo tiempo.

- Contenidos:

1 Pequeñas piezas sobre funciones básicas del ordenador. Cómo encender, apagar, reiniciar. Fundamentos básicos del sistema operativo. Si quieren saber de qué sistema operativo, es que no saben de sistemas operativos, así que eso déjenmelo a mí. Yo sería el director del programa. Y, si quieren, por el mismo precio, el presentador. No será tan difícil. Lo mismo que hago en clase, pero todos callados.

2 Internet. Cómo funciona. Pero cómo funciona de verdad. Explicándolo bien. Como me lo explicaban a mí aquellos oradores americanos y finlandeses de los primeros congresos. Hablando, por ejemplo, de cómo todos los trocitos se ponen en fila... y salen disparados por la mejor ruta (sin mencionar que eso es el TCP/IP). Manejo básico del navegador. (Me serviría el de Unix).

3 Experiencias
Documentales y conexión en vivo -vía internet-, de cualquier experiencia significativa que esté teniendo lugar. Y hay muchos ejemplos. Y tenemos una lengua maravillosa para viajar por internet a maravillosos y lejanos países, que ni sabemos dónde están, pero podemos hablar con ellos. Del Kun Agüero, o de lo que queramos.

4 Haciendo los deberes
Sí, eso. 20 minutos de programa para ayudar a hacer los deberes. Chat, foro, lista de enlaces de sitios de consulta, lista de enlaces de ocio, consulta a un profe, etc, etc.

Y muchas más cosas que, ya me comprenderán ustedes perfectamente, me reservo. Tonto, lo que se dice extremadamente tonto, no soy.

Si están interesados, escríbanme un comentario en esta entrada. Me pondré en contacto con ustedes. Además, si aceptan, aquí va lo mejor de todo: lo tengo hecho. Todo el programa. Pero se me perdió para siempre. Se llamaba La Aventura Educativa, y era una web.

¿Os imagináis -a vosotros os digo, que el anuncio ya ha terminado- que me llamara alguien? Lo volvería a hacer desde el principio. Y además, encantado.

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Hija, tienes que aguantar en Globomedia. Ya sé que te explotan. Sé a qué hora llegas a tu casa. Y sé que cada vez que el programa pierde audiencia, el programa se acaba y te despiden. Te despiden. Sé que no tenéis sindicato, ni casi comité de empresa. Y sé que -lo peor de todo, con mucho- no te gusta el trabajo que haces. Pero sé también que no reniegas de tu profesión. La de periodista. Y sé el daño que la televisión está haciendo a tu profesión (y también a la mía). Ojalá algún día te dejen trabajar en algo en lo que creas. Ojalá tengas oportunidad algún día de sentir eso. Aunque, como te conozco, sé que te volverías loca. Como yo.

15 de enero de 2008

Un invento de mi madre

Estas navidades le he regalado a mi madre mi blog impreso. Todo, desde la primera entrada hasta la última, antes de las vacaciones. Le gustó mucho -lo leyó entero de una sentada- pero me dijo algo que me sorprendió. Me dijo que le gustaba aún más la primera parte, la de antes de volver a trabajar como maestro. Me sorprendió porque pensé que justo esa parte era la que le resultaría más aburrida, y que entendería pocas cosas de lo que yo comentaba. De hecho, aunque me tomé la molestia de imprimirlo todo, estuve a punto de darle sólo a partir de volver de maestro. Pero uno nunca sabe lo que piensan los demás sobre lo que escribes. Aunque sea tu propia madre.

Tengo un alumno que es un auténtico desastre. Ya os he hablado de él -aunque sin mencionar su nombre real, como hago siempre-. El día que no se le olvida el libro, se le olvida el cuaderno. O el lápiz. O el saca. O la goma. Tiene mote, y se llama igual que yo...

Cuando era pequeño, -me llamo Mújol, no Abuelo Cebolleta-, mi madre estaba desesperada. Yo era más pequeño que mi alumno, pero igual de desastre. Además, en aquellos años de tardoposguerra -Grupo Escolar General Moscardó, Usera-, el presupuesto para material escolar era muy reducido (aunque a mí nunca me faltó nada). Pero mi madre tenía que comprarme un lápiz prácticamente cada día: se me perdía. Salía de clase sin el lápiz, y en la mayoría de las ocasiones sin la cartera. Entonces, en un momento brillante, como muchos de los que ha tenido en su vida, inventó algo. Me cosió una goma elástica -de esas que antes llevaban los calzoncillos y las faldas- al lápiz, con una muesca que hizo con una navaja. Y cosió otra goma a la goma, a la de borrar. Los extremos de ambas gomas los cosió a su vez a cada bolsillo del babi. Yo sólo tenía que coger el lápiz, que iba colgando, y escribir. Y si necesitaba la goma, ahí la tenía siempre, delante de mí. Luego, sin darme cuenta, abría la mano, pero nunca Newton pudo conmigo, gracias a aquel invento. La fuerza de la gravedad, una auténtica molestia, no me afectaba, gracias a mi madre. El lápiz y la goma no se caían.

No cuento esto para que mi alumno lo haga -es demasiado mayor para eso-. Sólo lo cuento para ver si a mi madre le gusta más este artículo. Aunque no pudo estudiar, es una auténtica profesional de la lectura.

14 de enero de 2008

Más sobre la teoría de los ciclos

Como sabéis, -lo sabéis porque leéis este blog- este año he vuelto al colegio después de un largo paréntesis. Un período de unos veinte años, encerrados entre mis primeros años de maestro y el actual. Aunque no lo dejé del todo; me gusta pensar que lo dejé porque quería una clase más grande, con más alumnos, y con más medios. Y cuando ya estaba trabajando en ello, llegó internet, y me volví más loco aún. Diseñé y dirigí una web para niños y niñas hispanohablantes (La Aventura Educativa, 1º Premio de la Asociación de Internautas del año, 2.000). Se me ocurrió decir que debería ser gratis. A un tal Pep Vallés (no me da la gana ponerle el link) se le ocurrió pedirle a Telefónica muchos millones por su página. Y se los dieron.
De acuerdo, yo voy de Steve Jobs y el Vallés ése de Bill Gates. Sólo que Steve Jobs es rico, y yo no. Además -lo más importante-, es que Steve Jobs es un genio. Y yo no.

Ahora he vuelto. Y tengo intención de seguir así, hasta que se me permita. Pero no lo hago, y os hablo muy sinceramente, porque no me haya quedado más remedio. De acuerdo que últimamente andaba más desmotivado. Terminé en una mierda de empresa dedicada a copiar y vender libros para sacarse el carné -carné, Mariano- de conducir. Allí creé un programa para profesores de autoescuelas. Y cuando ya no me necesitaban para más cosas, me despidieron. Y me hicieron un inmenso favor. No lo saben, -y me da igual, claro-, pero me hicieron un inmenso favor. Y los amigos que me conocen lo saben. (Lo saben y me leen, porque son mis amigos). Estoy muy contento de volver, a pesar de que recuerdo muchas veces aquellos años en Anaya, con American Express -como Sabina- y asistiendo a congresos en Europa y Estados Unidos. La escuela, -lamentablemente- no ha cambiado tanto. Y lo digo porque ya fui funcionario.

Bueno, al parecer, dado que se me ha permitido volver, quizá debería decir que técnicamente, siempre he sido funcionario. Desde que terminé Magisterio.

Aún tengo que prepararme las clases todos los días, pero.. en fin... cada vez las preparo menos. Pero porque ya he cogido ritmo, no porque no me guste currar. Mi clase es complicada, pero nunca olvidaré -en toda mi vida- mi primer destino en el Pan Bendito. Yo fui a hacer una sustitución, una baja por crisis de ansiedad . Y el director me miró, y me dijo:

- Una última cosa, Ángel. Déjame que te guarde ese bolígrafo que llevas, luego al salir te lo doy.

Temía que los alumnos me lo robaran. Como yo soy de inglés, en vez de llamarlo Pan Bendito, siempre me gustó llamarlo Holly Bread. Así se debería llamar la estación (de metro, porque ahora tiene metro. Fijaos si soy mayor).

Estuve un año allí. Y un compañero que se llamaba Miguel Ángel y yo curramos como nunca. Y conseguimos que aquel grupo de niños y niñas del barrio más terrible de Madrid fuera haciendo un karaoke de Jesucristo Superstar por otros colegios. Una gira de los niños más desarrapados.

Así que, Diego -ahora que no me lees- no vas a poder conmigo. Quizá no lo consiga contigo, pero no te olvides, quizá lo consiga con tus hijos. Así de cabrones somos los maestros.


Este fin de semana, he estado con mi hijo. Estudia el cuarto año de Físicas, en la Universidad Complutense. Es universitario. Y sabe mucho más que yo de todo (no estoy traumatizado, porque ya me pasó con mi hija). Y el otro día, en clase, me pasó esto:

¡Educación Física! ¡¡Estoy harto de decirlo!! NO SE DICE "TENEMOS FÍSICA", SE DICE " E - DU - CA - CIÓN FÍSICA!!!"

Una de ellas:
- Valeee, profeee, qué pesao. Pues es como Cono, que no decimos siempre Conocimiento del Medio.

Otra de ellas -su amiguita...:-
- Es verdad, profe. Y Mates, que no decimos Matemáticas.

Pero no es lo mismo. Física es otra cosa. Es una ciencia. Mi hijo está estudiando la carrera de Física en la universidad.

Otro de ellos:
- ¿Y ahí qué se estudia, profe?

En fin. Después de una breve explicación, he acabado pensando que sería un sueño para mí que algún día mi hijo viniera a explicarles qué se estudia en Física. Porque yo sólo he visto unos apuntes así en la peli esa del tío que se volvió loco. Sí, esa de -bueno ahora no me acuerdo, ¿no os digo que soy mayor?-

Se lo he comentado a mi hijo, y me ha dicho que por qué no. Que algún día.

¿Más sobre la teoría de los ciclos?

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Este artículo está dedicado a todos aquellos que me llamáis Abuelo Cebolleta. Me llamo Mújol. MÚ - JOL. Es un pez.

10 de enero de 2008

La importancia de los medios

Esta mañana, mientras conducía mi moto hacia el colegio, iba pensando en los temas que podría proponer para el próximo número de El Correo de Cadalso. Iba pensando que deberían ser temas que provocaran el interés no sólo de mis alumnos, sino de sus padres, familiares o de cualquier otra persona que viva en el pueblo; por algo a nuestro periódico le pusimos ese nombre. Si analizamos lo que han escrito hasta ahora, el artículo que más comentarios obtuvo -con diferencia- fue aquel que titularon "Injusticias", y que hablaba sobre la situación de la desaparición de los columpios en el patio de recreo. Aunque todos los demás artículos son también muy interesantes -siempre decimos en clase que es el mejor periódico del mundo-, está claro que si consigo dar con temas de ámbito local, el interés será mayor, y atraerá a otros colectivos: otros alumnos y profesores del cole, familiares y... quizá... tal vez... hasta consiga que las autoridades tengan interés en esta publicación. Cualquier político con un mínimo de sentido común sabe lo importante que es la prensa...

Al terminar las clases, le he preguntado a Ana, la profesora de música (una compañera a la que agradezco desde aquí su interés en colaborar) si sería posible que el alcalde viniera a nuestra clase, y poder entrevistarle para El Correo de Cadalso. Aunque lo he preguntado sin ninguna esperanza, Ana ha bajado inmediatamente a dirección, y le ha llamado por teléfono.

-Ana:
Ángel, he hablado con el alcalde. Me ha dicho que sí, que le llames el lunes y quedáis para la semana que viene.

Pero... ¿hablas en serio?

-Ana:
Pues claro. Le he explicado el tema, y sólo me ha preguntado la edad de los niños. Me ha dicho que le llames, y que tan sólo tienes que quedar el día que os venga bien.

Ahora, tengo que preparar la entrevista. Sí, son mis alumnos los que redactarán las preguntas, pero... les echaré una mano, ¿no?

9 de enero de 2008

El corroncho

Durante las cortas vacaciones he estado tratando de conseguir un aro para jugar (en Aragón, la palabra correcta es corroncho). Se trata de un juguete muy antiguo, muy difícil de ver hoy en día, a no ser que tengas la oportunidad de asistir a alguna jornada de juegos infantiles tradicionales. Aunque los he visto -y creo que sabría cómo manejarlos-, no he tenido tiempo de conseguir uno. El herrero del pueblo donde pasé mis vacaciones no tuvo tiempo de construirlo, aunque me hablaron de una tienda en Zaragoza donde quizá los vendan. Como sabéis, Zaragoza me pilla muy lejos, y he pensado que quizá se produzca el milagro de que alguno de vosotros me pueda ayudar a conseguirlo -por un precio razonable, claro-. La idea es intentarlo en el recreo. Ya os he comentado que el patio está sobre una pequeña ladera, por lo que es muy difícil practicar deportes que requieran un suelo llano, como el fútbol, el baloncesto, el voleibol, etc. Afortunadamente, algunos niños aún juegan a las canicas y a los cromos, y algunas niñas a la comba; por eso pensé que un aro sería perfecto. Un juguete barato, divertido, y con el que haces ejercicio. "Para nosotros, un corroncho era como ir en coche", me contaba uno de los viejos de Luesia.

Incluso Renoir, que no era de por aquí, también los conoció.

8 de enero de 2008

Mi cartera

Dije que volvería el 9 de enero. Pues no. Vuelvo hoy, ya ha habido cole.

No tenían ganas de verme, ni mucho menos de volver al colegio. Yo sí. Yo tenía ganas de verles, y de volver a escribiros.

Según lo que hemos estado comentando hoy, y aunque el gordo de rojo cada año gane más posiciones, sus Majestades los Reyes Magos siguen ganando. Pero por poco.

Les dije que durante las vacaciones escribieran un diario. Me preguntaron que cómo se hacía eso. Hoy los he recogido. Todos empiezan todos los días con "Me he levantado, me he vestido y he desayunado". Todos.

Les dije que leyeran y usaran menos tiempo la plei. Todos han pedido -y conseguido- juegos nuevos para la plei (PlaySation2, 3, PSP, Wii, Nintendo DS, etc. Al menos no hay ninguna de Microsoft, jejeje). En el 90% de los casos, juegos estupendos para desarrollar las capacidades, habilidades y destrezas de disparar, dar puñetazos, patadas, o conducir vehículos a toda velocidad. El juego que les regalé yo -y que no sirve para desarrollar ningunas de esas cosas-, aunque les ha gustado, lo han usado poco. "Es que, claro, mola mucho más la plei, profe".

Me han preguntado a mí lo que me habían echado los reyes. Y les he enseñado mi cartera nueva. Tenía muchas ganas de estrenarla. Me cabe el mac perfectamente, como hecho a la medida. Y además, huecos para los libros, los exámenes, el boli rojo, el boli azul y el portaminas. Y otro hueco exacto para CD's. Y además con un broche automático, muy cómodo para los cambios de clase. Me encanta.