7 de febrero de 2008

El bar de Cadalso

Desde hace un tiempo, todos los días voy a tomar un café a un bar del pueblo, cerca del colegio. Siempre he tenido la costumbre de llegar muy pronto a trabajar, ya fuera en la oficina -como he estado haciendo hasta hace menos de un año-, o, como ahora, en el colegio. Al principio de curso no lo hacía, me limitaba a saludar al conserje -que a esa hora tan temprana es el único que anda por allí-, y meterme en mi clase. Pero ya llevo un tiempo aparcando la moto en la puerta del bar, antes de dirigirme al colegio. Tiempo suficiente, para los que os gusten este tipo de detalles, como a mí, para que el camarero te sirva el café cortado sin necesidad de pedirlo. Como muchos días es eso lo único que necesitamos decirnos el camarero y yo, y ya no es necesario -no lo fue desde el tercer día-, normalmente no cruzamos ni una sola palabra, tan sólo digo "Adiós, hasta luego" para volver a coger la moto y empezar el día. Pero hay algo que siempre funciona, quizá de forma mágica para mí, y de forma absolutamente transparente para el resto de personas que entran y salen de allí, incluido el camarero (el camarero que, supongo, es también el dueño del bar). Da igual quien sea -yo, lógicamente, no conozco a nadie-, siempre, al entrar dicen "Buenos días". Pero en voz alta, no se trata únicamente de un saludo al camarero. Se trata de un saludo en general, a todas aquellas personas que nos encontremos allí. He estado analizándolo, no creáis que hablo sin tener datos. No entran siempre los mismos, y no sólo es la Guardia Civil la que dice "Buenos días" en voz alta; lo hace todo el mundo... excepto yo. Cada día intento subir un poco más la voz, pero luego me doy cuenta que me ha salido un "buenos días" que no lo he podido oír ni yo.

Pero no quiero contar esto para que la gente del pueblo, si es que algún día me ve y me reconoce -no lo creo, aún no sé dónde me mandará el Ministerio el curso que viene- me perdone por no saludar. Lo que me llama la atención es dónde cambia la regla. En qué momento, en qué kilómetro de la carretera hacia Madrid, la magia ya no funciona. No estamos tan lejos -para aquellos que no sepan dónde está Cadalso de los Vidrios, dad un paseo por Google Earth. La aplicación más espectacular de todas las que he conocido. Y he conocido muchas-, pero la cosa cambia. No me imagino, ni por lo más remoto, que mañana va alguien, por ejemplo Clandestino, a desayunar al VIPS de Almagro, y dice en voz alta "Buenos días". Y si alguien lo hace, de forma inmediata todo el mundo que esté allí, incluido el camarero, pensará que es otro travesti borracho.

A ver si mañana me sale mejor, lo seguiré intentando.

6 de febrero de 2008

Hoy, nada más que un momentito.

He ido esta tarde al entierro de la sardina. Aunque no me sentía obligado -a pesar de que los niños me han preguntado varias veces si iba a ir-, me ha parecido que lo mismo resultaba interesante.

Además, como hoy hay partido -de fútbol, me encanta ver el fútbol por la tele-, venía pensando mientras volvía a casa que ya no me daba tiempo de escribir nada. Que no pasaba nada si hoy no escribía. Que dejara de machacarme de forma absurda con algo a lo que sólo me obligo yo. Que tampoco iba a pasar nada si veníais aquí y os encontrábais con el post de ayer.

Y también he pensando, finalmente, que lo mismo a alguien le daba por leer algún otro post, de algún otro mes. O algún otro blog.

No me hagáis caso. Son cosas mías.

Gracias. Hasta mañana.

5 de febrero de 2008

La demo

Oualid todavía habla con dificultad el español -aunque está mejorando mucho gracias a su maestra de Educación Compensatoria- y aún sigue dándome un abrazo por las mañanas...

Como no tiene asignatura de Religión -y debo quedarme con los alumnos que no dan esa asignatura-, casi siempre vamos a la sala de ordenadores. Al principio, sólo me pedía que buscara pájaros en Google. Ahora, sólo busca Presin Cach. Abre el explorer -casi todos los pc's están con el google como página de inicio, y los que no la tenían se la he puesto yo...-y escribe "presin cach". Luego diréis que soy yo el que está obsesionado con Presin Cach. La evolución lógica de los cuadernos Rubio -tengo pendiente un artículo sobre ellos- sería, en lugar de "mi mamá me mima", "Presin Cach". La Real Academia Española, o el Instituto Cervantes, deberían saber el problema que se les viene encima. Yo paso. Me he dado cuenta que, cuando los lunes pregunto qué han hecho el fin de semana, algunos mencionan ""presin cach" sólo por fastidiarme. Y -como reza un original slogan- yo no soy tonto.

La cuestión es que, -aunque no os lo creáis, porque ya estáis acostumbrados a leerme, y yo a escribiros, hay una cuestión desde el principio, aún no mencionada- el otro día, después de que prohibiera, una vez más, buscar algo que tuviera que ver con Presin Cach, se puso a jugar con mi programa. Hace días (o meses, no sé) os conté que el programa que hice para la empresa en la que trabajaba -y de la que me despidieron-, versionado para esta ocasión, se lo regalé a mis alumnos en Navidad. Ah, sí, fue hace meses. Oualid lo maneja muy bien. Sabe hacer varias páginas, sabe poner personajes, sabe poner bocadillos en los personajes y sabe escribir lo poco que sabe escribir, en el teclado, y ponerlo justo dentro del bocadillo. Y eso no se debe a la profesora de Educación Compensatoria, vamos, digo yo...

Julio, mi compañero de 5ºA -al que no le importa que le mencione- estaba el otro día en la sala de ordenadores. Le pregunté si le importaba que entráramos -él mismo hace una fotocopia, que imprime mensualmente y coloca en la puerta para que reservemos la sala. Y yo no lo hago nunca...- y me contestó amablemente que no, que entráramos.

Julio en un ordenador. Karim en otro. Oualid en otro. Y yo en otro, viendo si tengo algún comentario en mi blog...

Oualid:
- Profe -dirigiéndose a Julio-, ¿tú visto programa de Ángel?

Julio:
- No, ¿es ése?

Oualid:
- Sí, ven, yo enseño. Mola mucho, profe.

Y Oualid se ha puesto a hacer una demo de un ejecutable de flash. Y ha hecho una demo quetecagas. Yo, si fuera Julio, le hubiera preguntado cuánto vale el programa.

Es gratis.

4 de febrero de 2008

Si lo llego a saber

La descubrí muy pronto. Tenía 10 años -la edad de mis alumnos- y mi padre me compró en Decomisos un casete con el que podías grabar lo que quisieras. Tenía una especie de palanca -un joystick- para ir hacia adelante o hacia atrás en las cintas. Como no tenía tocadiscos, sólo podía grabar lo que estuviera escuchando en el momento. Y grabé de la tele mi primera canción (La mañana, de Albano). Luego, simplemente acercando el aparato al tocadiscos de mi prima Esther (acercándolo a la aguja, en lugar de acercarlo al altavoz), conseguí grabar todas las canciones de los grandes éxitos de Simon y Garfunkel (años después supe que Greatest Hits era eso).

Desde entonces, y hasta siempre, no he podido vivir sin ella. Desde entonces, y hasta siempre, he soñado que era una estrella. No ya una estrella del rock and roll -como soñaba Loquillo-, sino una estrella de la canción, a secas. Y cuando descubrí que además de aquello, había gente que escribía poemas -es decir, que tenían letra, pero letra de verdad- entonces mi pasión se convirtió en imprescindible. Como el oxígeno. Así empecé a interesarme por el inglés. Con Simon y Garfunkel, Cat Stevens, The Beatles... Años más tarde, a los 20, me dio por la canción de autor. Y aún no he parado. La canción de autor, como es un término que a cada uno le suena a una cosa distinta, es difícil aparentemente de definir. Pero a mí me parece fácil: es toda música cuya letra sea de calidad. De la calidad que yo quiera que tenga.

Y me enamoré y conseguí enamorar muchas veces recitando -de memoria, y aún lo hago- letras enteras de canciones. Y soñé que las creaba, que yo las cantaba. Que yo era Lluis Llach, Javier Krahe, Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, La Bullonera, James Taylor, Richard Cocciante, John Lennon, José Feliciano...

Y caí en la cuenta de lo importante que era recordar que alguien escribió "La estaca" - en catalán, una maravillosa lengua que me encantaría dominar-, o que "en la calle, codo a codo, somos mucho más que dos", o que "cuando tus días se vuelvan grises, me tenderé a tu lado como un puente sobre aguas turbulentas", o que "todo lo que necesitas es amor".

Si lo llego a saber, Óscar, hubiera puesto el interés en estudiar música que pusiste tú. No tocaría ahora como lo haces tú, pero tendría la inmensa satisfacción de haberlo intentado. A mi edad, lo único que puedo hacer es lamentarlo, y prever el futuro. Haré todo lo que pueda para que sepan lo que se pierden.

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Ayer, domingo, salí disfrazado por los bares de El Tiemblo, junto con mis amigos. Son músicos. Han creado una banda, Stiercol Blues Band y el primer saxofonista -y el líder no declarado- es mi profesor de saxofón. Se llama Óscar, y es una estrella.

1 de febrero de 2008

El día internacional de la paz (II)

Fue el miércoles. Coloreado con témperas (nunca más....) y con un espacio para que, el que quiera, de todo el cole, ponga su nombre si está a favor de la paz. Aún queda sitio para muchos nombres. ¿Por qué no os pasáis por el cole?

Os lo pongo yo aquí para los que no podáis. También podéis firmar.

31 de enero de 2008

Los informáticos

Los de Blogger, por fin, han tenido a bien devolverme las herramientas de edición html que me habían desaparecido del Safari. Hasta ahora, los links, las cursivas, las negritas y las imágenes las he tenido que poner a mano, desempolvando los tags de html de hace años.


(Toma párrafo. ¿Para quién escribiré yo esto?)

Esta semana me saludó al entrar a clase la madre de uno de mis alumnos. Muy simpática -no lo diría aquí si no fuese así- me dijo que estaba muy contenta de que su hijo diese clases de computación en el colegio. Y que le encantaba El Correo de Cadalso. (otra "anónima" me ha comentado hoy que cuándo sale el próximo número, y eso me encanta a mí).

Yo no sé si todos los padres (todas las madres y padres) valoran lo importante que es conocer el manejo básico de un ordenador (o de una computadora, como se dice más acertadamente en Perú). Saber navegar por internet. Saber enviar y recibir correo electrónico. Afortunadamente, el 90% de mi clase tiene ordenador en casa (y videoconsola...). Y creo que la mayoría de los padres sí lo valoran, aunque no todos pueden ayudar a sus hijos en eso.

Cuando, hace muchos años, me dedicaba a hacer demos de los programas que hacíamos en Anaya, teníamos tipificados una serie de perfiles de usuario. Uno de los más comunes era el Homo Novatus. El miedo inicial al ratón. Algunos decían que no se sentían capaces de ponerse a usarlo, "no fuera que se estropeara algo". "Los ordenadores no son para mí", o el consabido "yo no soy de maquinitas". Eran los tiempos del "Fatal Error" que, escrito así, la verdad, daba una impresión fatal (culpa de Bill Gates).

Aunque ya ha llovido (pero poco) desde entonces, no todos hemos tenido oportunidad de acercarnos a ellos, a los ordenadores digo. Ahora, quizá, se da otro fenómeno. El hecho de no saber manejarlos empieza a resultar incómodo: hay mucha gente que sabe (o dice que sabe) usarlos. Yo sigo pensando que hay que atreverse. Sin que te vea nadie. Sin que nadie sepa que estás escribiendo "Google" en Google, para ver qué pasa. La tele es un rollo. Y no hay mucho tiempo entre semana. Y si Fulanito lo sabe (o dice que sabe), yo también. 

Yo admito, y lo he dicho siempre, que lo peor de la informática ha estado siempre ahí, en los que se hacían llamar informáticos. Al principio, era sólo una cuestión de poder. El informático de la empresa era el guardián de las llaves. Pero llegó alguien.... y dijo que de eso nada. Que para ver lo que había dentro del ordenador no se debería escribir eso tan raro. Que tenía que ser... como el escritorio que tienes delante (debajo de tu ordenador. Me refiero al escritorio normal). Y que seguramente, en el suelo (izquierda o derecha, como queráis), tendrías una papelera. Etc, etc.

Ya sé que a pesar de todo, debería ser aún mucho más fácil (eso es lo que siempre me ha apasionado más, el diseño user-friendly), y que no tendría que haber tantas marcas y tantos tipos. (Culpa de Bill Gates). Pero es lo que hay. (Ya me han preguntado cuatro alumnos que les diga "de qué marca es mi ordenador..."). Lo más importante es comprarlo. Lo llevo a casa -mejor que me lo instalen-, y luego yo solo me pongo. Si no soy capaz, no voy a hacer ridículo. Nadie lo va a saber.

No sólo es importante. Es divertido.

29 de enero de 2008

No tengo agua potable

Vamos a ver si lo explico bien, porque no se trata de una reivindicación, ni una queja, ni siquiera un lamentooooo.

No sé a vosotros, pero a mí siempre me ha parecido que, en lo de los horóscopos, es verdad que los piscis somos parecidos. Aunque no sé cómo deben ser los demás signos... Me llamo Mújol, y es un pez... No es que esté muy orgulloso de cómo somos los piscis -a veces, hasta insoportables con nosotros mismos-, pero creo, sincera y honestamente, en que por nacer en una determinada época del año, los seres humanos tenemos un componente genético -la ROM- común. Un elemento común más allá de nuestra propia madre. (Materia más que suficiente para una asignatura de religión).

Cada uno cree en lo que cree (no conozco una máxima mejor), y yo creo en eso.

Os pongo una foto del pantano del Burguillo, que es lo que estoy viendo ahora mismo desde mi ventana (En La Aventura Educativa, una web, les pedía a los niños que nos enviaran por email una foto de lo que veían a través de la ventana. Me acabo de dar cuenta que vuelvo a hacer lo mismo, pero al revés...). No lo hago por presumir, porque la vista es inmensa, pero la casa modesta, sin agua potable.

Lo hago porque cada vez que lo miro -lo miro cada 10 minutos- está más bajo. Y creo, también, que sabría responder a la pregunta típica de Magisterio "¿Qué es enseñar?", con muchas respuestas. Pero diría, sin temor a equivocarme, que enseñar es prever el futuro. O intentarlo, al menos. Tenemos muy poca agua. Que no se trata del petróleo. Que estoy hablando del agua. Para que aprendamos todos, ¿no es algo como venido del cielo poder abrir el grifo y beber?

Ni Lengua, ni Cono, ni Mates, ni Reli. El agua.

Carnavales

Nosotros no tenemos fiesta la semana que viene, en Carnaval. Los del pueblo de al lado, sí. Nosotros estamos justo en el límite de la provincia gobernada por -vaya nombre- Esperanza. Los del pueblo de al lado, no. Yo nunca he vivido intensamente el carnaval, siempre he creído que eso era para los gaditanos -cantando canciones con letrillas cómicas y moviendo mucho los brazos-, los canarios y los brasileños.

El otro día tuvimos una reunión todos los de Primaria, para preparar los carnavales. Como no quiero ser el único al que se le deben explicar las cosas, estuve callado, pero no entendía nada. En el cole hay ya una tradición, y la tradición se respeta. Se le pidió a Juanjo que, un año más, escribiera, fotocopiara y repartiera las "consignas". Las consignas son una serie de recomendaciones que se deben seguir para el lunes, martes y miércoles de la semana que viene. El lunes, debemos llevar algo puesto en el cuello (corbatas, pañuelos, pajaritas, etc.). El martes hemos de ir con los pantalones dentro de los calcetines, y el miércoles con algo puesto en la cabeza (yo ya sé lo que me pondré el miércoles...).

Me gustaría poner aquí todo lo que ha escrito Juanjo para este año, pero no le he pedido permiso. El texto, ya repartido a todos los niños del cole (atención, madres), empieza así:

"Cuando llegan estas fechas...
nosotros lo celebramos.
Aunque no haya vacaciones
y aunque diga el calendario
que no es fiesta de guardar
(y sigamos trabajando)
el Carnaval siempre es fiesta
en el cole de Cadalso..."

(Juanjo)

No se me ocurre mejor estrategia para mantener una tradición. Aunque no haya fiesta en Cadalso, y en El Tiemblo sí.

¡Viva el Carnaval!

28 de enero de 2008

Hoy no hay post

(Es fiesta)

Nunca lo he hecho, porque nunca hasta ahora me ha parecido suficientemente interesante. Pero no sólo tiene que ver con mi profesión. Es una de las piezas más geniales que ha tenido la televisión en mucho tiempo. El otro día os hablé de la tele, y de la profesión de periodista. A esta gente, que la vi por primera vez en internet, ya no sé a qué hora lo ponen en la tele, los he vuelto a ver aquí, en internet.

Donde deben estar.

Echad un vistazo a esto:

Muchachada Nui. La educación.

25 de enero de 2008

El día del maestro

(Para los que no hayan podido evitar ver la foto antes de leer esto: Sí, el del centro -de los chichooos-, el más alto, soy yo. El maestro. Ésta es la pinta que llevamos los maestros de la escuela pública en nuestros días. No sé adónde vamos a ir a parar.)

A vosotros no os lo he contado -porque no tiene nada que ver con el tema de este blog, si es que tiene un tema-, pero a mis alumnos sí. Les dije -hace tiempo, es alucinante pensar cómo les funciona la memoria- que me gustaría tener pelo. Que me quedé calvo cuando era muy joven (la lenta agonía comenzó a los 18 años), y que si tuviera pelo, lo llevaría largo. Que me gustan mucho las rastas (conocen la palabra, tranquilos. No saben qué es "autótrofo" pero "rastas" sí). Pero que suponía que sería muy laborioso lavárselo todos los días.

Y que yo creía que me quedé calvo porque siempre he ido en moto a trabajar. Porque, desde los 14 años, hasta ahora, siempre he ido en moto al colegio. Y que el uso del casco durante tanto tiempo me fue dejando calvo. Patético argumento, que se lo digan a Valentino Rossi.

Esta mañana. Aún faltan 15 minutos para que suene el timbre. Normalmente no aparece ningún alumno por el cole hasta menos 10.

La jefa de estudios:
- Venga, Ángel, sal a la fila.

¿Qué? ¿A la fila? Pero si no hay nadie.

(Una vez más, me olvido de que es mi jefa pero no, no tanto, y me acojono -va a ser verdad que no sé escribir sin palabrotas-. Me acuerdo del post del castigo, y temo que haya pasado algo.

Pero... ¿es que pasa algo?

- No! ¡Qué va! ¡Es que estas son cosas de nuestro pueblo!.

(más "preocupado" aún:)

¿Qué cosas?

-Sal a la fila y lo verás. Anda, tranquilo.

(Veo que sonríe, y me tranquilizo. Los niños están dejándome un regalo sobre la mesa. Y pegando un cartel en la pizarra que dice "Felicidades". Hace tiempo que cuando entraba en clase, me decían que esperara un poquito, que tenían que "hablar de algo...". Entro y están todos "escondidos" detrás de la puerta.)

Todos:
¡¡¡¡FELICIDADES!!!!!!

(Palabras de agradecimiento, bla, bla, bla, y veo que no hay un paquete. Hay cuatro paquetes muy bien envueltos. Quiero decir, envueltos por un adulto. No voy a decir aquí lo que me han regalado. Eso queda entre ellos y yo. Los de la clase.)

Pero, claro, me he puesto la peluca. Y, una vez bien colocada, me he apartado de los ojos el pelo, en un gesto que he visto millones de veces. Millones.

Sí, ¿perdonáis? Es que, de verdad, con estos pelos...

Y se han partido de risa, claro.

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Madres y padres: muchas gracias. Con un sólo regalo hubiera sido más que suficiente.

24 de enero de 2008

¿Cuántos comentarios?

Llevo pensando hace días hablaros de algo, pero no sé cómo contarlo exactamente. (Básicamente, esa es la diferencia entre un escritor y yo). Pero creo que hoy lo voy a intentar. El artículo de ayer, y los comentarios que ha tenido, me hacen pensar que debo contarlo de una vez. No pasa nada por contarlo.

Desde que empecé a escribir este blog me he preguntado siempre quien leerá esto. Además de los amigos, que espero siempre que lo lean, ¿quién leerá esto?. A mí me gustaría que el que lo leyera, pasara un buen rato. No sé, que su lectura produjera algún tipo de emoción, aunque no importe si debe ser emocionante. Por otra parte, al poco tiempo de volver al cole, y de seguir cada día escribiendo, pensé que quizá fuera algo útil -además- para futuros maestros. Claro, son dos cosas muy difíciles, emocionar y ser útil -algo parecido, se me ocurre, a Capello con el cerebro de Zidane-.

Y, aunque me lo repite siempre mi mujer, no puedo parar de pensar que si mi artículo no genera comentarios, no emociona a nadie, ni es útil para nadie. Tengo un video -que no os voy a enseñar- que sí es emocionante. He cogido el mac, y he grabado con su cámara a mis alumnos cantando All we are saying is give peace a chance. Un gran documento gráfico.

Si para que haya más comentarios, tengo que seguir contando cosas que, aunque auténticas, no producen emoción, ni son útiles, prefiero que nadie me comente nada. Voy a seguir escribiendo, con comentarios o no, hasta el último día del curso. Luego ya veré qué hago con todo esto. Lo mismo, nada.

No sé si lo he contado bien.

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El otro día escribí un comentario como Anónimo. En mi propio blog.

Acaba de leer esto mi mujer y me ha dicho "Otra vez con lo mismo, ¿pero qué mas da?, tú escribe..."

23 de enero de 2008

Mi clase, castigada

Sí, esta mañana toda la clase se ha quedado sin recreo, pero no he sido yo quien ha impuesto el castigo. Yo estaba dando inglés en la clase de al lado, en 6º (los de sexto...)

El asunto ha sido así:

(espero contarlo bien, porque me consta que hay madres y padres de alumnos que leen mi blog, y también mis compañeros de trabajo)

Al comenzar la mañana, ya he contado que salimos al patio a buscarlos, donde se supone que hacen fila (y también os he contado que lo de la fila no lo han visto ni en pintura). He salido, junto con otra compañera, y he entrado en clase con los de sexto. Hoy tenía dos horas seguidas con ellos -I don't like wednesdays-. Cuando he terminado, he entrado en mi clase, y me he enterado de lo que había pasado. Según parece, la profesora que tenía clase con los míos no ha podido acudir. Un grupo -sólo diré un grupo, aunque mentiría si dijera que no sé quiénes- quería salir a avisarme de que estaban solos. Otro grupo -también mentiría si dijera que no sé quienes- ha convencido a todos de que no dijeran nada. Se han organizado para no hacer ruido, y así no llamar la atención de ningún profesor. Lo más paradójico, al menos para mí, es que no han estado alborotando. Unos se han puesto a terminar los deberes, y otros a charlar, pero teniendo cuidado de no elevar el tono de voz para no ser descubiertos. La jefa de estudios, junto con la directora, han decidido imponerles a todos el castigo: todos sin recreo.

Y hay varias cosas ciertas.

La primera, que no me he opuesto al castigo. No lo he hecho porque, después de pasar tantos años en la empresa privada, creo que mi cerebro está tan acostumbrado a acatar las decisiones que ni siquiera es capaz de reflexionar un momento ante una situación así. Y no lo he hecho porque, tratándose de una infracción leve -aunque no quiero ni imaginarme qué hubiera ocurrido si hay un accidente-, la pena impuesta no era exagerada (los espabilados han aprovechado el tiempo para hacer los deberes). Pero no cuento esto para justificarme. Lo cuento para...lo cuento porque hace tiempo que me dije a mí mismo que contaría aquí lo que me pasara en el cole. Y esto es lo que me ha pasado hoy.

Entre el grupo de alumnos que querían avisarme, el castigo les ha parecido un acto injusto. Y lo ha sido. Sólo se me ha ocurrido decirles que la próxima vez no se dejen llevar por las opiniones de otros. Que si tienen un criterio propio -y lo tenían- lo mantengan. Pero me temo que esta experiencia, la de sentirse tratados de forma injusta, por una decisión de grupo, no será la última vez que la sientan.

No sé si era la mejor forma de aprenderlo. Hay cosas que se aprenden. Otras se enseñan.

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Perdón, estoy pensando... voy a imprimir esto, y mañana lo leo en clase.
NO TENGO CONEXIÓN A INTERNET. ¡Y LO NECESITO PARA TRABAJAR!

22 de enero de 2008

El día internacional de la paz

Hace unos días tuvimos un claustro para hablar, entre otros temas, del día internacional de la paz. La directora nos pidió que fuéramos pensando en hacer algo. Yo, que soy de mente limitada, cuando pienso en hacer algo por la paz, pienso en John Lennon. Ya sé que podría pensar en otras muchas personas, pero siempre pienso en él. Pienso en él más a menudo de lo que soy capaz de explicar, así que esta mañana me he visto a mí mismo hablando de la vida de dos personas. Una, porque venía en el guión, otra, porque no me han dado guión.

...y escribió este poema, Nanas de la Cebolla, en la cárcel, sin poder ver a su hijo. Lo único que sabía es que sólo tenían cebollas para comer... Ya os he contado muchas veces que leer poesía es distinto que leer prosa. Debemos tratar de sentir en cada verso lo que el poeta quiso decir....

...... y el general Franco declara concluida la guerra. Miguel intenta escaparse a Portugal, pero se lo impide la policía y es condenado a la pena de muerte...

Uno de ellos:
¿El General Franco?

(Paro de leer -una biografía que he sacado de internet, me preparo las clases...-. Lo miro, espero que diga algo, y como no dice nada pregunto:

Sí, el general Franco. ¿Por qué lo preguntas? ¿Sabes quién era?

- No, pero me suena. ¿Quién era?

Un dictador que hubo en España. ¿Sabéis lo que es un dictador?

Espero... y veo que nadie lo sabe, no hay respuestas coherentes...

Otro de ellos:
- Sí, uno de Presin cach, ja,ja,ja.

Los demás:
- Ja,ja,ja, Presin cach, profe, ha dicho presin cach, regáñale, claro a él no y a mí sí, ¿no?, Etc, etc....

Un dictador es alguien que piensa que sólo él tiene la razón. Que él manda porque lo dice él. (que es el que manda)

Y por su culpa murieron o tuvieron que escapar de España muchos magníficos poetas, como fue Miguel Hernández.

(Saco el itunes, y busco... cebolla... y ahí está.. Escuchamos la versión de Serrat con un silencio y una atención tan inauditas -al menos en mi clase- que empiezo a pensar que sienten esa infinita tristeza. Suena el timbre -justo a tiempo, jejeje,( y sin reloj)- y me voy a... ya lo deberíais saber... a 5ºA a dar inglés.

Vuelvo después. Y vuelvo a abrir el mac. Las stikies: recordar lo del mono de trabajo para muñeco de carnaval, recordar lo del mural de la paz...)

A ver, antes de que se me olvide. Vamos a hacer un mural para el Día Internacional de la Paz. Mirad, es éste (giro mi mac, para que vean un diseño que he preparado... con el mac. Hay una cita de Lennon y un dibujo de su cara, con tres rasgos. Perfecto para dibujar y colorear).

John Lennon era músico. Y cuando era muy joven, formó un grupo...

(Vale. Lo admito. Sé que no debería ser así. Soy capaz de contar la biografía de John Lennon a mis alumnos sin leer nada. Y la de Miguel Hernández prefiero tenerla preparada. ¿Quién es perfecto?)

...y la gente joven se pasaba la noche entera protestando, todos cantando "Todo lo que decimos es dad una oportunidad a la paz....

Y escribo en el itunes... "peace".

Nos hemos puesto a cantarla. Estábamos en clase de inglés. No nos ha salido mal, pero mañana la pongo otra vez.

OOOL, UI ARSEEEEE IIIIN, IS GUIF PIS A CHANS

21 de enero de 2008

El intérprete (II)

Hace unos días os hablé de que me sentía orgulloso de tener en mi clase a un alumno que me hacía de intérprete con las madres árabes -también tienen padres, pero no aparecen por el colegio, como los españoles-. Contaba en aquella (mira por dónde, voy a poner aquí un link, aunque lo tenga que hacer a mano) ocasión que me ayudaba con otros alumnos.

La conversación, en aquel momento, fue así:

(El momento de repartir las notas, justo antes de las vacaciones de Navidad. Yo dentro de la clase, y saliendo de vez en cuando para recibir a la siguiente madre. Más o menos como una consulta en un ambulatorio, pero sin médico.)

Karim, ven aquí. Ayúdame. Dile a la madre de Oualid que debe leer todo esto en las vacaciones. Y hacer más cuentas, con restas y sumas "llevando". (Supongo que sabéis lo que son sumas y restas llevando,¿no?. Hummm...) Dile que no trabaja nada, y que debe poner más interés. Si no hace nada no terminará de aprender a leer.

Karim (en su perfecto árabe, habla con la mujer). La mujer asiente, me sonríe, y me dice "gracias".

Yo asiento, sonrío, y digo:

De nada. Feliz Navidad.

(Inmediatamente me doy cuenta de que -una vez más- he metido la pata. Ellos no celebran la navidad.)

Me voy a casa contento, deseando contaros que tengo un intérprete en clase, y que estoy muy orgulloso de él. Y os lo cuento.

Hoy me ha pasado esto:

... así que, como véis, mentir no conduce a nada. Sólo a complicarse la vida tontamente, porque la mentira se hará cada vez más gorda, como una enorme bola de nieve. ¿Sabéis a qué le llamamos "efecto bola de nieve"...?

Karim:
- Profe.

¿Qué pasa, Karim? ¿Me estás escuchando?

- Sí, profe, es que yo te mentí.

¿Que me mentiste? ¿Cuándo?

- ¿Te acuerdas el otro día, cuando me pediste que dijera a la madre de Oualid que no trabajaba?

Sí, ¿por?

(Mirándome con una sonrisa enorme, con el mismo sentimiento de culpa que tendría una bacteria)

- Le dije que todo iba bien.

¿Y por qué hiciste eso? ¿Por qué me engañaste?

- Porque así Oualid podría jugar. Si le decía eso, lo iban a castigar sin salir.

En fin. Oualid, aquí tienes un amigo. Y aquí a un maestro que se las da de listo, y -como casi siempre- se las dan todas en el mismo carrillo.

¿Vosotros fuistes así de crueles con vuestros maestros y maestras? Yo sí.

16 de enero de 2008

Se ofrece programa de televisión

No voy aquí a debatir sobre la programación en televisión -en todas las televisiones, e incluyo de manera manifiesta y lamentable a la de pago-. No voy a lamentarme porque sólo juegan al Presin cach en la plei, porque sólo juegan al Presin cach en el patio, porque sólo juegan al Presin cach cuando salgo de clase, porque los pocos que juegan a los cromos... lo hacen con la colección de Presin Cach -una serie de fotos de tíos como salidos de las revistas de culturismo-erótico. Sí, amigos, de los cuadernos Rubio a Presin Cach. De los cromos de Puskas, Di Stefano y Gento -tengo un par de ellos firmados- a los cromos éstos. Pero no voy, como digo, a lamentarme. Tampoco voy a sacar el tema aquí de que la gente dice que ve los documentales de la dos, y miente; están viendo la mierda esa incalificable. Yo sí veo los documentales de la dos, pero sólo por una cosa: lo demás no lo quiero ver. Ni un segundo. Y como no quiero debatir, o limitarme a decir que la tele es una mierda, que perjudica mi trabajo, que me lo pone muy difícil sin necesidad, lo que voy a hacer es ofrecerme. Aquí, en mi blog, que es gratis.

SE OFRECE UN PROGRAMA DE TELEVISIÓN

- Precio:
Mi suedo, el actual. El de funcionario del Ministerio de Educación con 1 trienio.

- Público Objetivo:
Niños de entre 7 y 12 años. Mayores entre 65 y 90 años. Dos franjas. ¿A que empieza a interesar? Eh?. Dos franjas de edad... al mismo tiempo.

- Contenidos:

1 Pequeñas piezas sobre funciones básicas del ordenador. Cómo encender, apagar, reiniciar. Fundamentos básicos del sistema operativo. Si quieren saber de qué sistema operativo, es que no saben de sistemas operativos, así que eso déjenmelo a mí. Yo sería el director del programa. Y, si quieren, por el mismo precio, el presentador. No será tan difícil. Lo mismo que hago en clase, pero todos callados.

2 Internet. Cómo funciona. Pero cómo funciona de verdad. Explicándolo bien. Como me lo explicaban a mí aquellos oradores americanos y finlandeses de los primeros congresos. Hablando, por ejemplo, de cómo todos los trocitos se ponen en fila... y salen disparados por la mejor ruta (sin mencionar que eso es el TCP/IP). Manejo básico del navegador. (Me serviría el de Unix).

3 Experiencias
Documentales y conexión en vivo -vía internet-, de cualquier experiencia significativa que esté teniendo lugar. Y hay muchos ejemplos. Y tenemos una lengua maravillosa para viajar por internet a maravillosos y lejanos países, que ni sabemos dónde están, pero podemos hablar con ellos. Del Kun Agüero, o de lo que queramos.

4 Haciendo los deberes
Sí, eso. 20 minutos de programa para ayudar a hacer los deberes. Chat, foro, lista de enlaces de sitios de consulta, lista de enlaces de ocio, consulta a un profe, etc, etc.

Y muchas más cosas que, ya me comprenderán ustedes perfectamente, me reservo. Tonto, lo que se dice extremadamente tonto, no soy.

Si están interesados, escríbanme un comentario en esta entrada. Me pondré en contacto con ustedes. Además, si aceptan, aquí va lo mejor de todo: lo tengo hecho. Todo el programa. Pero se me perdió para siempre. Se llamaba La Aventura Educativa, y era una web.

¿Os imagináis -a vosotros os digo, que el anuncio ya ha terminado- que me llamara alguien? Lo volvería a hacer desde el principio. Y además, encantado.

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Hija, tienes que aguantar en Globomedia. Ya sé que te explotan. Sé a qué hora llegas a tu casa. Y sé que cada vez que el programa pierde audiencia, el programa se acaba y te despiden. Te despiden. Sé que no tenéis sindicato, ni casi comité de empresa. Y sé que -lo peor de todo, con mucho- no te gusta el trabajo que haces. Pero sé también que no reniegas de tu profesión. La de periodista. Y sé el daño que la televisión está haciendo a tu profesión (y también a la mía). Ojalá algún día te dejen trabajar en algo en lo que creas. Ojalá tengas oportunidad algún día de sentir eso. Aunque, como te conozco, sé que te volverías loca. Como yo.

15 de enero de 2008

Un invento de mi madre

Estas navidades le he regalado a mi madre mi blog impreso. Todo, desde la primera entrada hasta la última, antes de las vacaciones. Le gustó mucho -lo leyó entero de una sentada- pero me dijo algo que me sorprendió. Me dijo que le gustaba aún más la primera parte, la de antes de volver a trabajar como maestro. Me sorprendió porque pensé que justo esa parte era la que le resultaría más aburrida, y que entendería pocas cosas de lo que yo comentaba. De hecho, aunque me tomé la molestia de imprimirlo todo, estuve a punto de darle sólo a partir de volver de maestro. Pero uno nunca sabe lo que piensan los demás sobre lo que escribes. Aunque sea tu propia madre.

Tengo un alumno que es un auténtico desastre. Ya os he hablado de él -aunque sin mencionar su nombre real, como hago siempre-. El día que no se le olvida el libro, se le olvida el cuaderno. O el lápiz. O el saca. O la goma. Tiene mote, y se llama igual que yo...

Cuando era pequeño, -me llamo Mújol, no Abuelo Cebolleta-, mi madre estaba desesperada. Yo era más pequeño que mi alumno, pero igual de desastre. Además, en aquellos años de tardoposguerra -Grupo Escolar General Moscardó, Usera-, el presupuesto para material escolar era muy reducido (aunque a mí nunca me faltó nada). Pero mi madre tenía que comprarme un lápiz prácticamente cada día: se me perdía. Salía de clase sin el lápiz, y en la mayoría de las ocasiones sin la cartera. Entonces, en un momento brillante, como muchos de los que ha tenido en su vida, inventó algo. Me cosió una goma elástica -de esas que antes llevaban los calzoncillos y las faldas- al lápiz, con una muesca que hizo con una navaja. Y cosió otra goma a la goma, a la de borrar. Los extremos de ambas gomas los cosió a su vez a cada bolsillo del babi. Yo sólo tenía que coger el lápiz, que iba colgando, y escribir. Y si necesitaba la goma, ahí la tenía siempre, delante de mí. Luego, sin darme cuenta, abría la mano, pero nunca Newton pudo conmigo, gracias a aquel invento. La fuerza de la gravedad, una auténtica molestia, no me afectaba, gracias a mi madre. El lápiz y la goma no se caían.

No cuento esto para que mi alumno lo haga -es demasiado mayor para eso-. Sólo lo cuento para ver si a mi madre le gusta más este artículo. Aunque no pudo estudiar, es una auténtica profesional de la lectura.

14 de enero de 2008

Más sobre la teoría de los ciclos

Como sabéis, -lo sabéis porque leéis este blog- este año he vuelto al colegio después de un largo paréntesis. Un período de unos veinte años, encerrados entre mis primeros años de maestro y el actual. Aunque no lo dejé del todo; me gusta pensar que lo dejé porque quería una clase más grande, con más alumnos, y con más medios. Y cuando ya estaba trabajando en ello, llegó internet, y me volví más loco aún. Diseñé y dirigí una web para niños y niñas hispanohablantes (La Aventura Educativa, 1º Premio de la Asociación de Internautas del año, 2.000). Se me ocurrió decir que debería ser gratis. A un tal Pep Vallés (no me da la gana ponerle el link) se le ocurrió pedirle a Telefónica muchos millones por su página. Y se los dieron.
De acuerdo, yo voy de Steve Jobs y el Vallés ése de Bill Gates. Sólo que Steve Jobs es rico, y yo no. Además -lo más importante-, es que Steve Jobs es un genio. Y yo no.

Ahora he vuelto. Y tengo intención de seguir así, hasta que se me permita. Pero no lo hago, y os hablo muy sinceramente, porque no me haya quedado más remedio. De acuerdo que últimamente andaba más desmotivado. Terminé en una mierda de empresa dedicada a copiar y vender libros para sacarse el carné -carné, Mariano- de conducir. Allí creé un programa para profesores de autoescuelas. Y cuando ya no me necesitaban para más cosas, me despidieron. Y me hicieron un inmenso favor. No lo saben, -y me da igual, claro-, pero me hicieron un inmenso favor. Y los amigos que me conocen lo saben. (Lo saben y me leen, porque son mis amigos). Estoy muy contento de volver, a pesar de que recuerdo muchas veces aquellos años en Anaya, con American Express -como Sabina- y asistiendo a congresos en Europa y Estados Unidos. La escuela, -lamentablemente- no ha cambiado tanto. Y lo digo porque ya fui funcionario.

Bueno, al parecer, dado que se me ha permitido volver, quizá debería decir que técnicamente, siempre he sido funcionario. Desde que terminé Magisterio.

Aún tengo que prepararme las clases todos los días, pero.. en fin... cada vez las preparo menos. Pero porque ya he cogido ritmo, no porque no me guste currar. Mi clase es complicada, pero nunca olvidaré -en toda mi vida- mi primer destino en el Pan Bendito. Yo fui a hacer una sustitución, una baja por crisis de ansiedad . Y el director me miró, y me dijo:

- Una última cosa, Ángel. Déjame que te guarde ese bolígrafo que llevas, luego al salir te lo doy.

Temía que los alumnos me lo robaran. Como yo soy de inglés, en vez de llamarlo Pan Bendito, siempre me gustó llamarlo Holly Bread. Así se debería llamar la estación (de metro, porque ahora tiene metro. Fijaos si soy mayor).

Estuve un año allí. Y un compañero que se llamaba Miguel Ángel y yo curramos como nunca. Y conseguimos que aquel grupo de niños y niñas del barrio más terrible de Madrid fuera haciendo un karaoke de Jesucristo Superstar por otros colegios. Una gira de los niños más desarrapados.

Así que, Diego -ahora que no me lees- no vas a poder conmigo. Quizá no lo consiga contigo, pero no te olvides, quizá lo consiga con tus hijos. Así de cabrones somos los maestros.


Este fin de semana, he estado con mi hijo. Estudia el cuarto año de Físicas, en la Universidad Complutense. Es universitario. Y sabe mucho más que yo de todo (no estoy traumatizado, porque ya me pasó con mi hija). Y el otro día, en clase, me pasó esto:

¡Educación Física! ¡¡Estoy harto de decirlo!! NO SE DICE "TENEMOS FÍSICA", SE DICE " E - DU - CA - CIÓN FÍSICA!!!"

Una de ellas:
- Valeee, profeee, qué pesao. Pues es como Cono, que no decimos siempre Conocimiento del Medio.

Otra de ellas -su amiguita...:-
- Es verdad, profe. Y Mates, que no decimos Matemáticas.

Pero no es lo mismo. Física es otra cosa. Es una ciencia. Mi hijo está estudiando la carrera de Física en la universidad.

Otro de ellos:
- ¿Y ahí qué se estudia, profe?

En fin. Después de una breve explicación, he acabado pensando que sería un sueño para mí que algún día mi hijo viniera a explicarles qué se estudia en Física. Porque yo sólo he visto unos apuntes así en la peli esa del tío que se volvió loco. Sí, esa de -bueno ahora no me acuerdo, ¿no os digo que soy mayor?-

Se lo he comentado a mi hijo, y me ha dicho que por qué no. Que algún día.

¿Más sobre la teoría de los ciclos?

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Este artículo está dedicado a todos aquellos que me llamáis Abuelo Cebolleta. Me llamo Mújol. MÚ - JOL. Es un pez.

10 de enero de 2008

La importancia de los medios

Esta mañana, mientras conducía mi moto hacia el colegio, iba pensando en los temas que podría proponer para el próximo número de El Correo de Cadalso. Iba pensando que deberían ser temas que provocaran el interés no sólo de mis alumnos, sino de sus padres, familiares o de cualquier otra persona que viva en el pueblo; por algo a nuestro periódico le pusimos ese nombre. Si analizamos lo que han escrito hasta ahora, el artículo que más comentarios obtuvo -con diferencia- fue aquel que titularon "Injusticias", y que hablaba sobre la situación de la desaparición de los columpios en el patio de recreo. Aunque todos los demás artículos son también muy interesantes -siempre decimos en clase que es el mejor periódico del mundo-, está claro que si consigo dar con temas de ámbito local, el interés será mayor, y atraerá a otros colectivos: otros alumnos y profesores del cole, familiares y... quizá... tal vez... hasta consiga que las autoridades tengan interés en esta publicación. Cualquier político con un mínimo de sentido común sabe lo importante que es la prensa...

Al terminar las clases, le he preguntado a Ana, la profesora de música (una compañera a la que agradezco desde aquí su interés en colaborar) si sería posible que el alcalde viniera a nuestra clase, y poder entrevistarle para El Correo de Cadalso. Aunque lo he preguntado sin ninguna esperanza, Ana ha bajado inmediatamente a dirección, y le ha llamado por teléfono.

-Ana:
Ángel, he hablado con el alcalde. Me ha dicho que sí, que le llames el lunes y quedáis para la semana que viene.

Pero... ¿hablas en serio?

-Ana:
Pues claro. Le he explicado el tema, y sólo me ha preguntado la edad de los niños. Me ha dicho que le llames, y que tan sólo tienes que quedar el día que os venga bien.

Ahora, tengo que preparar la entrevista. Sí, son mis alumnos los que redactarán las preguntas, pero... les echaré una mano, ¿no?

9 de enero de 2008

El corroncho

Durante las cortas vacaciones he estado tratando de conseguir un aro para jugar (en Aragón, la palabra correcta es corroncho). Se trata de un juguete muy antiguo, muy difícil de ver hoy en día, a no ser que tengas la oportunidad de asistir a alguna jornada de juegos infantiles tradicionales. Aunque los he visto -y creo que sabría cómo manejarlos-, no he tenido tiempo de conseguir uno. El herrero del pueblo donde pasé mis vacaciones no tuvo tiempo de construirlo, aunque me hablaron de una tienda en Zaragoza donde quizá los vendan. Como sabéis, Zaragoza me pilla muy lejos, y he pensado que quizá se produzca el milagro de que alguno de vosotros me pueda ayudar a conseguirlo -por un precio razonable, claro-. La idea es intentarlo en el recreo. Ya os he comentado que el patio está sobre una pequeña ladera, por lo que es muy difícil practicar deportes que requieran un suelo llano, como el fútbol, el baloncesto, el voleibol, etc. Afortunadamente, algunos niños aún juegan a las canicas y a los cromos, y algunas niñas a la comba; por eso pensé que un aro sería perfecto. Un juguete barato, divertido, y con el que haces ejercicio. "Para nosotros, un corroncho era como ir en coche", me contaba uno de los viejos de Luesia.

Incluso Renoir, que no era de por aquí, también los conoció.

8 de enero de 2008

Mi cartera

Dije que volvería el 9 de enero. Pues no. Vuelvo hoy, ya ha habido cole.

No tenían ganas de verme, ni mucho menos de volver al colegio. Yo sí. Yo tenía ganas de verles, y de volver a escribiros.

Según lo que hemos estado comentando hoy, y aunque el gordo de rojo cada año gane más posiciones, sus Majestades los Reyes Magos siguen ganando. Pero por poco.

Les dije que durante las vacaciones escribieran un diario. Me preguntaron que cómo se hacía eso. Hoy los he recogido. Todos empiezan todos los días con "Me he levantado, me he vestido y he desayunado". Todos.

Les dije que leyeran y usaran menos tiempo la plei. Todos han pedido -y conseguido- juegos nuevos para la plei (PlaySation2, 3, PSP, Wii, Nintendo DS, etc. Al menos no hay ninguna de Microsoft, jejeje). En el 90% de los casos, juegos estupendos para desarrollar las capacidades, habilidades y destrezas de disparar, dar puñetazos, patadas, o conducir vehículos a toda velocidad. El juego que les regalé yo -y que no sirve para desarrollar ningunas de esas cosas-, aunque les ha gustado, lo han usado poco. "Es que, claro, mola mucho más la plei, profe".

Me han preguntado a mí lo que me habían echado los reyes. Y les he enseñado mi cartera nueva. Tenía muchas ganas de estrenarla. Me cabe el mac perfectamente, como hecho a la medida. Y además, huecos para los libros, los exámenes, el boli rojo, el boli azul y el portaminas. Y otro hueco exacto para CD's. Y además con un broche automático, muy cómodo para los cambios de clase. Me encanta.

21 de diciembre de 2007

Hasta el 9 de Enero

Bueno, pues ya ha acabado todo. Hemos bailado todas las clases en el Polideportivo, y ha venido hasta el alcalde. Me he despedido de ellos -y de sus padres y madres-, les he recordado los deberes que deben hacer en vacaciones, y les he pedido que lean más y le den menos a la plei -como si fueran a hacerme caso-.

Y ahora, os escribo mi último artículo de este año. Un año difícil para mí, que ha terminado bien. Además, tengo la sana sensación de haberme merecido estas vacaciones. Ya he comentado que llevo más de 20 años sin vacaciones en Navidad -como muchos de vosotros-, así que tengo ahora una extraña sensación. Una sensación muy agradable. Lo más curioso de todo es que me parece normal. Llegan las vacaciones de Navidad. Como toda la vida. Lo normal.


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Difícil no ponerse cursi en esto. Bueno, que muchas gracias. Y que paséis todos una feliz Navidad.

20 de diciembre de 2007

La fiesta de Navidad

El otro día hicieron la lista en un papel (que tenía que haber escaneado):

Ángel profe (porque hay otro Ángel, que no soy yo...):
- Platos y vasos de plástico.

Los demás (no os pongo la lista entera):
- Cocacola, Trina sin gas, Fanta de naranja y Fanta de limón. Ah, y Cocacola sin cafeína (que se ha quedado sin abrir).
- Panchitos, patatas fritas (de Cenicientos), cortezas, pelotazos (que eran unas bolas como de maíz), pistachos (Karim no sabía lo que eran, pero le han gustado), más cortezas y unas bolsas que contenían unos variados frutos secos... con un cierto aspecto de plástico.

(Tengo que acordarme algún día de hacer un estudio sobre el origen y evolución de las chuches. De las pastillas de leche de burra hasta ahora. No sé si tenéis alguna idea del cambio producido en esta industria.)

Por supuesto, mi mac poniendo música. Como en eso soy previsor -serán los años haciendo demos-, esta mañana he cogido unos pequeños altavoces que tenemos en el aula multimedia.

¿Os dáis cuenta que hago referencias a artículos muy antiguos, para ver si alguien lo pilla? Me hace ilusión pensar que alguien lo hace.

Y -después de ensayar por enésima vez lo de Melendi en el Polideportivo- ha empezado la fiesta.

No hay nada más que contar. Mirad la foto.


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¿Véis allí, en la esquina de la izquierda, en la pared? Son los ejemplares de El Correo de Cadalso. Es que no tenemos marcos.

19 de diciembre de 2007

Hoy hay dos

Hoy hay dos artículos. ¿Qué pasa? Es mi blog, así que hago lo que creo oportuno. Hasta ahora, desde que empezó el curso -y empezó este blog-, sólo he escrito uno al día. Pues eso, que hoy hay dos.

(Además, por el mismo precio.)

Esta mañana, antes de que nos fuéramos a ensayar el baile, les había prometido una cosa. Les había dicho -para futuros maestros: si dices que vas a hacer algo, más vale que lo hagas. A ellos NUNCA se les olvida- que iríamos a la sala de ordenadores, y les enseñaría a manejar el programa que hice hace tiempo.

Cómo he disfrutado. No os hacéis una idea. Con el ordenador "master" encendido (el resto de ordenadores sólo muestran lo que sale en el mío), he empezado a hacer una demo. Y llevo mucho tiempo haciendo demos para adultos. A los tres minutos de la demo -Mariano, Clandestino, Mexileña-, me han pedido que desenchufara el mío. Y se han puesto a hacer historias. Inmediatamente.

Uno de ellos, -os juro que no miento- viendo los dibujos del programa:

- "¡Cómo molaaaaaa! ¡Tenemos el mejor profe del mundo!!"

Me he puesto de pie y, mirándoles, he saludado como saludan los actores de teatro.

El salón de actos

Los días antes de las vacaciones son muy... cansados -a ver si ahora resulta que no voy a saber escribir sin palabrotas-. Ensayando -una vez más- el baile de la fiesta del viernes, le comento a Julio, mi compi de 5ºA:

Tío, tengo un dolor de cabeza del 14. Estoy deseando que se termine la puñetera fiesta.

- "Normal, a mí también me duele. Y aún nos queda el jueves -día del ensayo general, con todas las clases- y el viernes. Así que ve preparándote. Todos los años es así."

Y todo, para bailar una canción. Bueno, claro, siempre que sigamos llamando a esto bailar. No sé, si tuviéramos un salón de actos, con su escenario, sería distinto.

- "Claro. Así es como debería ser. Pero no hay otro sitio."

(Los ensayos, y la fiesta, tienen lugar en el Polideportivo. Un sitio genial para practicar deporte con mal tiempo. Pero para eso, para el deporte. La acústica es nefasta -que se lo digan a nuestras gargantas-, y la música apenas se oye. Por eso no podemos preparar lecturas de versos, ni pequeñas obras de teatro, ni nada que no sea bailar.)

(Estoy pensando... ¿os imagináis que gracias a este blog el colegio consiguiera tener un salón de actos?. A mí, que no me conoce casi nadie en el pueblo. Bueno, ni siquiera sé si alguien del pueblo lee esto. De todas formas, este blog no tiene intención de reivindicar nada, así que no se me irá la olla por ahí. Espero.)

Al salir de clase:
Por cierto, Chedor, no me comentas nada. Me tienes abandonado.

(Chedor me ha sonreído y se ha despedido. Hasta mañana.)

18 de diciembre de 2007

La cena de los maestros

Debería decir de las maestras, porque había más mujeres que hombres. ¿De qué estuvimos hablando durante casi toda la cena? De los alumnos. En eso mi cambio de profesión no ha supuesto ninguna novedad; las cenas de trabajo en Navidad son eso, bastante aburridas -y abstemias-. En lugar de hablar de Windows y Mac, hablamos de Diego, Ricardo y Pedro. Y dije palabrotas. Y mis compañeros y compañeras también dijeron palabrotas -pero no las voy a escribir aquí-. Hablamos más de los alumnos que sus propios padres. Estoy seguro. Y eso no recuerdo haberlo aprendido en Magisterio. Y lo que escuché, tampoco:

Una maestra, sentada frente a mí, tutora de 3º:
- "Tengo una niña marroquí que se niega a hacer el baile de la fiesta." -la fiesta esa donde mis alumnos van a bailar lo de Melendi-. "Dice que en Marruecos las niñas no bailan con los niños. Pero creo que he conseguido convencerla."

¿Y cómo lo has conseguido?

- "Le expliqué que aquí no tenemos costumbre de que las niñas vayan siempre con un pañuelo en la cabeza, pero que eso no molesta a nadie. Y que tampoco bailar molesta a nadie."

¿No os he dicho ya que las de los pequeños son supermaestras?

17 de diciembre de 2007

La teoría de los ciclos

• Terminé Magisterio (con un gran profesor) y trabajé de maestro tres años.
• Me volví loco con el mac -tal y como aparece en el subtítulo de este blog- y dejé de ser maestro.
• Trabajando como desarrollador de software educativo -(jejeje, entrevista)-, me reencontré con mi profesor. Y fuimos compañeros de trabajo. Y vivimos muchos viajes, muchas horas y mucho entusiasmo.
• Decidí en un mal día cambiar mi mac por un PC. Y el Netscape por el Explorer.
• Lo dejo todo, y me voy a ganar pasta a Ecuality (la mayorrrrr iniciativa mundial de comercio electrónico. Iba a ser mucho más que Amazon, Iba a ser... Quebró en dos años. La burbuja de internet.).
• Luego me pasa lo mismo en Eresmas.

• Mi hermana y mi madre me regalan un MacBookPro (éste con el que escribo, y con el que ahora siempre estoy en clase, siempre encendido).
• Finalmente, decido preguntar si puedo volver a ser maestro. Me dicen que sí.
• Vuelvo a ser maestro.
• Ayer, después de ¿14 años? nos pusimos en contacto por correo electrónico Fernando González Lucini y yo. Mi compañero en Anaya y mi profesor en Magisterio.

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Steve Jobs debería, al menos, felicitarme por Navidad. Como hacía Don Ramón Areces. ¿Era Don Ramón Areces? Sí, ese de El Corte Inglés...

14 de diciembre de 2007

Corucho

Tengo un alumno que se llama igual que yo. El nombre y el primer apellido. Cuando paso lista, y leo su nombre, no puedo evitarlo: es como si me llamara a mí mismo, y él fuera yo a su edad. En su radio de acción -él lo llama el rayo de acción, porque aún no me ha entendido-, siempre hay papeles en el suelo, o una goma, o el lápiz. Su ortografía es... no sé, creativa, única, muy personal. Nefasta. De vez en cuando -muy a menudo- tengo que regañarle porque está canturreando, y molesta a los demás.

Ángeeeel, ya vaaale.
-"Profe, que me sa cabáo el cuaderno."
-Pero bueno, ¿no se te acabó hace poco?
- "Ese era otro. Bueno no, era éste, que ya me sa cabáo otra vez."
-Pero bueno. Eres increíble, Ángel. ¿No te das cuenta de que al único al que se le acaba el cuaderno de toda la clase es a ti?
-"Ya ves."
(Este "ya ves" es muy propio de esta zona. Una zona donde también se dice "Sí, bolo." Equivale a "Pues tienes razón".)
- ¿Y qué explicación encuentras?
- "Pues que el cuaderno es una mierda, me se rompen toas las hojas."

Y es un tío feliz. Es un niño de pueblo, feliz. Yo, como os digo, me llamo como él. Pero nunca fui de pueblo. Soy uno de esos millones de niños nacidos en Madrid, que no tenían pueblo porque sus padres nacieron en Madrid. Así que no se iban al pueblo, ni volvían del pueblo. Ni pueblo, ni bandera, ni comunidad autónoma. Ni siquiera la poesía o la música que amo es de mi pueblo. Son cantantes catalanes, aragoneses, valencianos y también madrileños. Pero nunca escuché a Labordeta cuando era como Ángel. Ni a La Bullonera, ni a Lluis Llach, ni a tantos otros. Yo sólo puedo hablaros de chotis. -Por cierto, exijo que La Bullonera reaccione con lo que le van a hacer a Los Monegros-.

Y, como no soy de pueblo, nunca tuve mote. Sólo he tenido ese privilegio hace tres años. Lo encontré en el pueblo de mi suegro -un maravilloso lugar en el pre-pirineo aragonés llamado Luesia-. Heredé el mote de mi mujer. Los pocos habitantes del pueblo necesitaban saber quién era yo. Y había una forma muy rápida y eficaz de explicarlo. El mote de la casa. Yo soy Trapero.

Ángel es Corucho. Como todos los de Cenicientos.

13 de diciembre de 2007

El libro de estilo

Nunca he escrito un diario, así que no sé cómo se hace. No sé si hay que mantener, desde el principio, una cierta línea temática, de estilo, o de cualquier otra índole. Lo que hago es sentarme todas las tardes, abrir mi mac y esperar un ratito oyendo música a que se me ocurra algo. Siempre se me ocurre, pero no siempre lo cuento bien (contarlo bien es muy difícil). Sólo me he propuesto (lo hago cada día) tratar de que sea algo mínimamente interesante para futuros maestros. Pero no siempre lo es. Hacer que resulte interesante es muy difícil.

Además, tengo muchas dudas en cuanto al estilo. Por ejemplo, a mí siempre me ha parecido que las palabrotas te dan un juego que no te dan otras palabras. Te sirven para enfatizar algo, pero además con cierto toque de humor; al menos a mí me lo parece. Y hay otra cosa, además. Los libros que más me han gustado -Alba, me apasiona leer-, desde siempre son aquellos que van dirigidos a todos los públicos. O mejor dicho, aquellos de los que no sabes si son para niños o para adultos. -El primer día, que aún no ha llegado, que leas El Principito, de Antoine de Saint Exupery, entenderás lo que digo-. Y yo no sé escribir tan bien. Eso es muy difícil.

Esta mañana hemos ido, como todos los jueves a primera (hora), a la biblioteca del cole, a cambiar o renovar el libro. (Cada uno saca el libro que quiere, y lo devuelve cuando termina. Bueno, no. Cuando termina no. En la mayoría de los casos, cuando se cansan de ver los dibujos...).

En la fila, Alba, con cara de enfadada:
- "Profe, tú dices muchas palabrotas."
- Estooo, pero... en clase no. ¿A que no?
- "No, en clase no. Pero en tu blog sí."

Así que, no sé qué hacer con mi libro de estilo.

12 de diciembre de 2007

El intérprete

Como sabéis, ya quedan pocos días para la fiesta del colegio. Si no lo sabíais, lo sabéis ahora. Mi clase decidió hace tiempo que ellos querían bailar la canción "Me gusta el fútbol", de Melendi. Hoy han estado ensayando el baile. No sé cómo podría describir aquí el baile. Para empezar, no tiene ninguna relación con el ritmo, ni con la música. Sería más, como dice mi mujer, una performance. Se ponen todos en fila, comienzan a hacer gestos al estilo Tricicle, se tumban y se levantan del suelo 14 veces y ya está. Más o menos es eso. Pero se han negado a que ni yo, ni la profesora de Música, les ayudemos. Consideran que lo que han preparado ellos está muy bien. Y lo único que tiene de interesante la performance es que la han preparado ellos solos. Doy fé.

Pero los más pequeños del colegio van a ir disfrazados. Bueno, vestidos de manera especial. Las maestras de los pequeños, las supermaestras, parece que han preparado un pequeño y modesto traje para que vayan todos iguales, y el baile resulte más bonito. ¿Sabéis por qué lo sé? Me he enterado hoy, al salir de clase. Como les acompañamos a la puerta, luego nos quedamos cinco minutos, mientras salen todos, y nosotros comentamos qué tal nos ha ido el día. Y hoy, al salir de clase, yo iba acompañando a Karim, uno de mis alumnos. Una señora evidentemente árabe -quiero decir, vestida como una mujer árabe-, estaba llamando a Karim. No era su madre, porque a su madre ya la conozco. Era otra mujer, que tenía a su lado uno de los pequeños. Y han empezado a hablar en un perfecto árabe. Era un árabe tan perfecto como el francés del otro día del colegio bilingüe. Y Karim, tranquilamente, como si fuera su profesión, ha comenzado amablemente a traducir.

Sólo puedo reproducir aquí lo que decía Karim en español. Yo no sé árabe. Pero si Karim me hiciera caso, sabría lo mucho que le he admirado hoy -que no lo sabe-. Sabría que también podríamos decir:

Admiróse un español,
de ver que en su tierna infancia,
un alumno de mi clase
hace de traductor
del árabe al español.
¿Es que no tiene valor?


- Karim:
"¿Qué hay que hacer con este papel?"
(La señora lleva un papel en la mano, porque lo llevaba el niño pequeño)

- La maestra (mi compañera):
"Es un plano. Un plano para hacer el vestido. Sólo hay que comprar un trozo de tela, y cortarlo como si fuera una camiseta".

- Karim:
(después de una larguísima perorata en su perfecto árabe):
"Vale. ¿Dónde lo puede comprar?"

- Una madre española que estaba al lado:
"Enfrente del ayuntamiento. Vale muy poco."

- Karim:
(sigue hablando en árabe, contesta a la mujer en árabe, la mujer habla en árabe, Karim sigue contestando en árabe y yo sigo alucinando -en español-).
"Vale, que muchas gracias. ¡Adiós, profe! ¡Hasta mañana!"



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Haced el favor de comentarles algo en el periódico. Hay algunos que aún no tienen ni un solo comentario, y me da pena. Gracias.

11 de diciembre de 2007

Los de sexto

Bien. No quería -creo que ni quiero aún- hablar, o sea, escribir, de los de sexto. No me ha apetecido desde que comencé mi segunda etapa del blog (por cierto, segunda y definitiva). Los de sexto es el nombre que reciben unos individuos e individuas en la única clase de 6º de Primaria en nuestro cole. Hoy no os voy a contar por qué reciben, merecidamente, ese nombre por parte de nosotros, los maestros. Que también tenemos derecho a hablar los maestros.

(Como un día os cuente, por ejemplo, la necesidad física que tengo al terminar las clases de decir en alto: gilipollas, es que eres un gi li po llas. Mecagoen tó lo que semenea, etc, etc. Lo siento, pero lo echo de menos. En mi curro, que está muy bien, no te dejan decir palabrotas.)

Bueno, a lo que voy. El día que "te toca" con los de sexto vas apañado. Primero, lo saben todos tus compañeros, porque ya te has encargado tú de repetirlo lamentándote: Buenooo, me toca con los de sexto.

Pues los miércoles tengo dos horas. ¿No querías té?. Sólo les doy el Inglés, thanks God. Y los miércoles, como la sesión es de dos horas, siempre les traigo una canción. Una canción de verdad, que elijo cuidadosamente, que lo hago, y os lo digo de verdad, con todo el cariño que le tengo a mi profesión. ¡Y no me hacen ni puto casooooo!

Por fin, el otro día, volviendo del recreo, y entre un ruido de fondoooooo de mil pares de coj...

(Encima, es que aquí tampoco debería. Alba, una alumna mía, me dice que lee siempre mi diario).

Uno de los de sexto:
-Profe, ¿sabes que el otro día salió en la tele el de la canción?
-¿Como el de la canción? No te entiendo.
- Sí, profe, el tío ese que le mataron. El que se imaginaba que no había guerras ni religiones.

¡Toma!. Punto para el menda. ¿Qué pasa? No, no están aprendiendo una mierda de inglés. Y no tengo miedo de que nadie me despida. Así que hago lo que me sale de.... O sea, lo que puedo.

10 de diciembre de 2007

El juego de la botella

Estaba totalmente convencido de que ese juego había desaparecido, se había perdido en el tiempo. Y el otro día, hablando con mis alumnos, me enteré de que aún sigue vigente. Los niños y las niñas siguen jugando al juego de la botella, con las mismas reglas, a saber:
• Sentados en corro, se hace girar una botella en el suelo, hasta que quede apuntando a alguien
• El niño o niña al que la botella esté señalando, debe elegir entre dar un beso, o quitarse una prenda.

Me lo ha contado Pedro. Los lunes, antes de ponernos con las tareas cotidianas, siempre pregunto qué han hecho el fin de semana (aprovecho para corregir infinidad de errores en el lenguaje oral).

- "Y luego nos vinimos a la cabaña, a jugar a la botella".

- Nos fuimos, no nos vinimos.

- "Bueno, pues eso. Nos fuimos."

- Bueno, ¿y qué tal? ¿besaste a alguna chica?

- "Buah, profe, casi me quedo desnudo del tó. ¡Cualquiera besa a la Mónica!"

- Mónica, no la Mónica.

-"Bueno, eso, pero yo no la besé. ¡Menudo ajco!"

¿Te da asco besar a las chicas?

(risas de todos, todos intervienen en la conversación al mismo tiempo, nadie respeta el turno de palabra, en fin... lo de siempre)

-"Pues claro, profe. Ej que eso es un ajco. ¡Yo prefiero las prendas, aunque tenga que quedarme en calzoncillos!"

Yo no lo recuerdo muy bien. Recuerdo que jugábamos, incluso recuerdo que algunas veces los chicos preferíamos el fútbol al juego de la botella, pero no recuerdo que me diera asco. En fin, fue hace tanto tiempo...

5 de diciembre de 2007

Mi entrevista

El otro día estuvo en mi casa un amigo. Sí, un amigo. Se llama Carlos, pero todo el mundo -y digo todo el mundo- lo conoce por Clandestino -lo que resulta una buena paradoja-.
Vino junto con Clandestina para pasar el fin de semana. Así que Clandestino, Clandestina, Chafardera y Mújol pasamos un fin de semana de risas y vino.

Clandestino:
Tío, me encanta tu blog. Es casi tan interesante como el mío.

Clandestina:
Yo lo leo todos los días. Y el de Clandestino, no.

(Si alguno de los aludidos piensa que falto a la verdad, que lo diga)

Mújol:
Carlos, ¿te acuerdas de que comentabas en El Correo de Cadalso que sería una buena idea que mis alumnos me hicieran una entrevista?

Clandestino:
Claro que me acuerdo. Estoy siempre lleno de buenas ideas.

Mújol:
Pues ya me la han hecho. Muchas gracias por haberlo comentado.

Nota:
Podéis leer la entrevista y muchas cosas más. Ya está a la venta. A la venta gratuitamente.
El Correo de Cadalso

4 de diciembre de 2007

Deporte divertido

Hoy hemos ido en autocar al polideportivo de Pinto (a una hora y media del pueblo). Teníamos que participar en el programa Deporte Divertido. Una historia que se ha montado Telemadrid con los coles y el deporte. Pero no estaba la tele. La tele sólo está en las semifinales (a las que, como España en fútbol, nunca llegaremos).

Cuando hemos llegado al enorme polideportivo, me he dado cuenta de que para muchos niños es el edificio más grande en el que han estado. Cuando hemos entrado, había ya muchos coles participando; cada colegio identificado con chalecos de color: amarillo, rojo y verde (a nosotros no ha tocado el rojo). No había que estar callados, como el otro día en el teatro. Es más, lo suyo era entrar ya gritando y animando a nuestro colegio. Pues no, se han sentado, y se han callado todos. Pero todos. Es más, los tres profes que íbamos nos hemos mirado a la cara, para ver si cada uno estaba viendo lo mismo que el otro. Estaban, no puedo decirlo de otra manera, acojonados. No sé si habéis visto el programa de la tele alguna vez, se trata de saltar unas vallitas, encestar en una canasta, lanzar una jabalina (de gomaespuma), etc. Poco a poco, han empezado a admitir que tenían que bajar, y tratar de hacer las pruebas lo mejor posible. Algunos niños (más niñas que niños, lo siento) han dicho que no lo hacían, que no querían hacer el ridículo delante de tanta gente, aunque afortunadamente hemos podido convencerles a todos. Y muchos de ellos eran -por supuesto- los mejores en Educación Física de cada clase. Pero, amigo mío, jugar en primera es otra cosa, como diría mi admirado Manolo Lama.

Al final no hemos quedado tan mal. Hemos ganado al otro equipo en Comba chicas, Jabalina chicos y chicas y en...

¿Queréis saber los resultados? ¿Queréis leer una auténtica crónica escrita por un periodista deportivo especializado? ¿A que no adivináis dónde saldrá publicada en breve?. ¡En El Correo de Cadalso.!

Sí, gracias por adivinarlo.

3 de diciembre de 2007

Entrevista a la cocinera

Hay una cosa que no he contado aún, y que sucede a diario en clase. Entre las nueve y las nueve y cuarto -la verdad es que sucede cuando ya he conseguido, después de cierto esfuerzo, que se callen y se sienten-la cocinera del colegio entra en clase. Bueno, no entra, se queda en la puerta, sin llegar a entrar. Luego, sin decir nada, algunos niños y niñas levantan la mano:

-"Chorizo".
-"Queso".
-"Salchichón".
-"Yo también chorizo."
-"Yo también queso."

Eugenia -así se llama-, apunta una serie de cruces en un papel que lleva en la mano y se va. Antes de que se vaya, yo mismo le recuerdo:

Y el mío, de chorizo también.

Todos los niños conocen a Uge -así la llaman-. Desde los de infantil, hasta los mayores de 6º. Uge debe llevar haciendo bocadillos en el cole... buff, no sé...

No lo sé. ¿A vosotros os gustaría saberlo? ¿Cómo ve el colegio Uge? ¿Qué pensará Uge de cada niño? ¿Conoce Uge de verdad a todos los niños del cole?

Uge está siendo entrevistada por dos reporteras de.. jejeje, El Correo de Cadalso.

Próximamente en sus pantallas.

Cómo me mola hacer esto.

28 de noviembre de 2007

Admiróse un portugués

Bueno, se ha dado bien. El autocar ha llegado un poco tarde -hace mucho frío en el pueblo por las mañanas-, pero al final hemos llegado a tiempo. La sala de teatro San Pol, a quienes quiero felicitar desde aquí por su magnífico trabajo, estaba llena. Llena de niños de diferentes colegios, llena de niños de diferentes orígenes. Nos han colocado en dos grupos, y a mí me ha tocado sentarme con un grupo de niñas, algunas de mi clase, otras de 5ºA. El resto de mi colegio han subido al anfiteatro.

Antes de que apagaran las luces, mis alumnas han notado que todos los niños de delante iban vestidos igual: con el uniforme del colegio. Una de las maestras se ha dirigido a un grupo de ellos, pidiéndoles que se quitaran los abrigos, y que estuvieran en silencio. Hasta ahí todo normal; solo que lo ha hecho en un perfecto francés. No en el francés que aprendimos en el colegio, sino en ese francés que únicamente se aprende en esos colegios. O en Francia.

Y me acordado de una de mis poesías favoritas (la escribiré mañana en la pizarra):

Admiróse un portugués
de ver que en su tierna infancia
todos los niños en Francia
supiesen hablar francés.
«Arte diabólica es»,
dijo, torciendo el mostacho,
«que para hablar en gabacho
un fidalgo en Portugal
llega a viejo y lo habla mal;
y aquí lo parla un muchacho».

Nicolás Fernández de Moratín


Una de mis alumnas, con la boca abierta, y hablando bajito para que no la oyeran:
"Profe, ¿has visto? Hablan en inglés. Son ingleses."

(Yo, también en voz baja)
No, es francés. Debe ser un colegio francés.

Mi alumna:
"Pero... ¿de Francia?"

No, de Madrid. Hay colegios bilingües en Madrid. Aprenden Lengua, Cono y todo lo demás en francés.

Se han apagado las luces, y ha comenzado la obra. Mis alumnas se han portado bien. Han prestado toda su atención, y se han mantenido en silencio. Y, debo decirlo, los niños bilingües no.

27 de noviembre de 2007

El señor conductor no se ríe

Mañana nos vamos a Madrid, a ver una obra de teatro: El jorobado de Notre Dame. Por primera vez, unos 45 niños saldremos en autobús de Cadalso de los Vidrios, hacia la sala de teatro San Pol. A última hora, me preguntaban mis alumnos si podían ir cantando en al autocar.

Por supuesto que sí. Siempre que vayamos de excursión, aunque sea a ver una obra de teatro, como en este caso, podéis cantar. Así el viaje se os hará más corto.

Diego:
"Sí, profe, ¿pero podemos decir palabrotas? Es que cuando vamos con el entrenador de fútbol sí nos deja."

¿Cómo? ¿Palabrotas? He dicho que podéis cantar, pero no decir palabrotas.

Luis:
"Buah, ¡si es que las canciones que cantamos son con palabrotas!.

Un grupo de ellos:
"Alcohoool, alcohooool, alcooohol hemos venido, a emborracharnos, el resultado nos da igual..."

Basta ya. Me refiero a las canciones que se cantan normalmente cuando vas en el autocar. Por ejemplo, el señorrr conductor no se ríeeeee, no se ríeeee, no se ríeee....."

No se ríe. Ni se reirá mañana. El top-ten de canciones de autocar ha cambiado mucho. Tanto como yo.

26 de noviembre de 2007

Es una pena

(Es lunes, comienzo a leer en El País un artículo sobre el acoso a menores en internet y me da tanto asco que no sigo leyendo.)

Es una pena la opinión que muchos padres tienen acerca de internet. No digo que sea una opinión equivocada, sólo digo que es una pena. Entiendo perfectamente el temor que puedan tener de que su hija o su hijo se vea metido dentro de una conversación con una persona -por llamarle de alguna manera- que dice tener la misma edad que su hija, y que resulta ser peor que un animal. Yo también tengo hijos, aunque son ya mayores y saben defenderse solos. Cuando hablé hace días en clase sobre el anonimato, porque alguien llamado "Anónimo" nos felicitó en El Correo de Cadalso, expliqué en clase qué era eso. Y les dije que quizá nunca sabríamos quién era esa persona que tan amablemente nos animaba a continuar nuestro trabajo en internet. Al poner en marcha nuestra iniciativa, dudé si limitar los comentarios, o directamente evitarlos. Hasta ahora, hemos tenido suerte, pero sé que eso no significa que algún día, alguno de mis alumnos pueda toparse con uno de estos salvajes.

Aún así, no podemos dejar pasar esta oportunidad. No podemos. Debemos seguir usando internet, debemos seguir tratando de sacar partido al mayor fenómeno de comunicación social que tiene el ser humano desde la invención de la imprenta. Y nada ni nadie nos lo va a prohibir. La gente mala lo seguirá usando. Y la gente buena también.

El maestro de La lengua de las mariposas decía que si conseguían que una generación creciera libre en España, ya nadie les podría quitar la libertad. Ojalá consigamos otra generación que sea capaz de seguir creciendo en internet. Porque si no lo conseguimos, alguien se encargará de marcar las reglas.

22 de noviembre de 2007

Preparando la fiesta del colegio

El otro día tuvimos una reunión todos los tutores con la directora, y la jefa de estudios. Entre otros temas del orden del día, figuraba el de la fiesta de Navidad. Según me explicaron, todos los años, el día antes de las vacaciones -tengo un sueldo de mierda, pero el día 21 me voy de vacaciones. Increíble. Hace veinticinco años que no tengo vacaciones en Navidad- todas las clases vamos al polideportivo, y cada clase hace un baile. Un baile, sí. No una pequeña representación de teatro, ni una lectura de versos, ni nada que tenga que ver con hablar, porque -según me cuentan- no se oye bien, y los padres y madres quedan defraudados.

Yo, como todo el mundo, tengo muchas limitaciones. Y entre ellas están la torpeza manifiesta para la expresión plástica y la danza. En Magisterio, hace... más de veinte años... aprobé la asignatura porque cuando hubo que bailar y cantar, yo me apunté a tocar la flauta. Por eso me salvé. ¿Y ahora qué hago?. Uno a uno, todos los tutores y tutoras fueron explicando en la reunión qué tipo de baile iban a hacer. Algunos, los más pequeños, hasta con disfraces incluidos. Me tocó hablar a mí, y lo único que se me ocurrió fue decir que aún estaba pensándolo.

Hoy, nada más empezar el día -y aprovechando que antes de empezar su nivel de atención es más alto- les he contado a mis alumnos lo de la fiesta. Y les he preguntado si tenían pensado algo. Me han dicho que sí, que quieren bailar la canción de Melendi.

(de repente, sin saber aún de qué canción se trataba, me he imaginado una representación de todos mis alumnos haciendo que van en un avión, y uno de ellos hace de Melendi....)

Les he pedido que me cantaran un poco la canción, y ... te cagas. Es la de "Me gusta el fútbol porque soy, dios en casa por un día, sentadito en mi sofá, veo la champions y la liga, no quiero perderme nadaaaa, del domingo y su jornadaaaa..."

Así que eso es lo que tenemos que bailar. Y no tengo la más remota idea de cómo hacerlo. Si a alguno de vosotros se le da bien la coreografía, le invito a mi casa a cenar.

21 de noviembre de 2007

El carné de periodista

Algunos de vosotros ya conocéis mi torpeza en la asignatura de Expresión Plástica -mis alumnos, desde luego sí-. Como este miércoles nos tocaba construir de nuevo una figura con ese horrible pegamento..., se me ocurrió hacer otra cosa: una identificación de periodista de El Correo de Cadalso. Así podríamos usarla en la fiesta de navidad del colegio -para cubrir el evento-, y en cualquier ocasión que merezca el interés de este grupo de periodistas (partidos de fútbol en el pueblo, una entrevista al alcalde que me han dicho que quieren hacer, etc.).

Preparé con el mac un diseño, con la mancheta del periódico, la dirección en internet, la palabra "Periodista", y un hueco para que cada uno pusiera su nombre. Durante el recreo he cogido unos cuantos cartones de las cajas de folios, y los he cortado a la medida de la identificación.

Puede parecer una tontería, pero se lo han pasado genial. Han trabajado muy bien durante todo el día -la clase de Expresión plástica es a última hora-, y al final me han pedido que hiciéramos una foto. No tengo cámara, sólo uso la que tiene dentro el mac, así que era imposible que salieran todos.

A partir de este momento, si algún día os encontráis con alguien que quiere preguntaros algo, y os enseña esta identificación, ya sabéis. Estáis ante un periodista de El Correo de Cadalso.

20 de noviembre de 2007

El centenario de Antonio Machado

Todos los días, antes de que entren y se origine el ruido de fondooooo, suelo preparar la clase. Abro mi mac, y me pongo algo de música. Recuerdo cuando en la oficina en la que trabajaba antes no me dejaban hacerlo. Como además estoy solo, echo un vistazo rápido a mi ITunes y pongo la canción que me apetece (algunos días la misma del día anterior).

Hoy me ha dado por poner a Serrat, con Antonio Machado. Mientras escuchaba, he pensado que quizá fuera buena idea analizar en clase esos versos. No lo he hecho porque lo diga el programa, ni tampoco porque piense que vendría bien. Lo he hecho por pura curiosidad. No sabía si entenderían algo, y quería saberlo. Quería saber si eran capaces de leer poesía, y entender que lo que está escrito quizá se refiera a otra cosa. He escrito en la pizarra:

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.


Ahora quiero que cada uno lea esto, y que piense qué quiso decir el poeta cuando lo escribió.

Ricardo:
"Profe, pero sin escribirlo, ¿vale? Que está toa la pizarra llena."

Sin escribirlo, vale. Pero tenéis que pensar. ¿Qué es eso de que el camino se hace al andar?

Luis:
"Profe, ¿qué significa "estelas"?

(En fin, trato de explicar lo que significa la palabra "estela", hablando de los barcos, lo buscamos en el diccionario y escojo a uno de ellos para que escriba el significado en nuestro diccionario (unas hojas forradas de plástico donde escriben el significado de las palabras que van surgiendo).

(Vuelve el ruido de fondooo, y cuando ya estoy a punto de rendirme, y de volver a nuestros ejercicios cotidianos...)

Jorge:
"Profe, ¡ya lo sé! Es el pasado. Se refiere al pasado. Que las cosas que ya han pasado ya no vuelven."

Vaya, resulta que sí lo saben. Pero menos mal que estoy yo solo con ellos, que no estaban ni Serrat ni Machado en clase.

19 de noviembre de 2007

El abrazo

Uno de mis alumnos no sabe aún leer ni escribir. El año pasado llegó con sus padres de Marruecos (no sé cómo llegó, ni me importa). Al hablar, tiene muchas dificultades aún, y mucho más si se trata de hablar de cosas que suceden fuera del colegio. Conoce el vocabulario habitual del colegio:

Profe, sa colao; profe mampujao, profe sacarrr punta?, profe, mira, un pájaro -le apasionan los pájaros, sólo quiere buscar pájaros en google images- profe, tenerr física?, profe, ¿cuánto falta?, profe ¿qué hay después?, profe, mi padre trabaja en vivero -no usa los artículos, como Radomir Antic- profe dibuja moto -que le dibuje una moto... ya me gustaría a mí saber dibujar una moto-, profe, etc, etc, etc... profe.

Ya os he contado que todos los días, salgo del aula para ir a buscarlos donde hacen la fila (no voy a insistir nunca más en el concepto "fila". No lo pillan.). Después entramos en clase, (por supuesto, nunca en fila), y comienza el ¿el qué? El ruido de fondoooo. Mientras, cuelgan el abrigo, colocan la mochila, sacan el estuche y, principalmente, me hablan todos a la vez. Todos a la vez me quieren decir algo. Es una pena, porque me encantaría saber qué tratan de decirme, pero no siempre me entero.

Y entonces, todos los días, desde que comenzó el curso, sucede. Él me da un abrazo.

15 de noviembre de 2007

El recreo y los saltamontes

Lo primero que quiero deciros es que sí, se sigue llamando recreo. No sé si conservamos alguna otra palabra de mi infancia, pero esa sí. Podría llamarse ahora, por ejemplo, tiempo de libre disposición; pero afortunadamente no, lo llamamos recreo. Y el recreo, en mi colegio, es un tanto particular (sí, como el patio de mi casa). Está situado sobre la ladera de un monte, y aún sobreviven en él varias encinas -imaginaos a las pobres encinas-. Los niños y niñas corren, saltan, juegan a los cromos, a las canicas y a la cuerda, y conocen perfectamente el desnivel, por lo que afortunadamente hay pocas caídas -aunque de vez en cuando tienes que ir a por el Betadine-.

Lo que quiero contaros hoy me ocurrió hace días. Una de las cosas que algunos niños hacen para molestar a las niñas, y hacer que griten -gritan con una potencia y unos agudos que te retuercen el tímpano-, es capturar pequeños saltamontes con la mano y arrojarlos sobre la zona donde esté la víctima elegida. En ese momento, estés donde estés, oyes los consabidos gritos y te dispones a solucionar el conflicto, y reprender al agresor.

(Solucionar el conflicto y reprender al agresor... cuántas tonterías puedo decir en tan poco espacio)

El caso es que hace poco, estaba durante el recreo paseando por la zona de los más pequeños. Seis años. Un grupo de niñas, unas seis o siete, estaban jugando a algo que me llamó la atención. Iban corriendo detrás de algo que yo no conseguía ver. De vez en cuando se agachaban, y abrían una pequeña cajita. Estaban cazando saltamontes. Los cogían, los depositaban en su mano, jugaban con esos bichos con una naturalidad que me dejó boquiabierto.

Hola, ¿qué hacéis?
"¡Hola Profe! Estamos cazando saltamontes. ¿Quieres verlos? ¡Mira!"

Y yo voy y miro. Y veo una caja de plástico (de las que compras en LM para los tornillos) llena de saltamontes diminutos. No sabría deciros cuántos, pero más que suficientes para hacer un programa de esos de la tele. Esos donde lo que ves es a alguien arrojando por encima a alguien un cubo de bichos. Pues eso. Eso era lo que vi. Y ellas con seis años, allí, jugando con los bichos esos. Puse mi mejor sonrisa forzada...

Mmmm, son muy... muy bonitos. Tened cuidado no se escapen.

"No pasa nada, profe. Cogemos más".

Ese día pensé:

No sé si es la maravillosa evolución del ser humano por sí mismo, o es porque tienen una maestra/maestro quetecagas. Pero sea por una cosa, o por otra, a estas niñas ya nadie las va a asustar con saltamontes.

13 de noviembre de 2007

La chatarra

El otro día por fin conseguí hablar con la madre de Diego. Él no quiere estudiar, no quiere hacer nada. No consigo que tome interés por ninguna asignatura, por ninguna actividad. Me dijo hace días que para trabajar no hace falta estudiar. Que tiene un primo que ya está trabajando, y que no estudiaba nunca. Ni siquiera le importa no entender su propia letra. Como os decía hace días, aún no he conseguido que participe en El Correo de Cadalso, pero alguno de estos días lo conseguiré.

Su madre, a quien comuniqué por escrito que necesitaba hablar con ella, vino por fin. No voy a reproducir el diálogo, porque no quiero aburrir. Quise que estuviera él también, porque las cosas de las que íbamos a hablar eran también de su interés. Y estaba también Juanjo, el profesor de Matemáticas.

Sólo reproduciré esto:

Me dijo el otro día que no quiere estudiar. Que quiere ser chatarrero, y que para eso no hace falta ir al colegio.

Su madre:
"¿Ah sí? ¿Eso dijiste al profesor? ¿Y quién te ha dicho que para la chatarra no hace falta estudiar, eh? ¿Es que te crees que si no sabes de kilos no te van a engañar, eh? ¡Responde!

Juanjo (el de Matemáticas):
Si no es sólo eso. El caso es que a mí en Matemáticas algunas veces trabaja, pero...

(Yo, ya desesperado, sin saber qué decir ni qué hacer, sin argumentos, pero siendo consciente de que el momento era muy importante, me acuerdo de lo que hemos hecho en Conocimiento del Medio por la mañana, y le pregunto...)

Diego, ¿tú sabes por qué la chatarra se oxida?

Diego (mirando hacia abajo, no con esa mirada desafiante que me pone siempre en clase):
"¡Y yo qué sé! No sé.... por el viento, y eso".

¿LO VES? No lo sabes. No sabes lo que pasa con el hierro cuando está al aire libre.

La madre (mirando al niño, y bastante enfadada):
¡Será posible! ¿No te da vergüenza? Anda, vámos pa casa.



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Recuerdo que sólo los nombres son ficticios. Se me ha ocurrido una cosa (sigo pensando que al final de curso haré un libro con todo esto. Aunque me cueste a mí la pasta). Como sois muy pocos lectores, quiero mencionaros. Al menos así agradezo vuestros comentarios en El Correo de Cadalso.

Gracias a: Ache, Esther, Clandestino, Mariano, Mexileña, Anadja, Viguetana, La interrogación, Maite, Rodros, Alba, Chafardera, Chedor, Fumarel, Aprendiz, n4kro, Envidio con roquefort, A la mar fui a a por naranjas, Zurdo de incógnito...
(Bufff, ya os pondré los links, que no me funciona el editor html).

Y también a Anónimo. Escribo por ti.

12 de noviembre de 2007

Hoy se han portado bien

Pero no os lo puedo contar. Tengo que hacer inmediatamente los trámites para el Concurso de Traslados. ¿Que qué es eso? Preguntadle a cualquier funcionario del Ministerio de Educación. La solicitud para que el año que viene no me envíen a trabajar a otro cole muy lejos de mi casa.

Mañana nos vemos. Ya veremos qué hacen en mi ausencia (a pesar de que les he pedido por favor que se porten bien). Saludos a todos.

Mújol.

8 de noviembre de 2007

El segundo numero de El Correo de Cadalso

Ya está listo. Aunque aún faltan algunas cosas que han preparado, y que no les dio tiempo a incluir, ya podéis visitarlo. Ya han participado casi todos. Mejor dicho, todos menos uno. Sí, aquel a quien mencionaba hace días, y que esperaba que cambiara su actitud. No ha hecho nada, pero seguiré intentándolo.

Entre otros muchos artículos interesantes, podéis leer un magnífico anuncio de un producto de limpieza llamado "Agua de Loro" (una dramatización que hicieron con Ana, la profesora de Música), varios reportajes sobre gastronomía de algunos países (a ver quién es el que nos explica a todos qué significa la palabra "sancochar"), artículos sobre nuestro colegio, sobre la excursión a la cantera -ejem, explotación minera a cielo abierto-, sobre la fauna y la flora de Cadalso de los Vidrios, etc. Un magnífico periódico gratuito. (Por cierto, en esto mis alumnos no están de acuerdo. Quieren que quitemos la palabra "gratis" de la mancheta.)

Además, hay otro artículo. Una entrevista. Una entrevista al cura de Cadalso. No me preguntéis por qué. No soy el director de la publicación. Sólo me limito a estar aquí en casa varias horas al día -además de estar escribiendo mi diario, como ahora- subiendo las fotos de los niños con una banda bastante estrecha. Y maquetando en Quark el periódico, para que en papel tenga un aspecto de eso, de periódico. Menos mal que Ache, mi mujer, me ayuda en todo. Estoy seguro de que el cura de Cadalso, a quien no conozco, sabe responder más cosas, además de "Sí", y "No". Pero yo no me las voy a inventar, ¿no?


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No sólo sois mis lectores. Sois mis colaboradores. Así que, seguid comentando cosas y animando en je, je, je, je, El Correo de Cadalso. Muchas gracias.

7 de noviembre de 2007

Un dia casi perfecto

Uno de esos días en que el nivel de atención ha estado, y lo digo lleno de orgullo, en unos niveles muy altos. Un día para disfrutar de ser maestro. Hemos dado inglés, lengua española y expresión plástica. A última hora, cuando ya normalmente la atención y el interés se centran en:

- Profe, cuánto queda, profe no nos pongas deberes que nos ha puesto muchos Juanjo, profe mañaña tenerrr física? Walid, Educación Física, no física. Profe ayer vi a mi papá en la cantera, profe, que tengo que salir antes porque tengo que ir con mi madre al médico, profe...Por qué, Karim, te pasa algo? No, tiene que ir al médico ella, pero no sabe español...

Bueno, en fin, que me lío, un día en el que han trabajado muy bien. Han entendido la diferencia entre there are y there is, han hecho los ejercicios de lengua que teníamos para hoy, me han escuchado todos cuando he explicado lo de las comunidades autónomas bilingües.. No me quiero poner pesado, pero ha sido genial. Ojalá me hubiérais visto (sólo hoy, lo siento).

Incluso a última hora, cuando trabajaban con otro muñeco... -esta vez sin pegamento, aclaración para algún lector fiel, que creo que hay una-, la música de mi mac se oía. ¡Se podía escuchar la música! Ha sido genial. Bueno, sonaba (ya sabéis, el ITunes y el genio que tiene dentro que se llama aleatorio) Let the sunshine, el tema final de la ópera-rock Hair. Ese maravilloso grupo de voces gritaba "deja que el sol brille" (mis alumnos eso no lo saben, claro), y os juro que me he puesto a bailar -sentado en mi silla, sin levantarme pero haciendo el gilipollas con las manos- al ritmo de la música. Y algunos me han mirado y se han puesto a hacer lo mismo, pero escuchando al mismo tiempo la canción (sé que algunos no me creeréis, que pensaréis que me lo invento para el blog, pero es cierto). Y sólo en esos momentos ser maestro mola quetecagas. Sólo en esos (aclaración para estudiantes de magisterio). Pero mola quetecagas.

Y, os preguntaréis por qué lo titulo casi perfecto, ¿no? (si no os lo preguntáis, es que leéis como alguno de mis alumnos...)

Porque Diego, el más revoltoso -pero con diferencia- no ha venido hoy. He disfrutado, ¿y qué?.



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Decidí desde el principio cambiar los nombres de los niños en mis relatos. Me pareció lo más elegante, y lo más justo. Ayer, viniendo de la cantera (un paseo entre pinos, al estilo de los paseos de La lengua de las mariposas, en serio), una de mis alumnas me pregunta:
- Profe, ¿y tú por qué en tu blog nos cambias los nombres?
-Mmmm (alucino, pero reacciono rápido), porque me pareció que era mejor. No os había pedido permiso para hacerlo.

(Casi todos los nombres están cambiados).

6 de noviembre de 2007

La primera salida

Hoy no hemos tenido clase en el aula. Hemos ido andando a una cantera que hay cerca del pueblo, y hemos aprendido, entre otras cosas, que su nombre correcto es "explotación minera a cielo abierto". Nos ha recibido un chico joven, asturiano, e ingeniero de minas.

Pedro, uno de mis mejores alumnos, no ha venido hoy. Ya me avisó su madre que no vendría a la cantera.

El ingeniero de minas:
"...y mi función aquí es principalmente comprobar que todo se hace según los procedimientos establecidos, según marca la ley. ¿Tenéis alguna pregunta?"

Ricardo (otro alumno mío, primo de Pedro):
"Sí, ¿qué pasa si se muere alguien?"

El ingeniero de minas:
"Bueno, si hay un accidente de ese tipo, hay una serie de expertos que vienen y analizan con todo detalle las causas, e investigan si se siguieron todas las normas de seguridad".

Ricardo:
"Pues mi tío se murió aquí."

(Hemos terminado la charla, hemos visto cómo se parte la piedra con cordón de pólvora -le he preguntado al amable ingeniero si tenían bien guardada la Goma2 y me ha dicho que sí-, y después hemos estado en un fantástico pinar el resto del día. Siento mucho que Pedro no haya venido, pero lo comprendo perfectamente. Mañana será otro día, y estará de nuevo en su mesa, como todos los días).

5 de noviembre de 2007

La envidia

Como todos los lunes, uno de los consuelos que yo me busco -cada cual tiene los suyos- es que al menos tengo el dominical de El País intacto, listo, como yo, a comenzar la semana. Y esta semana Javier Marías habla sobre la envidia. Escribe acerca de lo que todos reconocemos como el defecto nacional (o internacional).

A última hora, después de estar con mis alumnos todo el día, me voy a 5ºA (la otra clase de 5º) a dar Inglés:

Good morning
- Dani:
"Good morning profe. ¿Has visto lo que ha hecho Iñaki? Ha construido un volcán, como el que sale en el libro de cono, mira."

(Iñaki me enseña un volcán precioso, hecho con arcilla y luego pintado, sobre un contrachapado. Ha traído incluso bicarbonato para simular la erupción).

A ver si tenemos tiempo al final de la clase y lo veo. Me encantaría verlo.

(Pero en mi clase. Me encantaría verlo en mi clase. Luego, hablando con Julio, su tutor, me ha explicado que lo han puesto en el suelo, protegido con papeles, y que ha sido todo un éxito).

Pues eso, el defecto nacional. Soy campeón de España.

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Ah, permitidme una cosa. Ya comenté que leímos un día en clase los comentarios que -tan amablemente- pusisteis (y que, en nombre de mis alumnos, os agradezco a todos). Estamos ya preparando el segundo número de jejejeje, El Correo de Cadalso. No me vendría nada mal que, antes de publicar el segundo número, tuvieran algún comentario más.... Muchas gracias.