30 de septiembre de 2008

Internet y la ortografía

Esta mañana me quejaba a mis alumnos. Estoy bastante decepcionado, indignado, enfadado y frustrado por el resultado de las pruebas iniciales. Ellos saben -porque ya se lo he repetido muchas veces, y aún estamos a principios de curso- que este año harán una prueba. Un examen. Y no lo haré yo. Vendrá una persona encargada de la Delegación de Educación para hacerlo. Y, como esto no cambie mucho, ahora que no me oyen, ni casi me leen, la vamos a cagar. Y ya no sé cómo decirlo. No sé cómo explicar, de forma que lo entiendan, lo importantísimo que es la ortografía. Yo únicamente conozco dos formas de aprender ortografía -quizá si conociera más, los resultados hubieran sido distintos-:
1- Aprender todas las reglas de ortografía.
2 - Leer diariamente al menos durante una hora.

Particularmente, prefiero la segunda opción, pero está claro que la primera también es eficaz. No me importa que sepan por qué lleva tilde, siempre que sepan que lleva tilde. Porque sí. Porque si no lo escribimos con tilde, el cerebro no reconoce esa palabra, simplemente por eso.

Y esta tarde he leído un link que me ha enviado mi mujer. Se trataba de un foro sobre Asturias en internet -hemos disfrutado mucho allí este verano-, donde publicaban, los propios administradores de la web, la siguiente entrada:

Infoweb
Aviso a navegantes: no se aceptarán más comentarios con errores ortográficos y gramaticales. No tenemos tiempo para corregir comentarios, y los correctores ortográficos y gramaticales están ahí para aquellos que tengan dudas.
Una tilde, algún detalle puede pasar, ya que todos somos humanos, pero aquellos comentarios en los que la densidad de errores ortográficos y gramaticales sea considerable, no serán aprobados desde mañana.


Vaya. Internet, mi querido sitio, viene a rescatarme. Mañana mismo leo en clase esta entrada. A ver si así se lo toman en serio.

Es más, opino, a partir de ahora, ¿debería evitarme todo el curro que hago para corregir sus faltas antes de su publicación en El Correo de Cadalso?

Debería hacer aquí una encuesta de esas que trae el blogger...

28 de septiembre de 2008

Quizá alguien me crea

Es domingo. Esta mañana me he ido al pueblo, como todos los domingos, a comprar el periódico y tomar café leyéndolo tranquilamente. Uno de mis mejores momentos de la semana. Como siempre, voy con el Ipod (sea en la moto o en el coche). Y, como casi siempre, por no pensar, le digo al Aleatorio (sí, ese tío que es primo de Ken Burns) que ponga música él. Como casi siempre, si no me gusta la canción que ha elegido, le digo rápidamente que otra... hasta que me gusta a mí. Por eso Aleatorio y yo nos llevamos tan bien. Porque es Aleatorio... hasta que yo lo diga.

Y esta mañana, por eso os escribo, me ha pasado algo que ya me había ocurrido hace muchos años. Como una de las cosas que más odio es que alguien piense que soy aficionado a los sucesos extraños (ya sabéis, quiromancia, espiritismo y esas movidas), no quería escribirlo, pero acabo de pensar que quizá alguien me crea. Y a mí me viene muy bien pensar que lo mismo tengo suerte y hay alguien que lo hace, por eso lo cuento aquí.

Yo tendría, no sé, no me apetece buscar la fecha en el google, pero la radio de aquel R5 de mi hermana dijo que acababa de morir Jorge Cafrune. Por alguna razón que no viene al caso, en mi familia en aquella época circulaba una cinta de casete, que siempre oíamos. Era el hit parade familar. Y el nº1 de la lista aquellos años era "Virgen India", de Jorge Cafrune y Marito. Es una canción que incorpora un coro de Marito (qué habrá sido de aquel niño) mezclada con aquel acento maravilloso del maestro Cafrune. Y lo que más nos gustaba era cuando aquel niño cantaba "AveMaríaaaaaaaaaaaaaaaa...." encima de la voz del maestro. Pusimos la casete, salió una mez vás (sería Aleatorio...) la canción. Y aquel viejo casete, con los cables de los altavoces pelados, no fue capaz de sonar en estéreo. Por primera vez después de haberla escuchado cientos de veces, escuchamos la canción y no se oía a Cafrune. Sólo se oía a Marito. Y ni a mi hermana ni a mí se nos ha olvidado nunca.

Bien, estaba mañana me ha vuelto a pasar. Si os está pareciendo esto la historia de la chica-de-la-curva, dejad de leer (dejad de leer esto, leed otros blogs). Pero ya os digo que me da igual, lo mismo alguien me cree.

Llovía. Mañana desapacible de otoño, pero tan desapacible. Es otoño. Lo desapacible empieza a ser que el otoño no parezca otoño. Y tengo la suerte de vivir en un sitio donde el otoño sigue siendo la estación de los colores melancólicos. No puedo ir en la moto (prefiero la moto, siempre). Y he ido conduciendo despacio, con el volumen muy alto (un volumen que, admitámoslo, sólo alcanzamos cuando estamos solos) los pocos kilómetros hacia el pueblo. No sabía que se había muerto Paul Newman (he leído los titulares en la puerta del estanco). Se muere mucha gente, tanta gente que ya ni te paras a pensar en ello; pero me he acordado mucho de él. Sin darme cuenta, he vuelto a ver a Henry Gondorf con su sombrero, su traje y su sonrisa. He vuelto a ver, una vez más, la que para mí es la mejor película de toda la historia del cine (y me da igual si para muchos no lo es). Y, la verdad, me ha dado mucha pena.

Al subir al coche, Aleatorio, os lo juro por lo que más quiero, ha puesto una maravillosa pieza llamada "Luther" de Scott Joplin. De la banda sonora de El Golpe. Una pieza que ilustra el entierro de Luther Coleman, el viejo amigo de Johnny Hooker. Un poema musical que te coloca realmente en otra dimensión, si lo escuchas detenidamente.

Y así nos hemos despedido Aleatorio y yo de Paul Newman. Yo, con una lagrimita.

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26 de septiembre de 2008

El tiempo, el implacable, el que pasó

Para todos los entusiastas de Apple, los antiguos, los nuevos, los futuros.


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18 de septiembre de 2008

Mi IPod y mi moto

Este verano por fin he podido disfrutar de toda mi música (más de 3.000 canciones) mientras recorría Asturias. Estuve pensando cómo instalar el IPod de manera que pudiera escuchar la música tanto por los altavoces como por el circuito interno de auriculares. El problema no estaba en la instalación eléctrica, porque eso se resuelve fácilmente con la típica casete con el cablecito colgando -para propietarios del último modelo de Goldwing, que lleva lector de CD's en vez de casete, no tengo solución-. La cuestión estaba en cómo sujetar firmemente el IPod para que no hubiera peligro de que se soltara en marcha, y además colocarlo en una posición que fuera accesible para apagarlo, encenderlo, o cambiar de canción fácilmente. Y encontré la solución -más bien la solución me encontró a mí- con la funda que uso desde hace tiempo. Es una funda de goma suave, con un anclaje de pinza para abrocharlo a cualquier prenda. Corté la parte superior de la pinza, y pegué con un buen pegamento la pieza restante a la moto, tal como se ve en el vídeo. Cuando no llevo el IPod, sólo se ve la pequeña pinza. Para ponerlo, basta con un gesto rápido: "click" y ya está sujeto, listo para el viaje.

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4 de septiembre de 2008

Durante el verano...

He estado pensando que debería seguir con el blog en cuanto se ponga en marcha el curso. En cuanto vuelvan los niños. Al fin y al cabo, no dije que terminaba el blog. Sólo me despedía... hasta hoy.

Y este verano he tenido, después de casi veinte años con un escaso mes, ¡dos meses enteros de vacaciones!. Pero no voy a contar aquí lo que he hecho: han sido muchas cosas. Una de ellas, -la que más me gusta, y la más barata- (mmm quizá me gusta por eso) es navegar por internet. Y eso es lo que he estado haciendo. Sí, podía haberme dedicado, por ejemplo, a darle un toque de diseño al blog (recuerdo con cierta melancolía cuando aprendí los primeros tags de html hace... años). Ahora es mucho más fácil (no podía ser de otra manera, diseñar directamente en html era como pintar con los pies). Pero, como veis, ni lo he tocado. Lo que sí he hecho es afinar más mi página de inicio (yo, con IGoogle, pero no pongo el link, cada uno que elija). Y sigo alucinando con las posibilidades de internet. Y mi emoción -porque me resulta de verdad emocionante- no ha cambiado desde la primera vez que lo vi. Trabajaba en Anaya, una editorial educativa. En cuanto comprendí cómo funcionaba, pensé en términos educativos. Pensé en algo gratis que serviría para algo también gratis, o que debería serlo en todo el mundo: la educación. Y me dediqué a ello durante 15 años. Y pensé en nuestro idioma, en nuestra lengua, y en la cantidad de gente que hablamos español en el mundo. Y en la cantidad de niños que hay en el mundo, que deberían tener acceso gratuito. Como a la educación.

Pero todo aquello que yo soñaba cuando diseñé La Aventura Educativa (lo siento, la web murió por no ser gratuita), ya está hecho. No tiene ese maravilloso diseño de interfaz (la página de inicio era una isla, dibujada por Pablo Espada), ni está localizada en una sola web. Es mucho mejor. Y es gratis. Algunos lo llaman Web 2.0, o Web Social, algún nombre tiene que tener, para distinguirlo de las otras webs, las "no sociales".

Así que, básicamente, lo que he estado haciendo es conocer lo que hacen otras personas. Lo que yo he conseguido aportar a internet, desde aquella primera vez (con Netscape) hasta el momento en que os escribo esto no es comparable con lo que internet me ha ofrecido, y me ofrece. En eso consiste la emoción, en pensar que, en el fondo, los seres humanos somos maravillosos. Personas que escriben, que recopilan, que opinan, que ofrecen, que organizan, que informan, que facilitan, que programan (¡programan!), que aconsejan, que avisan, que muestran, que escuchan, que leen, que hablan, que graban... y que lo hacen gratis. O lo hacen con la fútil intención de ganar dinero en el futuro (o ganar poder, que es lo mismo). O quizá sólo reconocimiento. En cualquier caso, gratis. Me reservaré este año alguna entrada sobre el canon digital, porque sigue siendo un tema sin resolverse (aunque ya sabéis que yo de lo que hablo aquí es de mi clase). Pero, gracias a Dios (o a Steve Jobs, Steve Wozniak, Bill Atkinson, Tim Berners-Lee y a todos vosotros), internet sigue siendo lo que yo había soñado. No me considero tan inocente como para no pensar en el peligro que corre (que ya no es sólo Microsoft...), pero haber "conocido" a tanta gente este verano me ha sentado muy bien. Gente de todas las nacionalidades (principalmente en español, pero también en inglés) con páginas increíbles.

- "Tengo videos didácticos para explicar a los niños el cambio climático".
- "Y yo colecciono citas célebres".
- "Pues yo noticias que los internautas -es decir, nosotros- consideran interesantes".
- "Yo fotos".
- "Yo soy físico".
- "Yo astrónomo".
- "Pues a mí me gusta el cómic".
- "A mí también"
- "Yo vivo en Ecuador, y el otro día estuvo aquí Calamaro".
- "Pues a mí me gusta Luis Aguilé"
- "Yo no he estudiado, pero el otro día edité un artículo de cómo alicatar en la wikipedia".
- "Yo es que soy muy raro, no creo que nadie sea como yo".
- "Pues yo tengo una colección de chistes quetecagas".
- "Me he pasado mucho tiempo haciendo esto, y me hace mucha ilusión que lo uséis"
- "Soy bueno, ¿eh? ¿A que os gusta este programita? Pronto seré famoso".
- "Yo os escribo porque me pagan. Pero al menos a vosotros os sale gratis."
- "Yo estaba con unos amigos, y se nos ocurrió hacer esto. Nos divierte hacerlo. ¡Y además así conocemos gente que también les mola!"
- "A mí me gusta escribir."
- "Sí, a mí también. Pero, ¿sobre qué?
- "Bueno, sobre las cosas que pasan, y que no caben en los telediarios."
- "Claro, para eso debes estar informado."
- "Pero como es mi trabajo, luego en casa me siento y escribo".
- "Pues yo, si quieres que te diga la verdad, más de la mitad de las veces escribo en la oficina. Tengo muchos tiempos muertos".

En definitiva, personas como tú y como yo. Personas a las que les gusta compartir, descubrir y disfrutar.

Gracias, internet.